En España se llama correhuela a varias plantas distintas, y esa es la primera cosa que hay que aclarar. La más común, y la que aparece en cualquier huerto, es Convolvulus arvensis, una enredadera perenne de flor en embudo, blanca o rosada, que trepa por todo lo que encuentra y rebrota de una raíz profunda. Pero con el mismo nombre, o con variantes como corregüela o correhuela de los caminos, se designan también una campanilla de setos mucho mayor y una hierba rastrera de poligonáceas que no es ni enredadera ni pariente suya.

La segunda cosa importante es de manejo: cavar la correhuela la multiplica. Cada trozo de raíz que la azada corta y reparte por el bancal tiene yemas capaces de dar una planta nueva, así que la reacción instintiva de pasar la azada en cuanto asoma es exactamente lo que la extiende. Y la tercera es una advertencia: el uso de la correhuela como laxante o purgante casero, que circula por internet y que estaba en la versión anterior de esta página, no tiene respaldo y no debe seguirse.

Flor de correhuela

Convolvulus arvensis. La corola es un embudo de una pieza, con cinco pliegues marcados y sin pétalos separados.

Las plantas que se llaman correhuela

Para no confundirlas, basta con mirar la flor y el porte.

  • Correhuela común, Convolvulus arvensis. Tallos finos que se enrollan en espiral, hojas con forma de punta de flecha y flores en embudo de unos dos o tres centímetros, blancas o rosadas. Perenne, con raíz profunda. Es la del huerto.
  • Correhuela mayor o campanilla de los setos, Calystegia sepium. La misma silueta de flor pero mucho más grande, blanca, y hojas más anchas acorazonadas. Trepa por zarzas y setos en terrenos frescos y en el norte.
  • Corregüela de los caminos o sanguinaria, Polygonum aviculare. Esta no trepa: forma una alfombra pegada al suelo en caminos y aceras, con hojitas pequeñas y flores diminutas verdosas o rosadas en las axilas. Es anual y de otra familia, las poligonáceas.
  • Correhuela rosada mediterránea, Convolvulus althaeoides. Flor rosa fuerte y hojas muy divididas, casi de encaje. Aparece en cunetas y ribazos del este y del sur, y es bonita de verdad, aunque también se extiende.

Hay una quinta confusión habitual: las campanillas de jardín del género Ipomoea, de flor grande azul o morada. Se parecen porque son de la misma familia, las convolvuláceas, pero son plantas de semilla anual en clima continental y no rebrotan de raíz como la correhuela.

Cómo se reconoce Convolvulus arvensis

La flor es lo más fácil: un embudo de una sola pieza, con cinco pliegues que van del centro al borde, de color blanco, rosa pálido o blanco con franjas rosas. Se abre de mañana y se cierra con el calor fuerte de la tarde y en los días nublados.

La hoja tiene forma de punta de flecha, con dos lobulillos en la base, y ese detalle la separa de cualquier otra trepadora del huerto. El tallo es delgado, sin pelos apreciables, y se enrolla siempre en el mismo sentido alrededor de lo que encuentra, sea una caña, un tallo de tomate o la tela de un cerramiento.

Cuando no tiene nada a lo que subir no desaparece: se tumba y forma una alfombra que cubre el suelo, florece igual y sigue extendiéndose en superficie. Esa doble forma de vida, trepadora y rastrera, es la que hace que aparezca tanto en el bancal como en el césped.

Correhuela de flor rosada

La misma especie con flor rosada, tumbada sobre el suelo al borde de un pavimento. El color varía dentro de la especie y no indica una planta distinta.

Por qué la azada la multiplica

La parte que se ve es la menos importante. Bajo tierra, la correhuela tiene un sistema de raíces gruesas y rizomas horizontales que exploran el suelo a bastante profundidad y en varias direcciones. En esas raíces hay yemas adventicias, es decir, puntos capaces de generar un brote nuevo aunque estén enterrados y separados del resto de la planta.

