Los almorejos son las gramíneas del género Setaria, esas hierbas de verano que acaban en una espiga cilíndrica y peluda, como una cola de zorro pequeña, y que salen en el maíz, en el huerto, en el alcorque del árbol de la acera y en cualquier grieta del pavimento. No son una sola especie: en España conviven al menos cuatro o cinco, todas con el mismo aire y con diferencias que se ven a un palmo.
Si has llegado aquí es casi seguro por una de dos razones: quieres saber qué es esa hierba que se te ha llenado el bancal en julio, o se te pega en los calcetines y en el pelo del perro. Las dos cosas tienen respuesta, y ninguna pasa por comprar nada. Los almorejos son anuales y se reproducen solo por semilla, lo que cambia por completo la estrategia frente a otras malas hierbas perennes como la correhuela o la grama.
Cómo se reconoce un almorejo
La inflorescencia no es una espiga de verdad, es una panícula espiciforme: un eje del que salen ramillas cortísimas, tan apretadas que parecen una sola espiga compacta. Lo característico son las cerdas, unos filamentos rígidos que sobresalen entre las espiguillas y que le dan el nombre al género. Cuando las semillas caen, las cerdas se quedan puestas y la espiga vieja queda como un cepillo.

Panícula espiciforme de un almorejo (Setaria). Las cerdas largas salen de la base de cada espiguilla y permanecen cuando el grano ya ha caído.
El resto de la planta ayuda poco, porque es una gramínea más: tallos ramificados desde abajo, a veces con tonos rojizos en la base, hojas planas con nervios paralelos marcados y una lígula reducida a una línea de pelos. Con la mano se notan dos cosas útiles: el borde de la hoja raspa al deslizar el dedo hacia la punta, y en algunas especies la espiga entera se agarra a la ropa.
Las especies que vas a encontrar
Todas se llaman almorejo, cola de zorro o panizo silvestre según la comarca, así que el nombre común no resuelve nada. Por la espiga sí:
- Almorejo verde, Setaria viridis: cerdas verdes, espiga erecta o algo inclinada, espiguillas pequeñas. La más común en ambientes urbanos y en cultivos de regadío.
- Almorejo amarillo, Setaria pumila (citada también como Setaria glauca): cerdas de tono dorado o leonado, espiga más gruesa y espiguillas algo mayores. Sale en céspedes, bordes de camino y campos de cultivo.
- Almorejo pegajoso, Setaria verticillata: la que se pega. Sus cerdas llevan diminutos dientes vueltos hacia atrás, así que la panícula funciona como un velcro y se queda entera en la ropa, en el pelo del perro o en el vellón de una oveja. Si al pasar la espiga entre los dedos la notas áspera y se te engancha, es esta o su pariente Setaria adhaerens, muy parecida y frecuente en la mitad sur.
- Panizo común, Setaria italica: esta no es mala hierba, es un cultivo. Aparece asilvestrada cerca de donde se siembra o de donde se ha tirado alpiste, y se distingue por su espiga mucho más gruesa y cargada.
Cuidado con el nombre panizo: en buena parte de España se llama panizo al maíz, y en otras al Setaria italica. Si alguien te habla de panizo, pregunta a qué se refiere.
Un cereal antiguo y una planta de laboratorio
Setaria italica es uno de los cereales domesticados más antiguos del mundo, cultivado en China desde hace milenios y presente en Europa mucho antes de que llegara el maíz. Su antepasado silvestre es precisamente el almorejo verde, la misma hierba que te sale en el huerto. Hoy el panizo se siembra sobre todo para forraje y para grano de pájaros, y es el ingrediente grueso de casi cualquier mixtura de alpiste.
Por añadidura, Setaria viridis se ha convertido en una de las plantas modelo de la investigación en fotosíntesis C4, porque es pequeña, crece rápido y tiene el mismo metabolismo que el maíz, la caña de azúcar y el sorgo. Esa vía C4 es también la explicación de por qué te invade en julio y no en marzo: concentra el CO2 antes de fijarlo, lo que le permite trabajar con los estomas más cerrados, perder menos agua y seguir creciendo con calor y sol fuerte, cuando muchas hierbas de invierno ya se han agostado.
