La historia del Dendrobium en una casa española suele ser siempre la misma. Lo compras en flor, la floración dura sus semanas, las flores caen, la planta sigue viva, saca hojas y cañas nuevas, y no vuelve a florecer nunca. No se ha muerto ni la has regado mal: le falta un invierno. El grupo más vendido, el de Dendrobium nobile, necesita un reposo invernal fresco y seco para formar botones florales, y en un salón con calefacción a veinte grados eso no ocurre.

La segunda cosa que conviene saber es que Dendrobium es un género enorme, con más de mil especies repartidas desde el Himalaya hasta Australia, y con exigencias opuestas entre sí. Buscar "cuidados del Dendrobium" y aplicar lo primero que salga es la receta del fracaso, porque la mitad de esos consejos están escritos para el otro grupo. Lo primero es saber cuál tienes delante.

Flor de orquídea Dendrobium blanca con el labelo moteado Flor de Dendrobium: tres sépalos, dos pétalos laterales y un labelo modificado que sirve de pista de aterrizaje al polinizador.

Cómo está hecha la planta

El Dendrobium es una orquídea simpodial: no crece hacia arriba desde un único punto, como una Phalaenopsis, sino de lado. Tiene un rizoma horizontal del que van saliendo brotes, uno por temporada de crecimiento, y cada brote engorda hasta convertirse en un pseudobulbo en forma de caña. Esas cañas son depósitos de agua y de reservas, y son la razón de que la planta soporte periodos secos que una Phalaenopsis no soportaría.

De ahí sale el error más caro que se comete con este género: cortar las cañas viejas cuando pierden las hojas. En el grupo nobile, las cañas se quedan desnudas en invierno y siguen vivas y llenas de reservas, y precisamente de los nudos de esas cañas desnudas es de donde brotan las flores en primavera. Una caña solo se retira cuando está arrugada, seca y parda de arriba abajo.

La otra consecuencia del crecimiento simpodial es que la planta camina: cada año el brote nuevo sale un poco más allá y acaba asomando por el borde de la maceta. Es normal y es la señal de que toca trasplantar, no de que esté mal.

Los dos grupos que se venden aquí

En un vivero español te vas a encontrar básicamente dos cosas bajo el mismo nombre comercial.

El grupo nobile, derivado de Dendrobium nobile, tiene cañas relativamente finas, con hojas repartidas a lo largo de toda la caña, y las flores salen de los nudos a lo largo del tallo, de manera que la caña entera se cubre de flor. Es caducifolio o semicaducifolio, viene de zonas de montaña con invierno marcado y es el que necesita reposo frío.

El grupo phalaenopsis, derivado sobre todo de Dendrobium bigibbum, tiene cañas más gruesas y aporradas con las hojas agrupadas arriba, y saca una vara floral desde el ápice, con flores que recuerdan a las de una Phalaenopsis. Es perenne, de origen tropical cálido y no quiere frío: por debajo de unos quince grados lo pasa mal. A este, si le das el invierno del nobile, lo estropeas.

La regla rápida para distinguirlos en la tienda es mirar de dónde salen las flores. Si brotan a lo largo de la caña, es nobile. Si salen de una vara en lo alto, es del otro grupo.

El reposo invernal del grupo nobile

Este es el asunto central. A partir de otoño, cuando la caña del año ha terminado de engordar, la planta tiene que entrar en un régimen distinto: mucha luz, riego muy reducido, nada de abono nitrogenado y noches frescas. Frescas de verdad, por debajo de unos quince grados, con el salto entre día y noche bien marcado, pero sin llegar a helada en ningún caso.

En España eso se consigue sin invernadero. Una galería sin calefacción, una habitación fría orientada al sur, una terraza cubierta y resguardada en el litoral mediterráneo o en Canarias. En el interior peninsular funciona una ventana fría de una habitación que no se caldea, retirando la planta si se anuncia helada. Ese régimen se mantiene hasta que veas hinchazón en los nudos de las cañas, y entonces se vuelve a regar poco a poco.

