El lila es un color de flor silvestre. Si buscas flores lila pensando en la lila de jardín, la de los ramos del norte, ese arbusto es Syringa vulgaris y tiene una exigencia que conviene saber antes de comprarlo. Pero la mayor parte de lo que en España se ve de este color no está en un vivero: está en los pastos de montaña, en las grietas de una roca caliza y en las cunetas de cualquier carretera secundaria a partir de mayo.

Este artículo va de esas plantas, con nombre científico, dónde crecen y cuándo florecen. Y de una cosa que ninguna galería de fotos explica: el lila no es un pigmento distinto del morado ni del rojo. Es el mismo grupo de pigmentos con otra concentración y otro entorno químico dentro de la célula, y por eso una misma especie puede darte flores de un lila pálido o de un violeta intenso según dónde crezca.

Flores lila

Qué hace que una flor sea lila y no morada

Los responsables son las antocianinas, pigmentos que se acumulan en la vacuola, el gran depósito de agua que ocupa casi toda la célula del pétalo. Una misma antocianina cambia de color según el pH de esa vacuola: en medio más ácido tira al rojo y al rosa, y a medida que el pH sube se desplaza hacia el morado y el azul. Si además hay poca cantidad de pigmento, lo que sale es un lila lavado en vez de un violeta cerrado.

Encima influyen otras dos cosas. Los complejos que forman las antocianinas con iones metálicos y con otros flavonoides desplazan el color hacia el azul, y por eso hay flores que parecen cambiar de tono al abrirse o al envejecer. Y el fondo importa: un lila sobre hoja plateada se ve más frío que el mismo lila sobre hoja verde oscura.

Para el insecto que tiene que encontrarla, el lila es un color cómodo. Las abejas ven bien en el ultravioleta, el azul y el verde, y son malas con el rojo, así que toda la banda del lila al violeta les resulta muy visible. De ahí que tantas plantas melíferas de secano, de la lavanda al cardo, estén en ese rango.

Efecto de las flores lila

La lila de jardín y por qué falla en el Mediterráneo

La lila (Syringa vulgaris) es un arbusto caduco de flor en panícula, muy perfumada, que abre en abril o mayo. Su limitación es el frío: necesita un invierno con horas de frío suficientes para romper el reposo y florecer bien. En el interior peninsular y en el norte cumple de sobra. En el litoral mediterráneo templado y en el sur cálido suele quedarse en hoja, con floraciones pobres o nulas año tras año, y no hay abono que lo arregle.

Si quieres flor lila en esa zona, el equivalente en efecto y sin ese problema es la lavanda, el romero de flor o el cardo ornamental, plantas de secano que dan exactamente el mismo rango de color y además aguantan el verano.

Lavandas: cuál va en suelo calizo y cuál no

La confusión con las lavandas cuesta plantas todos los años, y se resuelve con un dato. El cantueso (Lavandula stoechas), el de la bráctea morada en penacho sobre la espiga, es de suelos ácidos o descarbonatados: en tierra caliza se arrastra. El espliego (Lavandula latifolia) y la lavanda fina (Lavandula angustifolia) sí van bien sobre caliza, que es la tierra dominante en buena parte del este y del sur.

Las tres piden lo mismo por lo demás: sol directo, drenaje excelente y muy poco riego una vez arraigadas. Se recortan después de florecer, sin entrar en la madera vieja, porque de la madera desnuda no rebrotan y se quedan con un hueco permanente.

El arbusto de las mariposas, precioso y problemático

El arbusto de las mariposas (Buddleja davidii) da panículas largas de flor lila a violeta durante todo el verano y atrae mariposas de verdad, no es un eslogan. El inconveniente es su capacidad de escape: produce una cantidad enorme de semilla muy fina que el viento reparte a distancia, germina en gravas, en escombros, en balastro de vía y en las gravas de una rambla, y ahí forma matorrales que desplazan a la vegetación propia del lugar.

En el norte peninsular y en las zonas de montaña húmeda su comportamiento invasor está bien documentado, con poblaciones asilvestradas en riberas y taludes. Si ya lo tienes, córtale las panículas en cuanto se pasen para que no llegue a semillar, y no lo plantes cerca de un río, de un arroyo o de un borde de monte.

Arbusto de las mariposas, Buddleja davidii

El alberjón, un altramuz ibérico

El alberjón (Lupinus hispanicus) es un altramuz silvestre de la península, con la hoja partida en dedos y la flor en espiga vertical de blanco azulado a lila. Sale en suelos arenosos y ácidos del oeste y del centro, en dehesas y en barbechos, y florece en primavera.

