Pleno sol en un jardín de Vigo y pleno sol en una azotea de Sevilla en agosto no son la misma cosa. Por eso las listas traducidas de blogs ingleses fallan tanto aquí: dan por buenas plantas que en el sur peninsular se queman contra una pared blanca, y descartan otras que aguantan doce horas de sol sin despeinarse. Esta lista está pensada para exterior en España, con la idea de que el calor y la reverberación cuentan tanto como las horas de luz.
Antes de la lista, un aviso que vale para todas: ninguna crasa pasa de la sombra al sol de mediodía sin quemarse. La planta que compras en un vivero ha vivido bajo malla de sombreo, y su epidermis no está preparada. La quemadura solar es una mancha blanquecina o parda, seca y hundida, que no se cura nunca. Lo que sigue es una lista de especies capaces de vivir a pleno sol una vez aclimatadas, no de especies a las que puedas soltar ahí mañana.
Cactus que aguantan el sol de verdad
Opuntia. La chumbera y sus parientes son las cactáceas que mejor llevan el sol directo y el calor seco del interior peninsular. Las palas enraízan solas con apoyarlas en el suelo, y la fruta de Opuntia ficus-indica es comestible. Dos avisos. El primero, los gloquidios: esos pelillos finos de las areolas se clavan y son mucho más molestos que las espinas grandes, así que se maneja con guantes de cuero. El segundo, la cochinilla del carmín, Dactylopius opuntiae, que desde su detección en 2007 ha arrasado chumberas en Andalucía, Levante y Canarias; antes de plantar una, mira cómo están las del entorno.
Ferocactus. Los cactus barril mexicanos son de los que mejor llevan la insolación y la reverberación del suelo. Espinas gruesas, a menudo rojizas o amarillas, y costillas muy marcadas. En maceta crecen despacio y aguantan años en el mismo tiesto. Toleran fríos ligeros si el sustrato está seco, pero no la combinación de helada y humedad.
Echinocereus. Los cactus erizo son pequeños o medianos, cilíndricos, y florecen con flores grandes y vistosas para su tamaño. Algunas especies de este género están entre las cactáceas más resistentes al frío que existen, lo que las hace interesantes para jardines de meseta, siempre con drenaje perfecto y protegidas de la lluvia de invierno.
Cereus y otros columnares. Cereus repandus, que se vende también como Cereus peruvianus, y el cactus órgano mexicano Pachycereus marginatus son columnares de crecimiento rápido para lo que es un cactus, y funcionan muy bien como estructura vertical en jardín de secano del litoral mediterráneo. Florecen de noche, con flores grandes y blancas.
Echinocactus grusonii. El asiento de suegra es el cactus esférico de espinas doradas que ves en todas las rotondas del sur. A pleno sol coge su mejor color, pero conviene saber que los ejemplares jóvenes y recién trasplantados se queman con facilidad en la cara sur, y que en su área natural mexicana es una especie amenazada, así que cómpralo siempre de vivero y nunca de origen dudoso.
Suculentas no cactáceas para pleno sol
Agave. Es el género más agradecido para un jardín seco y soleado, con rosetas que van del palmo a los dos metros. Casi todos toleran sol directo todo el día. Dos matices: Agave attenuata, el de la roseta blanda sin espina terminal, agradece sombra en las horas centrales del verano interior, y las hojas de muchos agaves terminan en una púa muy dura que conviene despuntar si hay niños cerca. La savia de varias especies es irritante.
Aloe. Las especies arbustivas y arbóreas, como Aloe arborescens, se plantan en jardín litoral y aguantan sol pleno sin problema, además de florecer en pleno invierno, que es cuando el jardín está vacío. Aloe vera también va a exterior en zonas sin heladas, pero sus hojas se broncean a rojizo con sol muy intenso. Ten en cuenta que Aloe vera es tóxica para perros y gatos.
Sedum. Los sedum rústicos son la cubierta vegetal de secano por excelencia. Sedum album, Sedum sediforme y Sedum palmeri viven a pleno sol en casi toda España, aguantan helada seca y se propagan solos con los trozos que caen. Son de lo poco de esta lista que se puede plantar en el interior peninsular y olvidar.
Sempervivum. Las siemprevivas de tejado son plantas de montaña europea, rústicas de frío como pocas, y por eso funcionan muy bien en el norte y en zonas de altitud. Donde sufren es en el verano mediterráneo bajo: el calor húmedo y el sol de agosto les provoca podredumbre y quemadura. En Murcia o Sevilla les va mejor con sombra de tarde que a pleno sol.
