Una desbrozadora no es un cortacésped con otra forma. El cortacésped siega una superficie llana y regular a una altura constante; la desbrozadora corta lo que el cortacésped no puede tocar, y lo hace golpeando: hierba alta, ribazos, linderos, el borde de un muro, el hueco alrededor de un árbol, la zarza de un camino. Por eso es la máquina más útil de un terreno grande y la más peligrosa de un jardín pequeño.
Lo primero, antes de cualquier comparativa: esta máquina lanza proyectiles. El hilo a régimen de trabajo despide piedras, alambre, cristal y astillas a una velocidad que hiere, y el disco metálico más todavía. El equipo mínimo es gafas de protección o pantalla facial, protección auditiva, guantes, pantalón largo y resistente y botas cerradas. Y nadie dentro de la zona de trabajo: el criterio habitual es no desbrozar con personas o animales a menos de quince metros, y eso incluye a quien está mirando desde la valla.
Qué se puede cortar y qué no
Con cabezal de hilo se corta hierba, pasto y malas hierbas tiernas, y se repasa lo que no alcanza el cortacésped. Con cuchilla metálica se ataca pasto duro, cañote y matorral leñoso fino. Con disco de sierra se entra en desbroce forestal, que ya no es jardinería.
Lo que una desbrozadora no hace es segar un césped fino. No mantiene una altura constante, arranca la hierba a tirones en lugar de cortarla limpia y deja la superficie a rodales. Si lo que tienes es césped, la desbrozadora sirve para los bordes y para los rincones, y nada más.
Por fuente de energía
La eléctrica de cable es la más barata, la más ligera y la más silenciosa. Va bien para bordes y para repasos cortos alrededor de la casa, y su límite es doble: el cable, que hay que arrastrar y del que hay que estar pendiente para no cortarlo, y el par, que se hunde en cuanto la hierba es gruesa. Pide toma con diferencial y alargador para exterior.
La de batería ha cambiado mucho y hoy resuelve el mantenimiento de un jardín de tamaño medio. Sin cable, arranque inmediato, casi sin mantenimiento y con la mitad de ruido. Su límite es la autonomía, que en trabajo real es bastante menor que la que aparece en la caja, y el peso de la batería colgado del conjunto.
La de gasolina de dos tiempos es la desbrozadora clásica. Es la más ligera en relación a su potencia y la que admite los accesorios más duros. En cambio funciona con mezcla de gasolina y aceite, vibra, hace ruido y necesita mantenimiento de verdad.
La de gasolina de cuatro tiempos usa gasolina sin mezclar y lleva su aceite en el cárter, lo que le quita el error de la mezcla y le baja bastante el ruido. Pesa más y hay que controlar el nivel y cambiar el aceite.
La de mochila lleva el motor a la espalda y transmite el giro por un eje flexible. Es la solución para trabajar horas seguidas o en pendiente, porque el peso descansa en la espalda y no en los brazos, y es material de quien desbroza fincas, no de quien repasa un jardín dos veces al año.
Eje curvo y empuñadura simple: cómoda y manejable para bordes, pero no admite cuchilla metálica.
Eje curvo o eje recto, empuñadura o manillar
Esta es la distinción que más determina qué vas a poder hacer con la máquina, y la que menos se explica.
El eje curvo transmite el giro por un cable flexible dentro del tubo. Acerca el cabezal al suelo, es cómodo para perfilar bordes y pesa poco, pero solo admite cabezal de hilo. Con cuchilla no se usa.
El eje recto lleva un eje rígido y un reductor angular en el extremo. Llega más lejos por debajo de los arbustos, aguanta esfuerzo y es el que admite cuchilla. Es lo que hay que buscar si el terreno tiene algo más que hierba.
La empuñadura simple o en forma de bucle sirve para trabajar con una mano adelantada y moverse entre obstáculos. El manillar tipo bicicleta reparte el esfuerzo entre los dos brazos, permite barrer grandes superficies con el giro de cintura y es obligatorio cuando se monta disco, junto con el arnés. Trabajar con cuchilla y empuñadura simple, sin arnés, es una forma eficaz de acabar en urgencias.
Manillar tipo bicicleta, eje recto y cuchilla metálica: la configuración para matorral, siempre con arnés y con el protector correspondiente.
