La flor de la pasión es la flor de las plantas del género Passiflora, y su nombre no tiene nada que ver con la pasión amorosa: viene de la Pasión de Cristo, porque los misioneros españoles y portugueses que llegaron a América en el siglo XVI leyeron en ella los objetos del relato evangélico. Es una de las flores mejor construidas que existen, con una corona de filamentos radiales y una columna central que sostiene estambres y ovario a la vez, y por eso se reconoce al instante aunque no sepas de qué especie es.
Si lo que quieres saber es cuál tienes delante, la respuesta corta es que en España se manejan sobre todo dos. La Passiflora caerulea es la ornamental rústica, de corona azul y blanca, que aguanta el invierno en buena parte del país y se ve trepando por vallas. El maracuyá es Passiflora edulis, de corona blanca y morada rizada, que da el fruto comercial y sufre con la helada. De su cultivo hablamos en la ficha del maracuyá y en cómo plantar pasiflora; aquí desmontamos la flor y ordenamos las especies.

Cómo está hecha esa flor
De fuera hacia dentro, una flor de pasiflora tiene cinco piezas en cada nivel y una estructura que no se repite en casi ninguna otra familia:
- Cinco sépalos y cinco pétalos muy parecidos entre sí, tanto que se perciben como diez piezas iguales. Los sépalos suelen llevar una pequeña punta o arista en el dorso.
- La corona de filamentos, los rayos que dan el aspecto de rueda. No son pétalos ni estambres, es una estructura propia que sale del tubo floral, y su color y su longitud son lo que más cambia de una especie a otra.
- El androginóforo, la columna que se levanta en el centro. Es el rasgo decisivo del género: en ella se insertan los cinco estambres con sus grandes anteras, y por encima el ovario, que remata en tres estilos con estigmas en forma de cabeza.
- Debajo de la corona, una cámara con néctar protegida por un opérculo, una especie de tapa membranosa que solo dejan a la vista los visitantes adecuados.
Ese diseño no es decorativo: obliga al insecto a entrar de una manera concreta, roza el polen contra su lomo y luego lo deposita en los estigmas de otra flor. La flor abre por la mañana y dura poco, normalmente el día, y necesita polinizadores grandes y pesados para que el contacto se produzca. Abejorros y abejas carpinteras hacen ese trabajo mucho mejor que una abeja doméstica.
De dónde sale el nombre
La lectura religiosa de la flor se difundió en Europa a principios del siglo XVII, con descripciones e ilustraciones que circularon a partir de los relatos de los misioneros en América. El reparto era este: la corona de filamentos era la corona de espinas, los tres estigmas los tres clavos, los cinco estambres las cinco llagas, los zarcillos los látigos, y la hoja lobulada la lanza. El nombre latino Passiflora, flor de la pasión, quedó fijado después en la nomenclatura botánica y sigue siendo el del género.
Conviene contarlo como lo que es: una interpretación cultural de una época concreta, no un significado inherente a la planta. En América se conocían y se usaban mucho antes de que llegara nadie a leerles nada, con nombres propios que siguen vivos: parchita en Venezuela, parcha en Puerto Rico, granadilla para varias especies, mburucuyá en guaraní, que es el origen de la palabra maracuyá.
Qué pasiflora tienes delante
El género es enorme, con más de quinientas especies descritas, casi todas americanas y unas pocas de Asia y Oceanía. En un vivero español te vas a encontrar con estas cuatro, más algún híbrido ornamental:
| Especie | Flor | Hoja | Fruto | Frío |
|---|---|---|---|---|
| Passiflora caerulea (pasionaria, mburucuyá) | Pétalos blanquecinos, corona con bandas azul, blanca y morada | Palmeada, con cinco a siete lóbulos estrechos | Ovoide, naranja, comestible pero insípido | La más resistente, aguanta heladas moderadas |
| Passiflora edulis (maracuyá) | Corona de filamentos blancos y morados, muy rizada | Con tres lóbulos y borde aserrado | El maracuyá del mercado, morado o amarillo | Sensible, no tolera la helada |
| Passiflora ligularis (granadilla) | Corona bandeada, pétalos claros | Entera, acorazonada, sin lóbulos | Cáscara dura naranja, pulpa dulce | Planta de tierras templadas de altura, delicada aquí |
| Passiflora alata y afines | Pétalos rojos o rosados intensos, corona bandeada y llamativa | Grande, entera y ovalada; tallo con cuatro aristas aladas | Comestible, tipo granadilla | Tropical, solo en invernadero o interior cálido |