De dónde son y dónde crecen
El género es originario de Eurasia y África, no de América, aunque hoy los almorejos están repartidos por casi todo el mundo como acompañantes de la agricultura. En España se encuentran en toda la península y en los archipiélagos, del nivel del mar a la montaña media, y tienen preferencia clarísima por el suelo removido, abonado y regado: bancales de huerta, maizales, alfalfares, viñas jóvenes, jardines nuevos, márgenes de acequia, alcorques y juntas de acera.
El ciclo es sencillo. La semilla nace cuando el suelo se calienta, entre la primavera y el principio del verano; la planta crece deprisa, florece en verano y desgrana entre el final del verano y el otoño. Después muere, y todo lo que deja en el suelo es semilla. Una sola planta grande produce muchísima, y parte de ella aguanta años enterrada esperando que alguien remueva la tierra.
Qué hacer si te ha invadido el huerto
La clave de todo es la frase anterior: si no desgrana, no hay almorejo el año que viene. Con las perennes de rizoma la azada empeora el problema, pero aquí no: cortar o arrancar antes de que la espiga madure funciona, y funciona bien.
- Escarda cuando la plántula es pequeña, en cuanto se distinga. Con dos hojas sale de un tirón; con espiga, ya ha ganado la partida.
- Acolcha el suelo desnudo. Una capa de paja, restos de siega o compost grueso deja a oscuras a la semilla que necesita luz y calor para nacer.
- Riega localizado en vez de por aspersión. Mojar solo la línea de cultivo y dejar seco el pasillo reduce mucho la nacencia.
- Siega los bordes y los márgenes antes de que espiguen. Ahí está el almacén de semilla que te vuelve a sembrar el bancal cada año.
- No lleves tierra ni estiércol sin compostar de un sitio infestado a otro limpio.
Si aun así piensas en tratar, hay un marco que conviene tener claro. La norma española de referencia es el Real Decreto 1311/2012, que establece la gestión integrada de plagas como principio: primero prevención y medios físicos o biológicos, y el producto químico como último recurso. El uso profesional exige carné de aplicador, y en un jardín particular solo pueden emplearse productos autorizados para jardinería exterior doméstica, que se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio. La dosis y las condiciones legales son las de la etiqueta del envase, ninguna otra.
La espiga, el perro y la ropa
El almorejo pegajoso se agarra porque le conviene: así es como viaja. El inconveniente aparece cuando el que hace de transporte es tu perro. Las espigas secas de gramínea que se enganchan en el pelo pueden acabar metiéndose en un oído, entre los dedos o en la nariz, y ahí ya es cosa del veterinario. Después de pasear por hierba seca en verano, repasa orejas, axilas y espacios entre los dedos, sobre todo en perros de pelo largo. No es alarmismo: es una de las consultas veterinarias típicas del verano.
De dónde vienen los nombres
Setaria se formó sobre el latín seta, cerda, por esos filamentos erizados de la inflorescencia. Los epítetos van en la misma línea descriptiva: viridis es verde, pumila enana, glauca de color glauco, verticillata por la disposición de las ramillas y adhaerens por lo que hace con la ropa. En castellano, almorejo convive con cola de zorro, cola de zorra, panizo silvestre y rabo de gato según la zona, y ninguno de esos nombres identifica una especie concreta.
Conviene decir también qué no son. Estas hierbas no tienen simbolismo ni significado floral asignado: ni el lenguaje de las flores victoriano ni la tradición popular española se ocuparon de una gramínea arvense. Lo que hay es etimología, que ya es bastante.
En resumen
Los almorejos son gramíneas anuales del género Setaria, de verano, con la espiga erizada de cerdas y una preferencia marcada por el suelo removido y regado. El verde y el amarillo se distinguen por el color de esas cerdas, el pegajoso por que la espiga entera se te queda en la ropa, y el panizo cultivado por su espiga gruesa. Su parentesco con el maíz en la vía fotosintética C4 explica que aprovechen el calor que frena a otras hierbas.
Al ser anuales y depender solo de la semilla, el control es cuestión de calendario más que de producto: escardar pequeño, acolchar, regar localizado y no dejar espigar los márgenes. Y en verano, revisar al perro después del paseo, porque esas espigas están diseñadas precisamente para engancharse y viajar.