La babosa del rosal no es una babosa. Es la larva de una avispa de las llamadas moscas de sierra, Endelomyia aethiops, un himenóptero de la familia Tenthredinidae. El nombre viene del aspecto: la larva es verdosa, brillante, algo mucosa y se pega al envés de la hoja, lo que a primera vista recuerda a un molusco. De ahí que mucha gente compre cebos antibabosas que aquí no sirven absolutamente de nada.
El daño se reconoce a la primera. Las larvas raspan el tejido de la hoja por debajo y dejan intacta la epidermis superior, de modo que la hoja queda con zonas transparentes, como ventanas, que después se secan y se vuelven pardas. La planta acaba con aspecto de pergamino agujereado. Es feo, pero conviene saber desde el principio que rara vez compromete la vida del rosal.
Cómo identificarla sin equivocarse
Confundirla con una oruga es lo habitual, y no es un detalle menor, porque cambia lo que funciona contra ella. Las larvas de mosca de sierra y las orugas de mariposa se distinguen contando las patas falsas del abdomen.
- Larva de mosca de sierra. Además de los tres pares de patas verdaderas del tórax, tiene patas abdominales en casi todos los segmentos, seis pares o más, y esas patas no llevan ganchitos.
- Oruga de mariposa o polilla. Como mucho cinco pares de patas abdominales, provistas de coronas de ganchos diminutos.
La consecuencia práctica es directa: los preparados a base de Bacillus thuringiensis no hacen nada contra las babosas del rosal. Esa bacteria actúa sobre larvas de lepidópteros, y estas no lo son. Es uno de los errores más repetidos en jardinería doméstica, y explica por qué a mucha gente el tratamiento le falla sin entender por qué.
El ciclo, y por qué importa el momento
Los adultos son avispillas pequeñas, oscuras, que pasan desapercibidas. La hembra tiene un ovipositor aserrado, de ahí el nombre del grupo, con el que hace una incisión en el tejido de la hoja y deposita el huevo dentro.
Las larvas aparecen en primavera y comen durante unas semanas. Cuando terminan su desarrollo bajan al suelo, se entierran y forman un capullo en el que pasan el resto del año, saliendo como adultos la primavera siguiente. Endelomyia aethiops completa normalmente una sola generación al año, lo que significa que si te la quitas de encima cuando aparece, ese rosal queda tranquilo hasta la primavera siguiente.
No es la única mosca de sierra que ataca a los rosales. Hay otras especies con larvas que devoran la hoja entera en lugar de raspar el envés, y otra que perfora los brotes tiernos y los hace colgar de repente. Si el daño no encaja con las ventanas transparentes, probablemente estés ante una especie distinta, aunque el enfoque de manejo sea parecido.
Cómo se aborda, y en qué orden
El marco que ordena esto en España es el Real Decreto 1311/2012, que establece las bases del uso sostenible de los productos fitosanitarios y sitúa la gestión integrada de plagas como principio general: primero la prevención, luego los medios físicos y biológicos, y solo cuando hace falta el tratamiento químico. Aplicado a este caso concreto, el orden es este.
Vigilancia. Desde que brota el rosal en primavera, dale la vuelta a algunas hojas cada semana. Las larvas están casi siempre en el envés, y ahí se ven mucho antes de que el daño sea visible desde lejos. Detectarlas pronto es lo que evita todo lo demás.
Retirada manual. Es el método más eficaz para un jardín doméstico y casi nadie lo aplica en serio. Cortar las hojas ocupadas y tirarlas a la basura, o pasar la mano con guante por el envés arrastrando las larvas, resuelve la mayoría de las infestaciones. Un chorro de manguera dirigido al envés también las tira al suelo, y una vez caídas no vuelven a subir. Hazlo por la mañana, para que la hoja seque en el día.
Ayudar a los enemigos naturales. Las larvas de mosca de sierra son comida para muchos pájaros insectívoros, y también las atacan avispas parasitoides y chinches depredadoras. Un jardín que no se trata a fondo cada temporada mantiene esa fauna, y la mantiene trabajando gratis. Cada tratamiento de amplio espectro la elimina y deja el rosal más desprotegido para el año siguiente.
Trabajar el suelo bajo el rosal. Como las larvas maduras se entierran para pasar el año, remover ligeramente los primeros centímetros del suelo bajo la planta a finales de verano puede reducir la población que emergerá en primavera. No es una solución completa, pero suma.
Si hace falta tratar
En un rosal aislado de jardín rara vez se llega aquí. Si la población es muy alta y el daño se está generalizando, hay algunas cosas que conviene tener claras antes de comprar nada.
La dosis, el intervalo y el número máximo de aplicaciones son los que figuran en la etiqueta del envase. No existe otra dosis correcta, y las que circulan por foros e internet no tienen ningún valor legal ni técnico.
Qué productos están autorizados hoy se consulta en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio, que es la única fuente que se mantiene al día. Muchas materias activas que aparecen recomendadas en artículos y libros de jardinería de hace diez o quince años están hoy retiradas en la Unión Europea, así que cualquier recomendación concreta de producto envejece mal.
Para uso doméstico solo pueden emplearse productos expresamente autorizados para jardinería exterior doméstica, que vienen así indicados en el envase. El uso profesional, por su parte, exige carné de aplicador de productos fitosanitarios.
Y una indicación que no depende del producto que elijas: no se trata un rosal en floración ni en las horas de vuelo de los polinizadores. Los rosales atraen abejas y otros insectos con mucha fuerza, y un tratamiento en plena floración a mediodía es la peor combinación posible. Si no queda más remedio, se hace al atardecer y con la planta lo menos florida posible.
Lo que no funciona
Merece la pena decirlo, porque es donde se pierde tiempo y dinero.
- Los cebos y gránulos antibabosas. Están formulados para moluscos y esto no lo es.
- La sal. Ni contra esto ni contra las babosas de verdad. Estropea el suelo y su efecto sobre la planta es peor que la plaga.
- El Bacillus thuringiensis. Ya está explicado arriba: actúa sobre orugas de lepidóptero, y estas larvas son himenópteros.
- Los aparatos de ultrasonidos. No tienen respaldo experimental frente a insectos.
En resumen
La babosa del rosal es la larva de una mosca de sierra, Endelomyia aethiops, que raspa el envés de las hojas y las deja transparentes. Aparece en primavera, hace normalmente una sola generación al año y produce un daño estético que casi nunca pone en riesgo al arbusto.
La forma de manejarla es la vigilancia semanal del envés en primavera y la retirada manual de las hojas ocupadas, que en un jardín doméstico resuelve la mayoría de los casos. Si hubiera que tratar, la dosis es la de la etiqueta, los productos autorizados se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios y no se trata nunca en floración ni en horas de vuelo de las abejas.