Casi ninguna desbrozadora de gasolina se rompe. Lo que ocurre es que deja de arrancar, pierde fuerza o se para al acelerar, y detrás de eso hay siempre una de estas cuatro cosas: combustible viejo, mezcla mal hecha, filtro de aire sucio o bujía en mal estado. Son cuatro revisiones de diez minutos, y quien las hace tiene la máquina veinte años.

Antes de tocar nada: motor parado, esperar a que el cabezal se detenga por completo y desconectar el cable de la bujía. Un motor de dos tiempos puede arrancar por una vuelta del cabezal a mano, y ese giro accidental con la mano dentro es una lesión grave. El cabezal y el reductor además se calientan muchísimo durante el trabajo, así que se deja enfriar antes de desmontar. Y lo de siempre cuando la máquina sí está en marcha: gafas o pantalla facial, protección auditiva, guantes, pantalón largo y botas, y nadie a menos de quince metros.

Desbrozadora de gasolina con manillar y cuchilla metalica sobre la hierba Máquina de gasolina de eje recto con manillar y cuchilla. El mantenimiento se reparte entre el motor, el reductor del extremo y el equipo de corte.

La mezcla, y por qué una mezcla mal hecha gripa el motor

Un motor de dos tiempos no tiene cárter con aceite: se lubrica con el aceite que va disuelto en la gasolina. Esto explica por qué la mezcla no es un detalle sino la vida del motor.

Con poco aceite, el pistón y el cilindro trabajan prácticamente en seco. La película que los separa desaparece, el aluminio del pistón raya la pared del cilindro y en cuestión de minutos aparece el gripado: el pistón se agarra y el motor se queda bloqueado. No hay reparación barata para eso. Con demasiado aceite el motor no se rompe, pero va mal: humea, carboniza la cámara y el escape, ensucia la bujía y pierde potencia, y acaba obligando a limpiar el silenciador.

La proporción la marca el fabricante, y viene en el manual y muchas veces grabada en el tapón del depósito. No se supone, no se hereda de otra máquina y no se calcula a ojo con un tapón de botella. Se mide con una jarra graduada o con un dosificador.

El aceite tiene que ser específico para motores de dos tiempos refrigerados por aire, con la especificación que pida el manual (las normas de calidad vienen impresas en el envase). El aceite de coche no sirve, y el de motor náutico refrigerado por agua tampoco.

La mezcla se hace en un bidón aparte y limpio, nunca dentro del depósito: primero una parte de la gasolina, luego el aceite, se agita bien y se completa. Si el fondo del bidón tiene restos de mezclas anteriores, se limpia antes.

El combustible envejece, y más rápido de lo que parece

Esta es la causa número uno de que una máquina no arranque en marzo después de guardarla en septiembre. La gasolina actual lleva etanol, el etanol capta humedad del aire, y en un bidón mal cerrado se acaba separando una fase de agua en el fondo. Aparte de eso, las fracciones ligeras que hacen que una gasolina arranque en frío se evaporan con el tiempo.

Una mezcla de dos tiempos tiene vida útil de semanas, no de meses. Prepara solo la que vayas a gastar, guárdala en un bidón homologado bien cerrado, en sitio fresco y a la sombra, y etiquétalo con la fecha. Si llevas medio año con la misma garrafa, no la uses para arrancar la desbrozadora.

El filtro de aire

Una desbrozadora trabaja dentro de una nube de polvo, polen y trocitos de hierba, y su filtro se ensucia mucho más rápido que el de cualquier otra máquina. Un filtro obstruido enriquece la mezcla: la máquina humea, pierde fuerza, se cala al acelerar y ensucia la bujía.

Se revisa cada pocas horas de trabajo y no cada temporada. Los filtros de espuma se lavan con agua y jabón suave, se secan bien del todo y, si el fabricante lo indica, se impregnan con unas gotas de aceite específico. Los de papel o fieltro no se lavan: se soplan con cuidado desde dentro hacia fuera o se cambian. Un filtro deformado, roto o que ya no cierra bien contra su alojamiento se sustituye, porque el polvo que pasa por el borde entra directo al cilindro.

Aprovecha para mirar el filtro de combustible, el cilindrito que cuelga del tubo dentro del depósito: se colmata, es barato y explica muchas máquinas que arrancan bien y se paran al rato.

La bujía, que además te cuenta cómo va el motor

La bujía se desmonta con la llave de la propia máquina y se mira. El color del aislante alrededor del electrodo es un diagnóstico gratis: un tono pardo claro indica una combustión correcta; negra, seca y hollinosa apunta a exceso de aceite en la mezcla, filtro sucio o carburación rica; muy blanca o con signos de haber trabajado al rojo apunta a mezcla pobre y sobrecalentamiento, que es justo lo que precede a un gripado.

