Cuando se buscan las propiedades de un cactus casi siempre se busca lo mismo: para qué sirve esta planta. La respuesta honesta tiene dos partes. Los cactus tienen usos reales y bien documentados, sobre todo el nopal o chumbera, que da un fruto y una verdura que se comen desde hace siglos, que alimenta ganado en zonas secas y que sostiene sobre sus palas el insecto del que sale el carmín. Y tienen usos que se les atribuyen y que no se sostienen: ni curan enfermedades ni absorben las radiaciones del ordenador.
Aquí no vas a encontrar propiedades medicinales, porque este sitio no da consejo médico ni dietético y porque la mayoría de lo que circula sobre el tema es marketing reciclado. Lo que sí vas a encontrar es qué hace un cactus y qué se ha hecho con él, con nombre y apellido de especie.
El nopal, el único cactus que comes de verdad
La chumbera o nopal (Opuntia ficus-indica) es originaria de México y llegó a Europa muy pronto tras el contacto con América. Es la especie que sostiene prácticamente todo el uso alimentario de la familia, y da dos productos distintos:
- La tuna o higo chumbo, el fruto. Se come fresco y también se usa en mermeladas, almíbares y bebidas fermentadas. La piel está cubierta de gloquidios, esas espinitas casi invisibles con ganchos, así que se manipula con guantes y se pela entero antes de comerlo.
- Los nopalitos, las palas tiernas, que en México son verdura corriente. Se despuntan las espinas y los gloquidios, se cortan en tiras y se cuecen o se asan. Sueltan un mucílago viscoso que se elimina en parte con el escaldado.
Una precaución que no sobra: comestible es esta especie y alguna otra Opuntia de uso tradicional, no cualquier cactus. La mayoría de las cactáceas ornamentales no se comen, algunas tienen alcaloides y unas cuantas están protegidas. Si no sabes con certeza qué especie tienes delante, no es comida.
Forraje en tierras donde no crece otra cosa
El nopal se cultiva como forraje en zonas áridas de México, del nordeste de Brasil (allí lo llaman palma forrageira), del norte de África y también, históricamente, del sureste español. Tiene sentido por una razón muy concreta: convierte muy poca agua en mucha biomasa, y en un año seco las palas siguen ahí cuando el pasto ya no existe.
Se usan variedades sin espinas o se chamuscan las palas antes de darlas al ganado. Como alimento es rico en agua y pobre en proteína, así que se combina con otros forrajes; no es un pienso completo por sí solo.
La cochinilla del carmín, un cactus detrás de un colorante
Este es el uso más curioso y el que más tiene que ver con España. Sobre las palas del nopal vive la cochinilla Dactylopius coccus, un insecto que se cría, se recoge y se seca para extraer ácido carmínico, el pigmento rojo conocido como carmín o cochinilla.
Fue un producto de enorme valor en la época colonial, exportado desde México, y en el siglo XIX se convirtió en cultivo principal de Canarias, sobre todo en Lanzarote. La aparición de los colorantes sintéticos hundió el negocio, pero el cultivo no llegó a desaparecer del todo y hoy se mantiene a pequeña escala en la zona de Mala y Guatiza, alimentado por la demanda de colorantes de origen natural. En la Unión Europea el carmín está autorizado como aditivo alimentario con el código E-120, regulado por el Reglamento (CE) nº 1333/2008 sobre aditivos alimentarios.
Conviene no confundir a ese insecto con otro pariente, Dactylopius opuntiae, que desde hace años ataca a las chumberas del sur peninsular y de otros países mediterráneos y ha arrasado plantaciones enteras. El mismo grupo de insectos, uno criado y el otro plaga.
Setos vivos, linderos y muros verdes
Antes que ornamentales, los cactus fueron cercas. Una fila de chumberas es una barrera que ningún animal cruza y que no necesita riego ni mantenimiento, y así se ha usado en todo el Mediterráneo para marcar linderos y sujetar taludes. En México se emplea del mismo modo el órgano (Pachycereus marginatus), plantado en hilera apretada como valla viva.
