El cáñamo y la marihuana son la misma especie botánica, Cannabis sativa, una planta anual de la familia de las cannabáceas. Lo que cambia entre una cosa y otra no es el género ni la especie, sino el contenido en tetrahidrocannabinol (THC) y, sobre todo, el tratamiento legal que recibe cada uso. Esta ficha cuenta qué planta es, cómo se reconoce, de dónde viene y qué papel ha tenido en España, que es mucho y muy antiguo.

Conviene decir de entrada lo que esta página no va a contar. No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para el cannabidiol ni para los extractos de cannabis, así que aquí no vas a encontrar una lista de dolencias que la planta resuelva. Lo que existe en el ámbito sanitario son medicamentos concretos, autorizados uno a uno, que se prescriben y se dispensan con receta. Si buscabas eso, la conversación es con un médico y no con un artículo de jardinería.

Planta de Cannabis sativa

Qué planta es Cannabis sativa

Es una herbácea anual, de tallo erguido y acanalado, hojas palmeadas y compuestas con foliolos de borde aserrado, dispuestas de forma opuesta en la parte baja del tallo y alterna hacia arriba. Nace, crece, florece y muere en una sola temporada: no hay parte leñosa que rebrote al año siguiente. Su porte depende muchísimo de la densidad de siembra y de la variedad, y en los cultivos de fibra se siembra muy denso justamente para que la planta se estire y ramifique poco.

Es una planta dioica en su forma silvestre, es decir, con pies macho y pies hembra separados, aunque existen variedades cultivadas monoicas. La polinización es anemófila, la hace el viento, y eso explica la enorme cantidad de polen que produce un pie masculino. También es una planta de días cortos: la floración se dispara cuando la noche se alarga, al final del verano. Hay tipos que florecen por edad y no por fotoperiodo, lo que en el argot del cultivo se llama autofloreciente y que procede del acervo de Cannabis ruderalis.

Sobre la clasificación interna hay debate botánico real. Los nombres sativa, indica y ruderalis se usan en el comercio como si fueran tres especies bien separadas, y buena parte de la taxonomía moderna las trata como subespecies o simples formas de una única especie muy variable. Si lees que una es fría y otra cálida, toma el dato con pinzas: describe hábitos de variedades seleccionadas, no una frontera taxonómica firme.

Dónde están los cannabinoides

Los cannabinoides no están repartidos por toda la planta. Se concentran en los tricomas glandulares, unos pelos con una cabeza resinosa que cubren sobre todo las brácteas de las inflorescencias femeninas. El tallo, la raíz y la semilla apenas los contienen, y eso tiene consecuencias prácticas: la semilla de cáñamo se comercializa como alimento y la fibra como materia prima industrial sin que ninguna de las dos sea un producto con carga de cannabinoides.

El THC y el CBD proceden del mismo precursor en la planta, y son dos ramas de una misma ruta biosintética. Qué proporción sale de cada uno depende de la genética de la variedad. Por eso una variedad de cáñamo industrial inscrita en el catálogo europeo puede tener un contenido alto de CBD y quedarse por debajo del límite legal de THC sin ningún truco: es simplemente el reparto que le da su genotipo.

El cáñamo en la historia de España

Aquí es donde la planta tiene una historia larga y documentada, y no tiene nada que ver con la salud. El cáñamo fue durante siglos la fibra de la navegación. Jarcias, cabos, redes, velamen y estopa para calafatear salían de sus tallos, y una armada de vela consumía cantidades enormes de cordelería. La corona organizó la producción alrededor de los arsenales, y las vegas de regadío del levante y del interior, con Granada, Murcia, Alicante y Castilla entre las zonas clásicas, sostuvieron esos cañamares.

De ahí viene un rastro que sigue vivo en el idioma y en el paisaje. Los topónimos con cañamar o cañamares, los oficios de cordelero y soguero, las balsas de enriado donde se maceraban los tallos para soltar la fibra, y palabras de uso corriente como estopa o cañamazo. El declive llegó con el vapor y el acero en la marina, y después con el yute, el sisal y las fibras sintéticas, que eran más baratas. La planta pasó de cultivo estratégico a cultivo residual en poco más de un siglo.

Qué se puede sembrar hoy

El cáñamo industrial es un cultivo agrícola regulado, no una planta de huerto que se pone sin más. Solo se puede sembrar con variedades inscritas en el catálogo común de variedades de especies de plantas agrícolas de la Unión Europea, con un contenido de THC por debajo del límite legal, y con comunicación previa a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), que es la autoridad competente en materia de estupefacientes. La semilla tiene que ser certificada y con trazabilidad, porque el control se hace sobre la variedad.

El autocultivo de cannabis es otra cosa y tiene su propio marco. La Ley Orgánica 4/2015, de protección de la seguridad ciudadana, sanciona como infracción grave el cultivo en lugares visibles al público, y también el consumo y la tenencia en lugares públicos. No es un detalle menor para quien piense en una terraza o en un patio a la vista.

En el capítulo de alimentación, los productos que contienen cannabidiol se consideran nuevo alimento y necesitan autorización previa conforme al Reglamento (UE) 2015/2283. Esa autorización no está concedida, y ahí está la razón de que las llamadas flores de CBD se vendan rotuladas como uso técnico, de colección o para aromatización, y no como producto de consumo humano. Las semillas de cáñamo peladas y el aceite de semilla de cáñamo sí se comercializan legalmente como alimento, sin que eso les atribuya ninguna propiedad.

Qué interés tiene la planta para quien mira plantas

Como planta, el cannabis tiene cosas que la hacen interesante al margen de todo lo anterior. Es un ejemplo de libro de dioecia en una herbácea, de polinización por viento y de respuesta al fotoperiodo. Su crecimiento estacional es rapidísimo, con una acumulación de biomasa que explica por qué interesó siempre como cultivo de fibra. Y su capacidad de colonizar suelos removidos y bordes de camino le dio ese epíteto de ruderalis que arrastra el nombre de las plantas ruderales, las de los escombros y las cunetas.

También es una planta con una huella cultural desproporcionada para su tamaño. Pocas especies han cambiado tantas veces de estatus legal en un siglo, y casi ninguna arrastra tanta literatura publicitaria disfrazada de información. Por eso merece la pena separar las dos capas: la botánica y la historia agrícola se sostienen solas, y son el material de un artículo honesto.

En resumen

Cannabis sativa es una herbácea anual, dioica, de días cortos y de crecimiento muy rápido, con los cannabinoides concentrados en los tricomas glandulares de las inflorescencias femeninas. La diferencia entre cáñamo y marihuana no es botánica sino legal y de contenido en THC. En España fue durante siglos la fibra de la cordelería y del velamen, y hoy su cultivo industrial está limitado a variedades inscritas en el catálogo común de la Unión Europea con comunicación previa a la AEMPS.

Lo que no se sostiene es la lista de beneficios para la salud con la que se suele presentar. No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas para el cannabidiol en la Unión Europea, los productos alimentarios con CBD siguen pendientes de autorización como nuevo alimento, y el uso medicinal se resuelve con medicamentos autorizados y receta. Quien tenga una dolencia va al médico; quien tenga curiosidad por la planta tiene aquí lo que se sabe de ella.


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