Una plántula de lechuga aparece por la mañana cortada a ras de suelo, con las hojas enteras tiradas al lado y sin un solo mordisco. Eso no lo ha hecho un caracol ni un pulgón: es un gusano gris, y el culpable sigue enroscado a tres centímetros de profundidad, a un palmo de la planta. Contra esa larva no sirve nada de lo que se pulveriza sobre las hojas. Por eso el primer paso para eliminar orugas y gusanos no es elegir producto, sino averiguar con qué se está tratando.

Qué te está comiendo exactamente

Bajo la palabra "gusano" caben bichos que no tienen nada que ver entre sí, y el tratamiento cambia por completo según el caso.

Orugas defoliadoras. Larvas de mariposa y polilla que comen hoja a la vista. La oruga de la col (Pieris brassicae y Pieris rapae), la Autographa gamma o las Spodoptera. Dejan agujeros, bordes roídos y bolitas de excremento verde oscuro sobre las hojas de abajo. Esos excrementos son la pista más fiable: si los ves, la oruga está justo encima.

Gusanos grises o rosquillas. Larvas de noctuidos del género Agrotis. Comen de noche, siegan tallos tiernos a nivel del suelo y de día se esconden enterradas, enrolladas en espiral. Arrasan trasplantes recién puestos en primavera.

Barrenadoras y perforadoras de fruto. Helicoverpa armigera perfora tomates y pimientos, Cydia pomonella (la carpocapsa) hace el gusano de la manzana y la pera, Tuta absoluta mina las hojas del tomate. Una vez dentro del fruto o de la galería, ningún tratamiento de contacto las alcanza.

Procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa), caso aparte por su pelo urticante y su peligro real para perros y niños.

Falsos gusanos. El gusano de alambre (larva de Agriotes, un escarabajo) roe raíces y tubérculos; las larvas de mosca minan hojas de acelga; las lombrices de tierra no comen absolutamente nada vivo y son beneficiosas. Ninguno de estos responde a los tratamientos pensados para orugas, y matar lombrices es puro daño colateral.

Oruga verde sobre una planta de tomate

La revisión manual sigue siendo lo más eficaz

En un huerto familiar o unas cuantas macetas, recoger a mano gana a cualquier producto, y no por ecologismo: por rendimiento. Una oruga grande de Helicoverpa eliminada con los dedos es una oruga menos con total seguridad; el mismo insecticida que la alcanza mal habría matado además a sus depredadores.

Mira el envés de las hojas, que es donde se ponen las puestas y donde se refugian las larvas jóvenes. Las de Pieris son racimos de huevos amarillos muy visibles: aplastar una puesta ahorra treinta orugas. Para el gusano gris, escarba con el dedo en un radio de diez centímetros alrededor de la planta segada, por la mañana temprano; casi siempre está ahí. Y para las nocturnas, una linterna a las once de la noche enseña más en cinco minutos que una semana de inspecciones diurnas.

Bacillus thuringiensis, y por qué a veces "no funciona"

El Bacillus thuringiensis variedad kurstaki es la herramienta seria contra orugas. Es una bacteria cuyos cristales proteicos, al ser ingeridos, perforan el intestino de las larvas de lepidóptero. Deja de comer en pocas horas y muere en dos o tres días. No afecta a abejas, mariquitas, pájaros, mascotas ni personas, y su plazo de seguridad es de cero o tres días según formulado.

Cuando alguien dice que no le ha hecho nada, suele ser por alguna de estas razones, todas evitables:

Hay que comérselo. No mata por contacto. Si la oruga ya está dentro del fruto, del tallo o de una galería minada, no lo ingiere. Contra carpocapsa o Tuta solo sirve aplicado cuando la larva recién nacida aún camina por fuera.

La luz lo destruye. La radiación ultravioleta lo degrada en uno o dos días. Pulveriza al atardecer, nunca a pleno sol, y repite cada 7-10 días mientras haya vuelo. Si llueve después de aplicar, repite.

Funciona sobre larvas pequeñas. En los dos primeros estadios es demoledor; sobre una oruga de cuatro centímetros la dosis normal se queda corta. Trata en cuanto veas los primeros mordiscos, no cuando la planta esté desecha.

Solo vale para orugas. La variedad kurstaki actúa sobre larvas de mariposas y polillas y punto. Contra larvas de mosquito y de mosca del sustrato se usa la variedad israelensis; contra gusano de alambre o babosas, ninguna de las dos.

Moja bien el envés y mide la dosis con jeringuilla: pasarse no mejora nada y acorta la vida del caldo, que además hay que usar el mismo día.

Barreras, trampas y nematodos

Malla antiinsectos. La solución más limpia para coles, puerros y tomateras jóvenes. Una malla de 1,4 mm sobre arcos, cerrada por los bordes con tierra desde el día del trasplante, impide que la mariposa ponga. Sin puesta no hay oruga. Ojo: colócala sobre suelo donde no hubiera cultivo de la misma familia el año anterior, o encerrarás dentro a las pupas invernantes.

