La azucena en sentido estricto es Lilium candidum, el lirio blanco de patio y de convento: bulbo de escamas, tallo con hojas hasta arriba, y en el comienzo del verano varias flores grandes de un blanco puro, en forma de trompeta, con anteras amarillas y un perfume que se nota desde el otro lado del jardín. Es la flor de la iconografía religiosa española y la que se sigue vendiendo en manojo por San Antonio y por el Corpus.
Y antes de nada, el aviso que debería ir en cada ficha de esta planta y casi nunca va: todos los Lilium son gravemente tóxicos para el gato. No hace falta que se coma la flor. Basta el polen que se le queda en el pelo y que luego se traga al lamerse. Provocan fallo renal agudo, la evolución es rápida y hay muertes documentadas con cantidades mínimas. Si hay gato en casa, no entran ni la planta, ni el ramo, ni el agua del jarrón. Y si sospechas que ha habido contacto, al veterinario de inmediato, sin esperar a que aparezcan síntomas.
Cómo es la azucena de verdad
Lilium candidum tiene un ciclo peculiar entre los lirios y eso ayuda a identificarla. En otoño saca una roseta de hojas pegada al suelo que pasa el invierno verde, cosa que los híbridos asiáticos y orientales no hacen. De esa roseta sube en primavera un tallo floral con hojas cada vez más pequeñas, que suele quedarse en torno al metro o metro y medio según el sitio, y que se abre en junio o julio con un grupo de flores blancas de seis tépalos.
Las flores son blancas por completo, con un tono cremoso en la garganta, y no tienen manchas ni pecas. Ese es el detalle que separa de un vistazo a la azucena de los lirios de floristería: si la flor tiene motas, rayas o color rosa, no es Lilium candidum.
Esta no es la azucena blanca: es un híbrido de Lilium, de los que se venden también como azucena. Para el gato es igual de peligroso.
Las otras plantas que se llaman azucena
Aquí está el lío de verdad, y el motivo de que mucha gente tenga en casa algo distinto de lo que cree. El nombre azucena se aplica en España a bulbosas de flor grande y blanca que no son parientes cercanas:
- Azucena de mar, Pancratium maritimum: la de las dunas del litoral, con flores blancas muy recortadas que abren a última hora del día. Es flora silvestre de arenales, está protegida en varias comunidades y no se arranca ni se desentierra el bulbo.
- Azucena del Nilo, Agapanthus: la de las umbelas azules o blancas sobre hojas acintadas, habitual en jardinería de litoral. No es un lirio.
- Azucena amarilla, que suele ser Hemerocallis, el lirio de día, cuya flor dura una jornada. Importante: Hemerocallis también es tóxica para el gato, por el mismo tipo de cuadro renal.
- Amarilis, Hippeastrum, el bulbo grande de Navidad, que en muchas tiendas se rotula como azucena sin más.
- Híbridos de Lilium asiáticos y orientales, de flor rosa, naranja o moteada, que son lirios de verdad pero no son la azucena blanca.
Otra bulbosa que circula por internet etiquetada como azucena. No es Lilium candidum: las flores salen agrupadas sobre un tallo desnudo y llevan una raya rosada en el tépalo.
Saber cuál tienes importa por tres cosas: el momento de plantar el bulbo, la tolerancia a la cal del suelo y el riesgo para los animales de casa. Si compras "azucena" sin nombre científico en la etiqueta, no sabes nada de las tres.
Gatos, perros y niños
Merece un apartado propio porque es la información que más se busca y la que peor se cuenta.
Gatos. Los Lilium y las Hemerocallis causan fallo renal agudo en el gato. El polen cuenta: se deposita en el pelo, el animal se acicala y lo ingiere. El agua del jarrón donde han estado los tallos también. No hay dosis segura que merezca la pena calcular en casa, así que la regla práctica es sencilla: casa con gato, cero lirios. Ante cualquier contacto, al veterinario cuanto antes, porque la ventana para actuar es corta.
Perros. El cuadro renal grave es cosa del gato, pero eso no convierte al lirio en inocuo para el perro: la ingestión de bulbos, hojas o flores provoca vómitos, diarrea y malestar digestivo, y un perro que cava y roe bulbos se puede llevar un disgusto. Los bulbos enterrados son la parte que más les llama.
Niños. Ninguna parte de la planta es comestible y el bulbo, que se parece a un ajo grande, es la pieza que más tienta. Si en el jardín hay bulbos plantados y críos pequeños, marca el sitio y guarda los bulbos de repuesto fuera de alcance. En caso de ingestión, al médico o al Instituto Nacional de Toxicología, y ningún remedio casero.
Qué pide en el jardín español
Esta sí es una planta con tradición real en la península, y no por casualidad: es una de las pocas del género que aguanta bien los suelos calizos, que son los del este y buena parte del sur. Donde los híbridos orientales se amarillean, la azucena blanca se mantiene. Lo que no perdona es el encharcamiento: el bulbo se pudre en suelo pesado y mal drenado, y ese es el fallo que se lleva por delante la mayoría de los intentos.
El bulbo se planta a finales de verano o en otoño, en cuanto lo tengas, porque no lleva túnica seca que lo proteja y se deshidrata guardado. Va superficial, a diferencia de otros lirios, y agradece sol en la parte alta con el pie fresco y algo sombreado. Riego moderado durante el crecimiento y nada de mantener el suelo empapado en verano cuando la planta ya se está retirando. Para el detalle de la plantación y los cuidados año a año tienes la ficha de Lilium candidum.
Su historia y lo que se le ha atribuido
Es una planta mediterránea oriental cultivada desde muy antiguo, y eso está documentado en la pintura minoica de Creta, donde aparecen lirios blancos en frescos del segundo milenio antes de nuestra era. De ahí pasó a la simbología cristiana como atributo de pureza en la iconografía de la Anunciación, que es el motivo de que en España se la asocie a la Virgen y a varios santos, y de que se cultivara en los patios de los conventos.
Conviene distinguir dos cosas que se mezclan siempre. Una es esa historia iconográfica, que es sólida y rastreable. Otra es la flor de lis de la heráldica, que es un motivo estilizado cuyo origen se discute y que no se puede identificar sin más con esta especie. Y una tercera, los "significados" de las listas de flores, que vienen del lenguaje de las flores victoriano: una convención editorial del siglo XIX, con sus manuales y sus equivalencias inventadas por autores concretos. Es cultura, no una propiedad de la planta.
En resumen
La azucena es Lilium candidum: roseta de invierno, tallo con hojas, flores blancas de trompeta sin manchas en junio y julio, y perfume intenso. Tolera la cal, no tolera el encharcamiento, y el bulbo se planta pronto y superficial. Casi todo lo demás que se vende bajo ese nombre es otra planta, desde el Pancratium de las dunas hasta la amarilis de Navidad.
Y la parte que no se puede pasar por alto: si vives con un gato, esta flor no entra en casa, ni siquiera en un ramo. Es una de las intoxicaciones domésticas más serias y más evitables que hay, y el polen basta. Con perros el riesgo es digestivo y menor, pero los bulbos tampoco están para roerlos.