La hoja identifica mejor que la flor
Las flores de muchas pasifloras se parecen entre sí y además hay híbridos de jardinería que mezclan colores. La hoja, en cambio, es un carácter estable y está disponible todo el año. Mira dos cosas: cuántos lóbulos tiene (entera en la granadilla, tres en el maracuyá, cinco o más en la pasionaria) y si el borde es liso o aserrado. Y fíjate en el peciolo: en varias especies lleva un par de glándulas visibles, que no son un defecto ni una plaga.

Esas glándulas del peciolo tienen una función
Son nectarios extraflorales: producen néctar fuera de la flor, y no atraen polinizadores, sino hormigas. Las hormigas que patrullan la planta buscando ese néctar ahuyentan y depredan orugas y otros herbívoros. Es un intercambio conocido en muchas plantas tropicales y en Passiflora está especialmente estudiado.
La razón es que las pasifloras son el alimento obligado de las orugas de las mariposas del género Heliconius y parientes, que han ido superando sus defensas químicas. De esa carrera han salido respuestas notables: variación extrema en la forma de la hoja dentro del mismo grupo de especies, para dificultar que la mariposa reconozca su planta, y en algunas especies estructuras que imitan huevos de mariposa, porque las hembras evitan poner donde parece que ya hay puesta. En España no tenemos esas mariposas, así que es historia evolutiva y no un problema de jardín, pero explica por qué el género tiene esta pinta.
En qué parte de España prospera
La Passiflora caerulea es la única que se comporta como planta de jardín en buena parte del país. Vive bien en el litoral mediterráneo y en el sur, aguanta el invierno en muchas zonas del interior perdiendo la parte aérea y rebrotando, y en el norte atlántico prospera con menos sol pero sin problema de frío. Tolera razonablemente los suelos calizos del este y del sur, aunque en agua muy caliza puede clorosarse. Es caduca o semipersistente según el clima.
Y es vigorosa hasta el fastidio: rebrota de raíz a cierta distancia del pie, se cuela por debajo de una tapia y en pocos años cubre una valla entera. En zonas de clima suave se comporta como planta asilvestrada en taludes, cañaverales y bordes urbanos. Si la plantas, hazlo donde puedas cortarle los rebrotes sin drama, y no en el centro de un macizo delicado.

El maracuyá y las tropicales son otra historia: en la península solo tienen sentido en litoral muy suave, en maceta con protección invernal o en invernadero, y el fruto necesita un verano largo y cálido para cuajar y madurar.
Sobre lo que se le atribuye
Buena parte de lo que se escribe de esta planta en internet son propiedades relajantes, ansiolíticas o sedantes. No hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para la pasiflora, así que esas afirmaciones no se sostienen y aquí no se repiten. Existe un uso tradicional documentado de Passiflora incarnata, que se cuenta como tradición y nada más, y lo que sea medicamento lo decide un médico.
En lo alimentario, la distinción práctica es sencilla: la pulpa madura del maracuyá y de la granadilla es un alimento corriente, y el fruto verde y las hojas no se comen. Varias especies del género contienen compuestos cianogénicos en las partes verdes, y el fruto sin madurar de la pasionaria tampoco es comida. Con la fruta madura y pelada no hay cuestión.
En resumen
La flor de la pasión es un mecanismo de precisión disfrazado de rueda de colores: diez piezas externas casi iguales, una corona de filamentos que no es ni pétalo ni estambre, una columna central con cinco estambres y tres estigmas, y una cámara de néctar con tapa. Todo eso es lo que en el siglo XVII se leyó como corona de espinas, clavos y llagas, y lo que le dio el nombre que arrastra desde entonces.
Para decidir qué planta estás mirando, cuenta los lóbulos de la hoja antes que admirar la flor: entera en la granadilla, tres en el maracuyá, cinco o más en la pasionaria, que es la única que de verdad aguanta un invierno español y la que se te va a expandir más de lo previsto. El resto, las tropicales de flor roja, son planta de invernadero aquí.