Con una tijera de podar hay dos decisiones que importan y ninguna tiene que ver con la marca: qué tipo de tijera coges y dónde colocas el corte. Una tijera de una hoja (de las llamadas bypass) corta madera viva sin machacarla; una de yunque, con la hoja apoyada contra un tope plano, sirve para madera seca y aplasta la verde. Y el sitio del corte decide si la planta cierra la herida sola o si te queda un tocón seco por el que entran hongos.
El resto es sentido común y un poco de calendario. Se cortan las ramas muertas, las enfermas, las que se cruzan y se rozan, y las que van hacia el interior de la planta impidiendo que entre el aire. Se corta lo necesario y se para. Y se desinfecta la hoja al pasar de una planta a otra, porque la tijera es la forma más rápida de llevar una enfermedad de un rosal al de al lado. Aquí va cómo se usa, dónde va el corte, cuándo se poda cada cosa y cómo mantener la herramienta.

Una hoja o yunque: cuál coges y por qué
La tijera de una hoja tiene una cuchilla curva que pasa junto a una contra hoja, como unas tijeras de costura. Corta por deslizamiento y deja la sección limpia, así que es la que se usa en madera viva: rosales, arbustos de flor, frutales, vivaces. Es la que debe tener cualquier jardín.
La tijera de yunque lleva una hoja que empuja la rama contra una pletina de metal o plástico. Con la misma fuerza de mano corta ramas algo más gruesas, y por eso gusta a quien tiene poca mano, pero al apretar contra el tope machaca los tejidos. En madera seca no pasa nada; en un brote verde deja la zona aplastada y esa parte muere. Reserva la de yunque para leña muerta y para trocear restos de poda.
Hay dos tijeras más que evitan la mayoría de los destrozos. La tijera de dos manos (loppers), para ramas de un par de centímetros hacia arriba, y el serrucho de poda, que corta al tirar y entra en huecos estrechos. La regla es simple: si tienes que girar la tijera de mano o apoyarte con el peso del cuerpo para que entre, esa rama no es para la tijera. Forzando se desencaja el eje, se descuadra la hoja y el corte sale desgarrado.
Dónde va el corte
En una rama fina, el corte va justo encima de una yema, dejando unos milímetros, no más, y ligeramente inclinado hacia el lado contrario a la yema para que el agua escurra lejos de ella. Elige una yema orientada hacia fuera de la planta, porque el brote que salga de ahí seguirá esa dirección: así se abre la copa en vez de cerrarla. Si dejas un tocón de dos o tres centímetros por encima de la yema, ese trozo se seca y se convierte en una puerta de entrada.
En una rama con cierto grosor, el corte va en el cuello de la rama, esa arruga o anillo engrosado que se ve donde la rama nace del tronco. No a ras del tronco, porque ahí está el tejido que va a sellar la herida y cortarlo deja una llaga que tarda años en cerrar o no cierra. Y tampoco dejando un muñón, porque se pudre desde la punta hacia dentro. Justo por fuera de esa arruga, respetándola.
Lo que hace la planta después no es cicatrizar como la piel. Compartimenta: aísla la zona dañada con barreras químicas y va cubriendo la herida con tejido nuevo desde el borde. Por eso importa que el corte sea pequeño, limpio y en el sitio correcto, y por eso una rama gruesa cortada mal no se arregla después con nada.
Desinfectar la hoja, que no es manía
Las tijeras transmiten enfermedades. El fuego bacteriano (Erwinia amylovora) en frutales de pepita y en algunos arbustos ornamentales, los chancros de los rosales, virus que pasan con la savia. Basta con limpiar la resina y la tierra de la hoja y pasar un algodón con alcohol al cambiar de planta, y sobre todo después de cortar una rama que sospeches enferma. Los restos de poda de una planta enferma no van al compost.
Esa misma tijera, además, agradece que la limpies al acabar el día. La savia seca es un pegamento: bloquea el muelle, atasca el eje y obliga a apretar más, lo que acaba en un corte torcido.
Cuándo se poda
No hay una fecha para todo el jardín. Hay tres o cuatro reglas que cubren casi todos los casos.
- Los caducos y los frutales de hoja caduca se podan en parada vegetativa, del invierno al final del invierno, cuando ya no hay riesgo de heladas fuertes y antes de que la yema empiece a moverse.
- Los arbustos que florecen en primavera sobre madera del año anterior, como la forsitia o el lilo, se podan después de florecer. Si los recortas en invierno, cortas justo las yemas de flor y esa primavera no hay flor.
- Los que florecen en verano sobre la madera del año se podan al final del invierno, porque brotan y florecen sobre lo nuevo.
- Las especies sensibles al frío, olivo y cítricos entre ellas, se podan cuando ha pasado el invierno, ya en primavera, para no exponer heridas frescas a una helada.
Dos límites que valen para cualquier especie. No se poda con la planta helada o a punto de helarse, y no se poda a fondo en plena canícula del verano mediterráneo, porque la madera que queda de golpe al sol se quema. Y si vas a recortar un seto, mira antes si hay nidos: la temporada de cría es motivo suficiente para dejarlo para más adelante.

Mantener la herramienta
Una tijera de podar dura décadas si se cuida y se estropea en una temporada si no. Limpia la savia con un trapo y, si hace falta, con un poco de disolvente suave. Afila solo la hoja de corte, siguiendo el bisel que ya trae y por la cara exterior; la contra hoja no se afila. Engrasa el eje y el muelle de vez en cuando, aprieta la tuerca hasta que las hojas pasen juntas sin holgura pero sin roce, y guárdala cerrada y seca. Una hoja desafilada no corta: empuja, machaca y hace que la mano fuerce.
Con las tijeras eléctricas, lo único que cambia es la fuerza, no la técnica: el corte va en el mismo sitio. Cambia la seguridad, eso sí. Cierran con potencia suficiente para amputar un dedo, así que se trabaja con el bloqueo puesto siempre que no estés cortando, con una sola mano en la herramienta y la otra lejos del cabezal, y no se poda por encima de la cabeza ni subido a una escalera inestable con las dos cosas a la vez.
Nada de sellador de heridas
Las pastas y masillas selladoras que se vendían para cubrir los cortes ya no se recomiendan en poda ornamental. Mantienen la humedad contra la madera, pueden favorecer la podredumbre y no ayudan a la compartimentación. Un corte bien colocado, del tamaño adecuado y hecho con hoja limpia se cierra solo. Ese es todo el tratamiento.
Y un aviso que rara vez aparece: algunas plantas de jardín tienen savia irritante o tóxica. Las euforbias sueltan un látex que quema la piel y es especialmente peligroso en los ojos, la adelfa (Nerium oleander) es tóxica en todas sus partes y sus restos no se queman ni se dan a los animales, y la savia de la hiedra o de la ruda sensibiliza al sol. Con guantes, sin llevarte las manos a la cara, y lavándolas al terminar.
En resumen
Tijera de una hoja para madera viva, de yunque solo para madera seca, y en cuanto la rama se resiste, tijera de dos manos o serrucho. El corte va encima de una yema orientada hacia fuera, sin dejar tocón, o justo por fuera de la arruga donde la rama nace del tronco, nunca a ras. Hoja limpia y desinfectada al cambiar de planta, y nada de pastas selladoras después.
El calendario se resuelve con una pregunta: ¿esta planta florece sobre madera vieja o sobre la del año? Si es lo primero, se poda después de la floración; si es lo segundo, al final del invierno. Los sensibles al frío esperan a la primavera. Y la herramienta, limpia, afilada por la hoja de corte, engrasada y guardada cerrada, es la mitad del trabajo bien hecho.