De ahí sale todo lo demás. Cuando arrancas de un tirón, el tallo cede y la raíz se queda entera, así que rebrota en días. Cuando cavas, partes esa raíz en trozos y los reparte la propia herramienta: donde había una mata aparecen varias. Y si pasas el motocultor por un bancal infestado, lo que has hecho es sembrarlo. Lo mismo vale para el estiércol o la tierra vegetal que venga de una parcela con correhuela.

La otra vía de propagación es la semilla, que se produce en cantidad y conserva la capacidad de germinar durante muchos años enterrada. Por eso un suelo que estuvo colonizado sigue dando plantas nuevas después de eliminar las viejas.

La consecuencia práctica es que el control no es una batalla, es una rutina. Funciona agotar la reserva de la raíz cortando los brotes a ras de suelo cada vez que aparecen, sin dejar que hagan hoja y acumulen reservas, y tapar el suelo con un acolchado opaco durante una temporada completa. Lo que no funciona es cavar. Hay un artículo del sitio dedicado solo a esto, con los métodos de control en detalle: correhuela (Convolvulus arvensis): identificarla y controlarla.

Dónde crece y qué daño hace

Está repartida por toda la Península y las islas, en huertos, viñas, olivares, cultivos de cereal, bordes de camino, jardines y céspedes. Le va bien tanto el suelo calizo del este y del sur como los suelos ácidos del norte, y aguanta la sequía del verano mejor que casi cualquier hortaliza, porque tira de la reserva de la raíz.

El daño no es solo estético. Compite por agua y nutrientes con lo que tengas plantado, y en cultivos de porte bajo se enrolla en los tallos y los estrangula o los tumba. En un bancal de judías o de tomates puede llegar a cubrir la planta entera. En un seto joven se le sube y le quita la luz.

Correhuela cubriendo el suelo

Sin nada a lo que trepar, la correhuela cubre el suelo en alfombra y florece igual. Así es como coloniza un bancal en barbecho.

Lo que no se debe hacer con ella

La versión anterior de esta página describía la correhuela como planta con efectos laxantes y purgantes, con instrucciones de infusión incluidas. Eso queda retirado y no se recoge aquí.

Los motivos son concretos. No existen declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para esta planta, el uso purgante tradicional se basa precisamente en irritar el tubo digestivo, y la especie contiene alcaloides y otros compuestos que la hacen poco recomendable por ingestión. De hecho, se la considera tóxica para el ganado, en especial para los caballos, cuando entra en cantidad en el forraje. No es una planta para consumir, ni en infusión ni de ninguna otra forma, y cualquier problema digestivo se consulta con un médico.

Tampoco es una planta para poner en el jardín. Cubre una celosía, sí, pero después no se va, y quien la planta deliberadamente para tapar un muro suele arrepentirse durante años. Para eso hay trepadoras de flor parecida que se quedan donde las pones.

Lo bueno que tiene

Conviene decirlo porque es cierto: sus flores dan néctar y las visitan abejas y otros insectos, y en un ribazo, en una cuneta o en un talud donde no molesta, la correhuela cumple una función y no hay que tocarla. Sujeta suelo desnudo, florece casi todo el verano y aguanta lo que no aguanta nada más.

El problema no es la planta, es el sitio. En un lindero es flora espontánea. En un bancal de huerto es una de las malas hierbas perennes más difíciles que hay en clima templado.

En resumen

La correhuela del huerto es Convolvulus arvensis: enredadera perenne de flor en embudo blanca o rosada, hoja en punta de flecha, que trepa o se tumba y que rebrota siempre de una raíz profunda con yemas. Con el mismo nombre se conocen también Calystegia sepium, la campanilla de setos de flor grande, Polygonum aviculare, la corregüela rastrera de los caminos, y la mediterránea Convolvulus althaeoides, de flor rosa y hoja dividida.

Si la tienes en el huerto, lo que decide el resultado es no cavarla. Cada trozo de raíz cortada es una planta nueva, así que el camino es cortar los brotes a ras de suelo cada vez que salen y tapar el suelo con un acolchado opaco durante toda una temporada. Y lo que no se hace con ella es tomarla: los usos laxantes y purgantes que se le atribuyen no están respaldados y se descartan.


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