Si está sucia se limpia con cuidado, sin rascar el aislante ni proyectarle arenilla, y si el electrodo está redondeado o gastado se cambia: es la pieza más barata de toda la máquina. La separación entre electrodos y el par de apriete los da el manual, y ese dato no se improvisa. Al montarla, rosca a mano hasta el final y aprieta después, para no dañar la rosca de aluminio de la culata.

El cabezal y el reductor

Después de cada uso se limpia el cabezal. La hierba se enrolla alrededor del eje, entre el cabezal y el protector, y ahí hace dos daños: frena el giro, con lo que el motor trabaja forzado, y aísla térmicamente el reductor, que se calienta hasta quemar la grasa. Se desmonta el cabezal, se quita la maraña de tallos y se comprueba que la arandela de apoyo no esté doblada.

En las máquinas de eje recto, el reductor angular del extremo lleva grasa que hay que reponer por su tornillo o engrasador con la periodicidad que marque el manual. Es la avería más típica de una desbrozadora bien tratada por lo demás: nadie engrasa el reductor hasta que hace ruido, y entonces ya es tarde.

Desbrozadora con arnes doble y disco de tres puntas Arnés doble y disco de tres puntas. El arnés también es mantenimiento: correas deshilachadas o hebillas rotas se cambian.

La cuchilla: afilado y equilibrado

Un disco se afila manteniendo el ángulo original de fábrica y quitando exactamente el mismo material en cada diente. Esto último es lo que casi nadie respeta y lo que más caro sale: un disco con un diente más corto que los otros queda desequilibrado, y a las revoluciones de trabajo ese desequilibrio se convierte en una vibración que destroza los rodamientos del eje y del reductor, castiga los soportes antivibración y se transmite a tus manos.

Un disco con una fisura, con un diente partido o deformado por un golpe no se afila ni se endereza: se retira. Y al montarlo, atención a un detalle que sorprende a mucha gente: en bastantes máquinas la tuerca del disco tiene rosca a izquierdas, es decir, se afloja girando en el sentido contrario al habitual. El manual lo indica, y forzar en el sentido equivocado redondea la tuerca.

Comprueba que la arandela interior, la copa y el protector correspondiente al disco están montados y en buen estado. El protector del cabezal de hilo y el del disco no son el mismo, y trabajar con disco y protector de hilo deja la máquina sin barrera efectiva.

Refrigeración, antivibración y el arnés

El motor se refrigera por aire, y ese aire entra por una rejilla junto al arrancador y circula por las aletas del cilindro. Ambas cosas se atascan de restos vegetales y de polvo, y un motor mal refrigerado se recalienta y acaba gripando. Se limpian con un pincel y aire a poca presión, con el motor frío.

Los tacos antivibración de goma que unen el motor con el tubo se endurecen y se agrietan con los años. Cuando eso pasa, toda la vibración llega a las manos. La exposición prolongada a vibración en manos y brazos es un riesgo laboral reconocido, así que esos tacos se cambian cuando se ven fatigados, igual que se cambia una correa deshilachada del arnés o una hebilla que no sujeta. Y si el gatillo del acelerador no vuelve solo a reposo, la máquina no se usa.

Desbrozadora multiherramienta con accesorios intercambiables Las multiherramienta añaden una unión desmontable y varios reductores. Cada accesorio tiene su propio punto de engrase.

El invernaje, que es lo que decide el arranque de la primavera

Si la máquina va a estar meses parada, hay dos formas correctas de dejar el circuito de combustible y una incorrecta. La incorrecta es dejar el depósito con mezcla vieja: se degrada, deja depósitos gomosos y tapona el carburador, y esa es la reparación de taller más habitual en marzo.

La primera opción correcta es vaciar el depósito y arrancar el motor hasta que se pare por falta de combustible, para que el carburador quede seco. La segunda es llenarlo con mezcla nueva y estabilizada, sin cámara de aire donde condense humedad, y hacerla circular arrancando un par de minutos.

Aparte de eso: limpia la máquina entera, engrasa el reductor, desmonta el disco y guárdalo con una capa fina de aceite para que no se oxide, y guarda la máquina colgada, en horizontal y en sitio seco, nunca en el suelo de un garaje húmedo.

En resumen

Lo que mata una desbrozadora de gasolina no es el trabajo duro: es la mezcla mal medida, el combustible del año pasado y el filtro que nadie abre. Mide siempre la mezcla con la proporción del manual, prepara solo la que vayas a gastar, revisa el filtro de aire cada pocas horas y mira la bujía, que además te dice cómo está trabajando el motor.

Después, el equipo de corte y el reductor: cabezal limpio al terminar, grasa en el reductor angular cuando toque, y discos afilados con el mismo material en cada diente y retirados en cuanto se fisuran. Con eso, y un invernaje hecho en veinte minutos, la máquina arranca al segundo tirón cada marzo.


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