El arnés no es un extra
El arnés hace dos cosas. Saca el peso de los brazos, que es lo que permite trabajar más de veinte minutos sin destrozarse la espalda, y sujeta la máquina en una posición fija, lo que hace el corte más uniforme y la máquina más previsible si se engancha. El de bandolera vale para trabajos cortos; el doble, tipo arnés de pecho, es el que hay que usar con cuchilla y en jornadas largas. Se ajusta con la máquina colgada y el cabezal apoyado en el suelo, a la altura en la que el cabezal queda paralelo al terreno sin que tengas que sostenerlo.
La técnica, que cambia el resultado más que la máquina
Se corta con el cabezal ligeramente inclinado y se avanza de derecha a izquierda, con un movimiento de barrido desde la cintura y los brazos casi quietos. El material cortado sale entonces hacia la zona ya desbrozada y no te lo echas encima de la siguiente pasada.
Con hilo, se corta con la punta y no con todo el cabezal: meter el cabezal entero en la hierba solo consigue enrollar tallos en el eje y romper hilo. Con hierba muy alta se baja en dos o tres pasadas por altura y no de golpe al suelo.
Con cuchilla aparece el retroceso. Si la zona del disco comprendida aproximadamente entre las doce y las tres toca un tronco, una piedra o un tocón, la máquina sale despedida hacia el operario con fuerza. Se corta con el sector izquierdo del disco, se avanza de derecha a izquierda y se mira el suelo antes de entrar.
Y antes de empezar, un recorrido por la parcela retirando lo que pueda salir volando: piedras, alambre, restos de obra, latas. En un lindero abandonado hay mucho más de eso de lo que parece.
Eje recto con empuñadura simple y cabezal de hilo: la configuración más habitual para mantenimiento de jardín.
Lo que nunca se hace
No se desbroza sin el protector o deflector montado. Es lo único que hay entre el cabezal y tus piernas, y quitarlo para cortar más ancho es el atajo clásico.
No se sustituye el hilo por alambre, por cuerda de acero ni por cadena, ni se montan esos cabezales de cadenas que circulan por internet. El hilo de nailon funciona precisamente porque se rompe al tocar algo duro y disipa el golpe; un alambre no se rompe, transmite el impacto y, si se suelta, sale disparado. Además desequilibra el conjunto y destroza los rodamientos del eje y del reductor.
Y no se toca el cabezal con la máquina en condiciones de arrancar: motor parado, cable de bujía desconectado o batería fuera, y el cabezal frío.
Mantenimiento en cuatro puntos
Sea la que sea, hay cuatro cosas que pasan factura si se descuidan. El cabezal acumula hierba enrollada que frena el giro y calienta el reductor, y se limpia después de cada uso. Las aletas de refrigeración del motor de gasolina se atascan de restos vegetales y el motor se calienta. La cuchilla se afila manteniendo el ángulo original y quitando el mismo material en cada diente, porque un disco desequilibrado vibra y se lleva los rodamientos por delante. Y el reductor angular de las máquinas de eje recto lleva grasa que hay que reponer con la periodicidad que indique el manual.
En las de gasolina hay dos más: el filtro de aire, que trabaja en un ambiente lleno de polvo y polen, y el combustible. La mezcla de dos tiempos envejece en semanas, no en meses, y una gasolina pasada arranca mal, ensucia el carburador y puede dejar la máquina inservible tras un invierno en el garaje.
Cuándo desbrozar en España
El momento importa. Desbrozar en pleno verano, con la vegetación seca y con disco metálico, produce chispas al golpear piedra, y eso es una de las causas típicas de incendio. En época de peligro alto hay restricciones al uso de maquinaria que pueda generar chispas, y las fija cada comunidad autónoma en su plan de prevención, además de las ordenanzas municipales. Antes de sacar la máquina en julio o en agosto, consulta qué está permitido en tu zona ese día.
Al margen del fuego, lo razonable es desbrozar a primera hora, con la vegetación algo húmeda de rocío pero no empapada, y en primavera antes de que la hierba semille. Desbrozar tarde, cuando ya ha soltado la semilla, no evita nada para el año siguiente.
En resumen
Elige primero el tipo de eje y de manillar, porque eso decide si vas a poder montar cuchilla o solo hilo, y después la fuente de energía según el tamaño del terreno: cable para bordes, batería para un jardín medio, gasolina para fincas y matorral, mochila si vas a estar horas. El arnés y el protector no son accesorios.
Y recuerda para qué sirve y para qué no: repasa lo que el cortacésped no alcanza y abre camino en la maleza, pero no siega un césped. La seguridad aquí no es prosa de relleno: gafas, protección auditiva, guantes, pantalón largo y botas, nadie cerca, y nunca alambre ni cadena en el cabezal.