La alfalfa es Medicago sativa, una leguminosa perenne de flor violeta que en España se cultiva para forraje y que también se ve suelta en cunetas, ribazos y bordes de camino, escapada de antiguos alfalfares. Se reconoce por tres cosas juntas: hojas de tres foliolos con el del centro sobre un rabillo propio, racimos cortos de flores violetas o azuladas en la punta de las ramas, y un fruto pequeño enrollado en espiral, como un caracolillo.

Si has llegado buscando cómo sembrarla, ese es otro asunto y está contado aparte. Aquí va la planta: cómo distinguirla del trébol y de sus parientes, cómo funciona esa flor tan rara que tiene, quién la poliniza de verdad, por qué aguanta los veranos del interior y qué papel tiene en el campo español. Y una cosa de entrada, porque el texto que había antes en esta página iba lleno de ellas: aquí no hay propiedades curativas ni recomendaciones de consumo, ni para ti ni para nadie.

Cómo reconocerla y con qué se confunde

La alfalfa es una mata perenne, erguida o algo tumbada, ramificada desde la base, que en pleno crecimiento llega a la altura de la rodilla o algo más antes del corte. Las hojas son trifoliadas, con foliolos alargados y dentados solo en la mitad superior. Ese detalle del foliolo central montado sobre un pequeño pedúnculo es lo que la separa a simple vista de los tréboles del género Trifolium, donde los tres foliolos salen del mismo punto.

Alfalfa en flor con hojas trifoliadas

Alfalfa en plena floración. Los racimos son cortos y densos, y salen en el extremo de los tallos.

La segunda comprobación es el fruto. La alfalfa cierra la flor en una legumbre diminuta enrollada en dos o tres vueltas de espiral, sin espinas. Los carretones que se le parecen de lejos (Medicago polymorpha, Medicago minima y compañía, esos que se te pegan a los calcetines) tienen la espiral armada de ganchos, flor amarilla y son anuales, no perennes. Si la flor es amarilla, no estás mirando alfalfa propiamente dicha.

La tercera pista es dónde está. Un alfalfar de verdad es una parcela uniforme que se siega varias veces al año y rebrota; la alfalfa asilvestrada de las cunetas aparece en matas aisladas, más desgarbadas, y a menudo con flores más pálidas por el cruce con parientes silvestres.

La flor, y por qué las abejas aprenden a robarla

La flor de la alfalfa es papilionácea, la típica de las leguminosas: un pétalo grande arriba (el estandarte), dos laterales (las alas) y dos soldados abajo formando la quilla, que guarda los estambres y el estilo a presión. Cuando un insecto del tamaño adecuado se posa y empuja para llegar al néctar, la quilla se abre de golpe y la columna de estambres salta hacia arriba y golpea al visitante, dejándole polen encima. Es un mecanismo de disparo, y funciona una sola vez por flor.

Ese golpe tiene consecuencias. A la abeja de la miel le resulta molesto, así que muchas obreras aprenden a meter la lengua por el costado de la flor y llevarse el néctar sin disparar el mecanismo, lo que las convierte en buenas recolectoras y malas polinizadoras. Por eso, en los cultivos dedicados a producir semilla, se recurre a abejas solitarias que sí trabajan la flor de frente, como las cortadoras de hojas del género Megachile. Para el forraje da igual, porque lo que se cosecha es la planta antes o al empezar la floración, pero explica por qué la semilla de alfalfa se produce en zonas y con manejos concretos.

Lo que no admite duda es que la alfalfa en flor es una planta melífera de primer orden. Un alfalfar que se deja florecer un poco antes del corte es un comedero enorme para abejas y abejorros, y ahí está el argumento para dejarle un margen sin segar si tienes colmenas cerca o vecinos que las tengan.

Las otras plantas que se llaman alfalfa

El nombre se estira, y de ahí venían los errores del texto anterior. Las que de verdad se llaman así:

  • Alfalfa común, Medicago sativa: la de flor violeta y fruto en espiral, la que se cultiva.
  • Alfalfa amarilla o falcada, Medicago falcata: flor amarilla y fruto curvado en forma de hoz, de ahí el nombre. Vive silvestre en buena parte de Europa y aparece en el norte y el interior peninsular. Cruza con la común, y el híbrido (Medicago × varia) se usa en selección por su rusticidad frente al frío.
  • Alfalfa arbórea, Medicago arborea: no es una hierba, es un arbusto mediterráneo de flor amarilla y hoja perenne, que se ha plantado para sujetar taludes y como ramón para el ganado en zonas secas.

