Hymenocallis littoralis es una planta bulbosa de la familia de las amarilidáceas, la misma del narciso y de la amarilis, originaria de las costas tropicales de América. Se reconoce de un vistazo por la flor: una copa membranosa en el centro, blanca y con forma de embudo, de la que salen disparados seis tepalos larguísimos y finos como cintas. De ahí el nombre de lirio araña, y de ahí también el del género, que en griego significa algo así como membrana hermosa.

Y conviene decir lo primero de todo que lirio araña no designa una sola planta. En viveros y en catálogos se llama igual a los Crinum, que son parientes cercanos, y a la Cleome, que ni siquiera es de la misma familia. En algunos sitios se añade el Lycoris de flor roja otoñal, y para acabar de liarlo, planta araña es el nombre habitual de la cinta (Chlorophytum comosum), que no tiene nada que ver con ninguna de las anteriores. Aquí va cómo distinguirlas, qué pide el Hymenocallis y en qué parte de España puede vivir fuera.

Hymenocallis littoralis en flor en un jardin tropical

Se ve bien lo que define al género: la copa central y los tepalos estrechos saliendo de ella en todas direcciones. Las hojas son acintadas, de un verde intenso, y forman una mata densa que no desaparece en invierno mientras el clima sea suave.

Cómo se reconoce una flor de Hymenocallis

La pieza clave es la copa, que en botánica se llama corona estaminal y que se forma por la fusión de la base de los estambres en una estructura membranosa con forma de embudo. Los estambres asoman libres por su borde, con las anteras normalmente amarillas o naranjas. Alrededor de esa copa se abren los seis tepalos, muy estrechos, largos y a menudo algo curvados o retorcidos.

Las flores salen en grupo, en una umbela sobre un escapo sin hojas, y son fragantes, con un perfume que se nota sobre todo al final del día. Florece en verano. La planta tiene un bulbo grande de cuello largo y hojas acintadas que, donde el clima lo permite, se mantienen todo el año.

Las cuatro plantas que se llaman lirio araña

PlantaFamiliaCómo la distingues
HymenocallisAmarilidáceasCopa membranosa central y seis tepalos filiformes que salen de ella. Flor blanca.
CrinumAmarilidáceasSin copa central. Flor de tubo largo y tepalos más anchos, con frecuencia rosados o con una franja rosa. Bulbo mucho mayor.
Cleome hasslerianaCleomáceasNo es bulbosa, es una anual de tallo alto y hoja palmeada. Lo que parece patas de araña son estambres muy largos que sobresalen de la flor.
Lycoris radiataAmarilidáceasFlor roja de tepalos recurvados y estambres larguísimos, que aparece en otoño cuando la planta no tiene hojas.

Y hay una confusión más, esta heredada del propio artículo que había aquí antes, que mezclaba fotografías de esta planta con las del lirio de los valles (Convallaria majalis). No son parientes: la Convallaria es una planta de rizoma del bosque templado, con campanillas blancas colgantes, y es muy tóxica, con efectos sobre el corazón. No se parecen en nada salvo en el nombre de lirio, que en español se le cuelga a demasiadas plantas.

La azucena de mar es la versión mediterránea

Si la flor te resulta familiar sin haber estado nunca en el trópico, es porque en las dunas del litoral español crece una pariente con la misma arquitectura: Pancratium maritimum, el nardo marino o azucena de mar, también con copa central, también blanca y también perfumada de noche. La diferencia práctica es de tamaño y de proporción, porque en el Pancratium la copa es la protagonista y los tepalos son más anchos, mientras que en el Hymenocallis la copa es más pequeña y los tepalos son esas cintas largas.

La diferencia importante, en cambio, es de conservación: el Hymenocallis es una planta de jardín que se compra en vivero, y el Pancratium es flora silvestre de duna en retroceso que está protegida y que no se recoge ni se arranca. Si lo que has visto es en una playa, es lo segundo, y se queda donde está.

Dónde puede vivir en España

Es una planta tropical y eso manda sobre todo lo demás: no aguanta la helada. Al aire libre y de forma permanente tiene sentido en Canarias y en los puntos del litoral sur y sureste donde el invierno es suave y las heladas prácticamente no se dan, siempre en un lugar abrigado. En el resto del litoral mediterráneo es un cultivo de riesgo, que puede salir bien en un patio protegido y perderse el año que entra una ola de frío.

En el interior peninsular y en el norte, fuera no. Lo razonable ahí es cultivarla en maceta, sacarla en primavera, disfrutarla en verano y meterla a cubierto antes de los primeros fríos, o levantar los bulbos en otoño y guardarlos en seco. En el norte atlántico se añade un segundo problema, que es la humedad continuada en invierno: al bulbo le sienta peor el encharcamiento frío que el propio frío.

Lo que pide

  • Luz. Sol o sombra ligera. En el interior de la casa, junto a la ventana, porque en penumbra no florece.
  • Suelo. Arenoso y con drenaje real. Es una planta de arenales costeros y lo que no tolera es el agua parada alrededor del bulbo. En maceta, un sustrato para bulbosas con arena gruesa y un agujero que funcione.
  • Agua. Generosa mientras crece y florece, porque en origen ocupa suelos húmedos junto a la costa, y mucho más escasa en los meses fríos, en los que basta con que el sustrato no se seque por completo.
  • Plantación. El bulbo se entierra con el cuello asomando, no hundido.
  • Multiplicación. Por separación de los bulbos hijos que forma alrededor, al final del reposo. De semilla es posible pero lento.

El bulbo es tóxico

Como el resto de las amarilidáceas, el Hymenocallis contiene alcaloides del grupo de la licorina, concentrados sobre todo en el bulbo. La ingestión provoca vómitos y trastorno digestivo, y el cuadro es el mismo que da el bulbo de narciso, que se confunde a veces con una cebolla. Los bulbos guardados en un cajón o una bolsa quedan fuera del alcance de niños y de animales, y lo mismo vale para el perro que desentierra lo que acabas de plantar.

Al manipular bulbos de esta familia conviene usar guantes: la savia puede producir irritación y dermatitis en personas sensibles, algo bien documentado en quienes manejan narcisos en cantidad. Y por si hace falta decirlo, ninguna parte de la planta tiene uso alimentario ni medicinal.

En resumen

El Hymenocallis littoralis es una bulbosa tropical americana de flor blanca inconfundible: una copa membranosa central con seis tepalos finos y largos saliendo de ella, perfumada y de floración estival. El nombre de lirio araña lo comparte con los Crinum, con la Cleome y con el Lycoris, y la copa central es lo que te dice si tienes delante un Hymenocallis de verdad.

En cultivo pide sol, arena con drenaje de verdad, agua abundante en el crecimiento y poca en los meses fríos. Fuera, todo el año, solo en Canarias y en enclaves abrigados del sur; en el resto de España, en maceta y a cubierto en invierno. El bulbo es tóxico por ingestión y la savia puede irritar la piel, así que guantes al plantar y bulbos fuera del alcance de niños y animales.


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