El tomillo es la aromática más fácil de tener en una terraza española, porque le gusta exactamente lo que un balcón le puede dar: sol, tierra pobre y poca agua. La especie que se cultiva y se vende habitualmente es Thymus vulgaris, el tomillo común, una mata pequeña y leñosa de hojas diminutas y olor intenso, propia de los matorrales secos y calizos del Mediterráneo occidental.

Hay una cosa que hay que asumir desde el principio: al tomillo se le riega poco. Es una planta de secano, adaptada a suelos pedregosos y a veranos duros, y la inmensa mayoría de los tomillos que se mueren en una maceta se mueren ahogados, no de sed. Si vas a tratarlo como a una planta de interior, no lo compres.

Mata de tomillo

Los tomillos de España

En la península hay muchas especies de Thymus y varias se llaman tomillo en el habla local, así que conviene saber qué estás comprando:

  • Thymus vulgaris, el tomillo común: el de vivero, el de cocina, el de esta ficha.
  • Thymus zygis, el tomillo salsero o aceitunero: muy usado en el interior peninsular para aliñar aceitunas y adobos, de hoja aún más estrecha.
  • Thymus mastichina, la mejorana silvestre o tomillo blanco: inconfundible por sus cabezuelas florales redondas y blanquecinas. Ojo, no es la mejorana de cocina, que es Origanum majorana.
  • Thymus serpyllum y afines, los serpoles: tapizantes, de porte rastrero, muy usados como cubresuelos entre losas.
  • Thymus × citriodorus, el tomillo limonero: híbrido de aroma cítrico, muy apreciado en cocina y algo más exigente en agua.

Todos se cultivan igual, con matices. Y un aviso: en varias comunidades autónomas la recolección de plantas aromáticas silvestres está regulada y puede requerir autorización. Antes de coger tomillo del monte, infórmate en tu comunidad; en una maceta no tienes ese problema.

Cómo es

Es un subarbusto perenne, de porte bajo y redondeado, que se vuelve leñoso desde la base con los años. Las hojas son pequeñísimas, alargadas, con el borde vuelto hacia abajo y a menudo grisáceas por el envés, un rasgo típico de las plantas de secano que reduce la pérdida de agua.

Florece en primavera con racimos de florecillas tubulares, rosadas, malvas o blancas, que atraen abejas de forma espectacular. El tomillo es una de las mejores plantas melíferas del matorral mediterráneo.

Exposición y sitio

Pleno sol, sin discusión. A media sombra crece larguirucho, con la hoja pálida y sin aroma, porque los aceites esenciales que le dan el olor se forman con la insolación.

En el jardín va perfecto en una rocalla, en el borde de un camino, en un talud o en un macizo de secano junto a romero, lavanda y salvia. Los serpoles rastreros se plantan entre losas y aguantan pisadas ocasionales.

En maceta, un recipiente de veinte o veinticinco centímetros basta para una mata durante años. Mejor de barro sin esmaltar que de plástico, porque transpira y ayuda a que el sustrato se seque. Y con agujeros grandes.

Sustrato

Pobre, suelto, calizo y drenante. Es de las pocas plantas a las que el sustrato de calidad les sienta mal. En maceta, mezcla dos partes de sustrato universal con una de arena gruesa o gravilla fina, y pon una capa de árido en el fondo.

Nada de abonos ricos en nitrógeno. Un tomillo abonado crece rápido, blando y sin olor, y se hiela o se pudre al primer contratiempo.

Tomillo en flor

Riego

Poco y espaciado, dejando que el sustrato se seque a fondo entre riegos. En el suelo, una mata establecida no necesita prácticamente nada salvo en veranos extremos. En maceta, riega cuando la tierra esté seca un par de centímetros por debajo de la superficie, y en invierno reduce casi a cero.

Fuera los platos con agua. Si el tomillo empieza a ponerse gris apagado, con ramas que se secan de dentro hacia fuera y la base blanda, es exceso de agua, y a esas alturas suele ser tarde.

Plantación y multiplicación

Lo más práctico es comprar una mata pequeña y trasplantarla en primavera, o en otoño en el litoral mediterráneo. Planta con el cuello a ras, riega para asentar y luego espacia.