Medicago falcata, la alfalfa de flor amarilla

Medicago falcata, la alfalfa amarilla: misma hoja trifoliada, flor amarilla y fruto en hoz en vez de en espiral.

En cambio, "alfalfa de secano" no es una especie, es una forma de cultivarla: la misma Medicago sativa sin riego, con variedades y densidades pensadas para eso y muchos menos cortes al año. Y Medicago polymorpha, que a veces se cita como tal, es un carretón anual de pasto y de baldío, no una alfalfa de cultivo.

De dónde viene el nombre

Los dos nombres cuentan la misma historia por caminos distintos. Medicago viene de Media, la región del noroeste del actual Irán de donde los griegos decían que había llegado la planta: la llamaban "hierba de los medos". Alfalfa entró al castellano desde el árabe andalusí al-fasfasa, y de ahí pasó al resto del mundo con la expansión del cultivo. Que el nombre nos llegue por el árabe y no por el latín dice bastante de quién puso en marcha los regadíos donde se cultivaba en la península.

Por qué aguanta el verano, y qué le hace al suelo

La alfalfa tiene una raíz pivotante que baja mucho más de lo que sugiere la planta, varios metros en suelos profundos y sueltos. Eso le permite seguir extrayendo agua cuando la capa superficial ya está seca, y es la razón de que rebrote después de cada corte y de que un alfalfar dure varios años. La otra cara: necesita suelos profundos y bien drenados, y en suelos compactados, someros o con el agua estancada se pierde rápido. El encharcamiento la mata, y tolera bien la cal, lo que la hace cómoda en los suelos calizos del este y del sur.

Además fija nitrógeno atmosférico. No lo hace sola: lo hacen bacterias del género Sinorhizobium alojadas en nódulos de sus raíces, en simbiosis con la planta. De ahí que la alfalfa se meta en las rotaciones y se use como abono verde, porque deja el suelo en mejores condiciones de nitrógeno para el cultivo siguiente. Si el suelo no tiene esas bacterias, la semilla se inocula antes de sembrar.

Dónde se cultiva en España

El grueso está en el regadío del valle del Ebro, con Aragón, Lleida y Navarra a la cabeza, y hay superficie importante en Castilla y León, Castilla-La Mancha y la Vega de Granada. Buena parte de la producción no se consume en verde: se seca, se deshidrata en plantas industriales y sale en balas o gránulos, también con destino a la exportación. Es uno de los pocos cultivos forrajeros españoles que funciona como producto de venta y no solo como alimento del ganado de la propia explotación.

En el huerto y en el jardín tiene otros dos papeles menores pero útiles: abono verde en una parcela que va a descansar, y franja florida para polinizadores en un borde que no se siega. Si te interesa la parte práctica, está en la ficha de cómo se planta la alfalfa.

Salud, ganado y precauciones

La versión anterior de esta página afirmaba que la alfalfa trata la anemia, la desnutrición, la artritis y los problemas renales, y recomendaba comerla tres veces por semana. Nada de eso se sostiene y no hay declaraciones de propiedades saludables autorizadas que respalden ese tipo de afirmaciones, así que se ha retirado. La alfalfa es un forraje excelente, y con eso ya tiene bastante mérito.

Dos cautelas reales, en cambio, sí conviene conocer. En rumiantes, el pasto de alfalfa en verde y muy tierno puede provocar meteorismo, un problema grave que se maneja con el pastoreo y no con remedios. Y los germinados caseros de cualquier semilla, alfalfa incluida, se han asociado a brotes de infección alimentaria cuando se hacen con poca higiene, porque el ambiente cálido y húmedo del germinador va igual de bien a las bacterias que a la semilla.

En resumen

La alfalfa es Medicago sativa: leguminosa perenne, hoja de tres foliolos con el central sobre un rabillo, flor violeta en racimo corto y fruto en espiral. La flor amarilla con fruto en hoz es Medicago falcata, el arbusto de flor amarilla es Medicago arborea, y los que se pegan a los calcetines son carretones anuales. "De secano" no es una especie, es una manera de cultivarla.

Como planta de flor tiene un mecanismo de disparo poco común y un valor melífero alto, aunque la abeja doméstica aprenda a esquivarlo. Como cultivo, su raíz profunda y la fijación de nitrógeno explican que aguante el verano continental y que mejore el suelo para lo que venga después. Lo que no tiene son propiedades curativas, por mucho que se hayan repetido.


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