En jardinería seca actual siguen cumpliendo ese papel, con la ventaja de que resuelven zonas que en verano no se pueden regar y el inconveniente de que una barrera de espinas hay que pensarla bien antes de plantarla junto a un paso o a una zona de juego.
Madera de cardón y costillas de saguaro
Los cactus columnares grandes tienen en el interior un esqueleto de haces leñosos que queda a la vista cuando la planta muere y se descompone la carne. Esas varas, resistentes y ligeras, se han usado en construcción y artesanía: las costillas del saguaro (Carnegiea gigantea) en el suroeste de Estados Unidos y la madera del cardón andino (Echinopsis atacamensis) en el norte de Argentina, Bolivia y Chile, donde aparece en techumbres, puertas, muebles y en el interior de iglesias antiguas. En una zona sin árboles, un cardón es la única madera disponible.
Usos tradicionales: lo que son y lo que no
Hay más cosas documentadas como tradición. El mucílago del nopal se ha añadido a los morteros de cal para mejorar su trabajabilidad, y se ha usado como floculante para aclarar aguas turbias. Las palas se han empleado como alimento de emergencia y como material vegetal en cerramientos.
Eso es tradición y así hay que contarlo. Las páginas que atribuyen al nopal la capacidad de bajar el colesterol, el azúcar o el peso están dando consejo de salud sin base suficiente, y además dan igual las propiedades cuando quien lee está pensando en dejar un tratamiento. Un alimento es un alimento. Si te interesa por motivos de salud, quien tiene que opinar es tu médico o tu dietista, no una ficha de plantas.
Lo que un cactus no hace
Tres bulos que conviene tirar a la basura, porque se usan para vender plantas:
- No absorben la radiación del ordenador ni del wifi. El Cereus que se vende para poner al lado de la pantalla no tiene ningún efecto sobre las ondas electromagnéticas. Es una planta bonita en un sitio con poca luz, y ya.
- No purifican el aire de una habitación. Cualquier planta intercambia gases, pero el volumen de aire de una casa y su renovación hacen que el efecto de unas macetas sea irrelevante. Ventilar funciona; una maceta, no.
- No curan enfermedades. Ningún cactus es un tratamiento, y desconfía en concreto de los textos que mezclan cactus con cáncer.
Y una aclaración que toca aquí porque mucha gente llega buscándola: hay cactus que contienen mescalina, como el San Pedro (Echinopsis pachanoi) o el peyote (Lophophora williamsii). Se cultivan legalmente como plantas ornamentales, pero la mescalina es una sustancia fiscalizada y prepararla o consumirla no lo es. En este sitio se habla de su cultivo y de su botánica, nada más.
Antes de plantar una chumbera en España
Que sea útil no significa que se pueda plantar en cualquier sitio. Varias especies de Opuntia figuran en el Catálogo español de especies exóticas invasoras, regulado por el Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto, con las prohibiciones que eso conlleva, y en zonas costeras del Mediterráneo y de Canarias se han naturalizado desplazando a la flora propia. Antes de poner una en el jardín, mira el catálogo vigente y la normativa de tu comunidad autónoma, sobre todo si vives cerca de un espacio protegido.
En resumen
Las propiedades reales de un cactus son las de una planta que produce mucho con muy poca agua. De ahí salen sus usos documentados: la tuna y los nopalitos como alimento, el forraje para el ganado en tierras secas, el carmín que todavía se produce en Lanzarote, los setos vivos y la madera de los grandes cardones. Todo eso se puede comprobar, y casi todo gira alrededor de un solo género, Opuntia.
Lo demás, las propiedades curativas, el cactus que protege de las pantallas y el que limpia el aire, no se sostiene. Un cactus es una buena planta por lo que es, y para lo que quieras plantar o comer conviene saber primero qué especie tienes delante. Si quieres entender cómo consigue todo eso, empieza por las partes de un cactus.