Como el resto de los altramuces es una leguminosa, fija nitrógeno atmosférico gracias a las bacterias de sus nódulos radiculares y por eso aparece en terrenos pobres donde otras no cuajan. Y como el resto del género, la semilla cruda contiene alcaloides amargos y no es algo que se recoja del campo para comer: los altramuces de aperitivo son variedades seleccionadas y además pasan un proceso largo de remojo y lavado.

Alberjon, Lupinus hispanicus

Flora de montaña: arzolla de roca y azafrán serrano

La arzolla de roca (Jurinea humilis) es una compuesta enana de capítulo lila rosado, casi sin tallo, que crece pegada al suelo en pastos pedregosos y crestas de montaña del interior. Es el modelo de planta de alta montaña mediterránea: mata en cojín, hoja dividida y blanquecina para reflejar la radiación, y toda la planta a ras de suelo para escapar del viento. No es planta de jardín y no se recoge del monte.

Arzolla de roca, Jurinea humilis

El azafrán serrano (Crocus carpetanus) es un crocus silvestre del Sistema Central y de las montañas del noroeste, de flor lila pálida con la garganta clara y las hojas con una franja blanca marcada. Florece en cuanto se retira la nieve, a veces con el suelo aún helado por debajo, y es de las primeras cosas que se ven en los pastos de altura. No tiene nada que ver con el azafrán de la especia, que es Crocus sativus y se cultiva en llano.

Azafran serrano, Crocus carpetanus

Becerrilla, la que vive en una grieta

La becerrilla (Chaenorhinum origanifolium, a veces citada todavía como Linaria origanifolia) es una planta pequeña de flor lila con el paladar amarillento, de la familia de las bocas de dragón. Crece en fisuras de roca, en muros viejos y en taludes, sobre todo en la mitad norte y en los sistemas montañosos del este, y florece de primavera a verano.

Es un ejemplo claro de planta rupícola: raíz fina metida en una grieta donde se acumula algo de tierra y humedad, porte pequeño y ciclo rápido. Si tienes un muro de piedra seca, este tipo de flora aparece sola y es mejor dejarla que rascarla.

Becerrilla, Chaenorhinum origanifolium

Aciano de montaña y achicoria, las dos de cuneta

El aciano de montaña (Centaurea montana) tiene el capítulo más llamativo del grupo: flores exteriores muy divididas, en estrella, de azul violáceo a lila, sobre un fondo de brácteas oscuras. Es planta de prados y claros de bosque de montaña húmeda, en el norte y en los Pirineos, y se cultiva también en jardinería de clima fresco porque rebrota cada año sin cuidados.

Aciano de montana, Centaurea montana

La achicoria (Cichorium intybus) es la flor lila más fácil de ver en España: cunetas, bordes de camino, baldíos y rastrojos de casi todo el país, de junio a octubre. Tallo rígido y ramificado, hoja basal en roseta y capítulos de un lila azulado con las lígulas dentadas en la punta. Tiene una costumbre que la delata: abre por la mañana y se cierra a mediodía, así que si pasas por el mismo sitio a las cuatro de la tarde no la ves.

De su raíz tostada se ha hecho sucedáneo de café en toda Europa, y sus hojas cultivadas son el origen de las endivias. Eso es historia agrícola y culinaria, y así se cuenta: no hay que atribuirle efectos sobre la salud.

Achicoria, Cichorium intybus

El lila en el lenguaje de las flores

Al lila se le asocia el primer amor y la nostalgia, y eso viene de los manuales del lenguaje de las flores del siglo XIX, un género editorial europeo que asignaba significados a cada especie y que se contradecía de un libro a otro. Es una convención cultural con fecha y con autores, interesante como historia y nada más: el color de un pétalo no produce un estado de ánimo.

Significado de las flores lila

En resumen

El lila sale de las antocianinas, los mismos pigmentos del rojo y del morado, en poca cantidad y con el pH de la célula más alto. Por eso es un color inestable, que varía dentro de la misma especie, y por eso abunda tanto: está justo en la banda que mejor ven las abejas. En España lo encuentras sobre todo en flora silvestre, de la achicoria de cualquier cuneta al crocus de los pastos de altura.

Si lo quieres en el jardín, el dato práctico es el clima y el suelo. La lila de ramo pide inviernos fríos y no florece bien en el litoral cálido. Las lavandas sí, con la precaución de elegir espliego o lavanda fina en suelo calizo y dejar el cantueso para tierra ácida. Y del arbusto de las mariposas, mejor prescindir si vives cerca de un cauce o de un borde de monte: da flor lila todo el verano y da también semilla por millones.


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