Collarines contra el gusano gris. Un cilindro de cartón o de botella de plástico de 8-10 cm de alto alrededor de cada plántula, enterrado tres centímetros. Barato y sorprendentemente eficaz.

Trampas de feromona. Para carpocapsa, Tuta o Spodoptera. Se malinterpretan a menudo: en un huerto pequeño no capturan bastantes machos como para controlar la plaga, pero sí te dicen cuándo empieza el vuelo, que es la información que determina el momento de tratar. Úsalas como calendario, no como remedio.

Nematodos entomopatógenos. Steinernema carpocapsae se riega sobre el suelo húmedo contra gusanos grises y larvas invernantes de carpocapsa en el tronco. Condiciones: suelo por encima de 12 °C, aplicación al anochecer y sustrato húmedo antes y después. En seco o a pleno sol mueren antes de encontrar al huésped.

Ajo, cáscara de huevo y remedios de patio

Aquí conviene ser honesto con lo que cabe esperar. El macerado de ajo (una cabeza machacada en un litro de agua, reposada un día, colada y pulverizada) tiene un efecto repelente y antialimentario modesto y demostrable sobre algunos insectos, pero es fugaz: se lava con el primer riego y se degrada en un par de días. Sirve como disuasión preventiva sobre plantas ya inspeccionadas; no mata orugas instaladas. Aplicado sobre hoja tierna y a pleno sol puede quemarla, así que prueba primero en una hoja.

Cabezas de ajo para preparar un macerado repelente

Las cáscaras de huevo trituradas arrastran una fama que no se sostiene. La idea de barrera abrasiva se refiere a babosas y caracoles, no a orugas, que ni siquiera se desplazan por el suelo, y aun contra los gasterópodos los ensayos serios les dan poca eficacia porque bastan un rocío o un riego para que pasen por encima. Como aporte de calcio tampoco resuelven a corto plazo: el carbonato de una cáscara entera tarda meses o años en hacerse disponible. Échalas al compost, que es donde tienen sentido, y no cuentes con ellas para defender un cultivo.

Otros dos productos naturales sí tienen respaldo y están autorizados en producción ecológica. El spinosad, de origen bacteriano, es muy eficaz contra Spodoptera y Tuta, pero es tóxico para las abejas mientras el caldo está húmedo: solo al atardecer y nunca sobre plantas en flor. Y la azadiractina del neem, que actúa como regulador del crecimiento e inhibidor de la alimentación; no mata en el acto, y quien espera un efecto fulminante concluye que no funciona.

Que otros hagan el trabajo

Un huerto con fauna auxiliar establecida tiene brotes de orugas más cortos y menos graves. Los pájaros insectívoros (carboneros, herrerillos, gorriones) consumen cantidades enormes de larvas en primavera para criar; una caja nido con agujero de 28-32 mm y un bebedero limpio en verano hacen más por el huerto que muchas aplicaciones. Los murciélagos se ocupan de las polillas adultas antes de que pongan.

Y sobre todo, las avispas parasitoides. Cotesia glomerata parasita orugas de Pieris, Trichogramma ataca los huevos antes de que eclosionen. Si encuentras una oruga con capullitos amarillos pegados al lomo, déjala donde está: es una fábrica de enemigos naturales, y matarla es tirar el trabajo. Estas avispas no pican y necesitan néctar de flores pequeñas, así que deja florecer cilantro, hinojo, eneldo y zanahorias en un rincón. El insecticida de amplio espectro, incluido el jabón potásico aplicado a lo loco, es lo que hunde estas poblaciones y provoca los rebrotes de plaga.

El caso de la procesionaria

Con la procesionaria del pino no hay margen para la improvisación, porque sus pelos urticantes provocan reacciones graves y pueden costarle la lengua a un perro. El tratamiento con Bacillus thuringiensis se hace en otoño, entre septiembre y noviembre, cuando las larvas son pequeñas y aún no han construido el bolsón; en enero ya no sirve. En pinos aislados funcionan bien las trampas de collar instaladas antes de que las procesiones bajen a enterrarse, entre finales de invierno y principios de primavera según la zona. Los bolsones se retiran con equipo de protección completo y nunca a tiros ni quemándolos en el árbol, que es como se dispersan los pelos por el aire.

En resumen

Identifica primero: oruga que come hoja, gusano gris que siega tallos de noche, larva perforadora dentro del fruto o falso gusano de suelo. Revisa el envés de las hojas y elimina las puestas, que es lo que más rinde. Usa Bacillus thuringiensis kurstaki al atardecer, sobre larvas pequeñas y repitiendo cada 7-10 días, sabiendo que hay que ingerirlo. Impide la puesta con malla y protege los trasplantes con collarines. Usa las feromonas para saber cuándo tratar, no para controlar. Del ajo espera repelencia corta, y de las cáscaras de huevo no esperes nada. Y cuida a pájaros y avispas parasitoides: son la única defensa que trabaja sola todos los días del año.


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