Si no le das el reposo, la planta no se queda quieta: gasta la energía en otra cosa. El síntoma clásico del nobile invernado en caliente y con abono es que en los nudos, donde debería haber botones florales, aparecen keikis, pequeñas plantitas hijas con sus propias hojas y raíces. Es la planta diciéndote, con bastante claridad, que le has dado condiciones de crecimiento en vez de condiciones de floración.

Qué hacer con un keiki

Un keiki no se arranca en cuanto aparece. Se deja en la caña madre hasta que tenga varias raíces de unos cuantos centímetros, y entonces se separa con un corte limpio de la caña, con un trozo pequeño de ella si hace falta, y se planta en una maceta pequeña con corteza. Es la forma más sencilla de multiplicar un ejemplar, y también el consuelo de una temporada sin flores.

Riego, sustrato y agua dura

Durante el crecimiento, de primavera a final de verano, el Dendrobium bebe y come. Se riega cuando el sustrato está casi seco, empapando bien por inmersión o bajo el grifo hasta que salga agua por abajo, y no se deja la maceta en un plato con agua. El sustrato es corteza de pino de calibre medio, que se renueva cada dos o tres años cuando se descompone y retiene demasiada agua, que es lo que acaba pudriendo las raíces.

Le gusta ir apretado. Una maceta grande con exceso de sustrato húmedo es peor que una pequeña: cuando la planta rebosa por el borde, se pasa a una talla más, y nada más. Y en buena parte de España hay que contar con la cal del agua: en Levante, en el sur y en las dos mesetas el agua del grifo es dura y deja sales en la corteza, que se acumulan y queman las puntas de las raíces. Se compensa regando con agua de lluvia, con agua descalcificada o, como mínimo, con un lavado abundante de la maceta cada pocos riegos.

En verano agradece salir fuera, a la sombra de un árbol o bajo una malla, con luz abundante pero sin sol directo del mediodía. El aire en movimiento le sienta mucho mejor que el interior parado.

CITES: comprar bien y no traerla en la maleta

Como toda la familia Orchidaceae, el género Dendrobium figura en el Apéndice II del CITES, que en la Unión Europea se aplica a través del Reglamento (CE) 338/97. En la práctica significa que la planta se compra en vivero o comercio establecido, que es quien acredita el origen legal, y que traerse un ejemplar de un viaje fuera de la Unión Europea, aunque sea uno solo en la maleta, requiere documentación CITES, sin la que se interviene en la aduana. Lo mismo vale para las compras por internet a vendedores de fuera de la UE. El detalle completo de lo que implica el convenio lo tienes en la ficha de las orquídeas.

Un apunte sobre los usos que se le atribuyen

Algunas especies del género, sobre todo Dendrobium officinale y afines, tienen un uso tradicional documentado en la medicina china. Eso es tradición cultural, no una propiedad demostrada: no hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas para estas plantas y nada de lo que se les atribuye sustituye a un tratamiento médico. Una Dendrobium de vivero es una planta ornamental y así hay que tratarla.

En resumen

Si tu Dendrobium no vuelve a florecer, mira primero qué grupo es. Si las flores salían a lo largo de la caña, es del grupo nobile y le falta el invierno: luz, frío nocturno sin helada, riego mínimo y cero abono desde otoño hasta que se hinchen los nudos. Si la flor salía de una vara en lo alto, es del grupo phalaenopsis y no quiere frío, sino calor estable y un descanso más suave.

Y tres reglas que valen para los dos: no cortes las cañas viejas aunque estén sin hojas, porque son la despensa y el sitio donde saldrán las flores; ten en cuenta la cal del agua del grifo, que en media España es el motivo real de que las raíces se estropeen; y compra la planta en vivero, porque toda la familia está en el Apéndice II del CITES.


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