Aeonium. Las rosetas planas de los aeonium, casi todas de origen canario, van a pleno sol en clima suave y de costa. Su ciclo va al revés que el de la mayoría: crecen en otoño e invierno y descansan en verano, cuando enrollan las hojas y dejan la roseta reducida a un puño. Eso no es que se estén muriendo, es su reposo. La mayoría son monocárpicos, es decir, la roseta que florece muere después de hacerlo, dejando los hijuelos.
Crassula ovata. La planta de jade aguanta sol pleno en costa una vez aclimatada, y responde poniendo los bordes de las hojas rojos. En el interior, con sol de tarde sobre pared, se quema. Es tóxica para perros y gatos.
Euphorbia tirucalli. La euforbia lápiz, con ramas cilíndricas sin apenas hoja, coge su tono naranja intenso solo con sol directo y frío nocturno. Aquí hay que ser claro: no es un cactus, es una euforbia, y su látex blanco es irritante para piel y ojos y tóxico por ingestión. Se poda con guantes y gafas, y si salpica un ojo hay que lavar con agua abundante e ir al médico. Es también la de esta lista que peor lleva el frío.
Senecio mandraliscae. Se vende con ese nombre, aunque hoy muchas listas lo tratan dentro del género Curio. Son dedos carnosos de un azul grisáceo intenso que se extienden formando manto. El color azul solo sale con sol fuerte; a media sombra se vuelve verdoso y la planta se estira.
Cómo aclimatar una planta al pleno sol sin quemarla
El proceso es de semanas, no de días. Empieza dándole sol de mañana y sombra desde el mediodía, y ve alargando la exposición a lo largo de dos o tres semanas. Si tienes malla de sombreo, empieza por debajo de ella y luego retírala. Nunca lo hagas en plena ola de calor, y nunca justo después de un trasplante, porque la raíz recién tocada no puede sostener la demanda de agua.
La reverberación importa tanto como el sol directo. Una crasa contra una pared blanca encalada, sobre gravilla clara o junto a un cristal recibe mucho más de lo que parece. Y en maceta negra de plástico al sol, el sustrato alcanza temperaturas que cuecen las raíces finas; el barro y las macetas claras van mucho mejor.
En verano, el riego se hace a primera hora de la mañana o a última de la tarde, nunca con el sol pegando. Y no se moja la planta desde arriba en las horas de sol: las gotas sobre una epidermis cerosa actúan como lupa.
Las que no van a pleno sol aunque te las vendan juntas
En la misma estantería del vivero vas a ver plantas que en pleno sol español se arruinan. Las Haworthia y Gasteria viven en su tierra a la sombra de arbustos y piedras, y a pleno sol se vuelven pardas. El cactus de Navidad, Schlumbergera, es un cactus epífito de selva brasileña que necesita luz filtrada. Los Lithops quieren mucha luz pero no un mediodía de agosto detrás de un cristal. Y las Tillandsia, esas que llaman plantas de aire, ni siquiera son suculentas: son bromeliáceas epífitas cubiertas de tricomas, y el sol directo intenso las seca.
Un aviso sobre las que se escapan
Varias crasas de sol funcionan demasiado bien en el litoral español y colonizan dunas y acantilados desplazando a la flora propia. El caso más claro es la uña de gato, Carpobrotus edulis, incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del Real Decreto 630/2013. No se planta, y menos aún cerca de la costa. Con los agaves grandes y algunas chumberas conviene la misma prudencia: si vives junto a un espacio natural, piensa dos veces antes de meter una especie que se multiplica sola por hijuelos o por trozos caídos.
En resumen
Para pleno sol en España, lo seguro son opuntias, ferocactus, echinocereus, columnares tipo Cereus, agaves, aloes arbustivos, sedum rústicos y aeonium en zona de costa. Los sempervivum piden clima fresco, y jade y euforbia lápiz aguantan sol pero agradecen que el mediodía de agosto no les dé de lleno contra una pared.
El resto es método: aclimatar poco a poco, vigilar la reverberación y la maceta, regar fuera de las horas de sol y aceptar que una quemadura no se cura, solo se tapa con crecimiento nuevo. Con eso, un arriate de crasas a pleno sol es de lo menos exigente que puedes tener en un jardín mediterráneo.