Para multiplicar:

  • Esqueje: el método rey. En primavera o a finales de verano, corta puntas de rama de unos ocho o diez centímetros, quita las hojas de la mitad inferior y clávalas en arena húmeda, a la sombra. Enraízan con facilidad.
  • Acodo: cubre con tierra un tramo de una rama baja apoyada en el suelo. En unas semanas tendrás una planta nueva que se separa y se planta aparte. El tomillo lo hace solo en el jardín.
  • División de una mata vieja que se haya abierto, en primavera.
  • Semilla: se siembra en primavera, en superficie o apenas cubierta, con el sustrato solo humedecido. Es lenta e irregular, y las plantas tardan en hacerse. Solo si te apetece el proceso.

Poda

Imprescindible y muy sencilla. Después de la floración, recorta la mata un tercio, redondeándola, siempre por la parte con hojas y sin bajar nunca a la madera vieja desnuda, que no rebrota. Repite un repaso ligero al final del invierno.

Sin esa poda anual, el tomillo se abre por el centro, se queda hueco y en cuatro o cinco años es un montón de palos con hojas en las puntas. Aun podando bien, conviene tener esquejes de relevo hechos, porque es una planta que envejece.

Plagas y problemas

  • Podredumbre de raíz y cuello: el problema real del tomillo, siempre por exceso de riego o mal drenaje.
  • Mata abierta y hueca por el centro: falta de poda o edad.
  • Araña roja en verano muy seco, sobre todo en macetas resguardadas.
  • Cochinilla ocasional en las ramas leñosas.
  • Oídio en primaveras húmedas y en plantas apretadas unas contra otras.
  • Daños por helada en el interior peninsular, especialmente en plantas jóvenes o en sustrato húmedo. Arrimar la maceta a una pared es suficiente en la mayoría de los casos.

Tomillo en maceta de barro

Recolección, secado y uso

Se puede coger un poco de tomillo en cualquier momento del año, pero el aroma está en su punto máximo justo antes de que la planta florezca. Corta ramitas por la mañana, cuando se haya evaporado el rocío, y nunca más de un tercio de la mata de una vez.

Para secar, ata ramilletes pequeños y cuélgalos boca abajo en un sitio aireado, oscuro y seco. Cuando las hojas se desprendan al pasar los dedos por la rama, desgrana y guarda en tarro de cristal hermético, lejos de la luz. El tomillo seco conserva bien el aroma durante bastantes meses, más que la mayoría de las aromáticas de hoja tierna.

En cocina se usa en guisos, asados, escabeches, adobos y para aliñar aceitunas, y aguanta cocciones largas mejor que la albahaca o el perejil. Una nota de precaución: el aceite esencial de tomillo, rico en timol, es un producto muy concentrado y no se ingiere ni se aplica sin diluir. La rama seca en un guiso y el aceite esencial no son la misma cosa.

Calendario para España

TareaNorte atlánticoInterior peninsularLitoral mediterráneo
Siembra o plantaciónAbril a mayoAbrilMarzo, u octubre
EsquejesJunio, o septiembreMayo, o septiembreAbril, o septiembre
FloraciónJunio a julioMayo a julioAbril a junio
Recolección principalJunioMayo a junioAbril a mayo
Poda tras floraciónJulio a agostoJulioJunio

En el norte atlántico el tomillo se cultiva bien, pero conviene extremar el drenaje: allí el enemigo no es el frío sino la lluvia continuada. Plantarlo en alto, en un montículo o en un murete, marca la diferencia.

Ramas de tomillo para secar

En resumen

Tomillo: pleno sol, sustrato pobre y arenoso, maceta de barro con buen agujero y riego escaso dejando secar entre riegos. Poda de un tercio después de florecer, sin bajar a la madera vieja, y esquejes de reserva cada dos o tres años, porque es una planta que envejece y se abre por el centro.

Recoge antes de la floración, seca a la sombra en ramilletes y guarda en tarro hermético. Y ten claro qué tomillo tienes: el común para cocina, el salsero para aliños del interior, el limonero si buscas el toque cítrico y los serpoles para tapizar entre losas.

Detalle de las hojas de tomillo

Tomillo silvestre


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