Cactus acerico, cactus alfiletero o cactus acerillo son nombres que traducen el inglés pincushion cactus y que en la práctica designan casi siempre al género Mammillaria: cactus pequeños, globosos o cilíndricos, cubiertos por completo de espinas cortas, como un acerico de costura lleno de alfileres. Es el grupo de cactus más vendido del mundo y probablemente el que tienes en la ventana sin saber cómo se llama.
Lo que sigue es cómo reconocer una Mammillaria y distinguirla de las plantas que se venden con el mismo apodo pero pertenecen a otros géneros, porque de eso depende el cultivo. Dentro del propio género hay diferencias que importan mucho: una especie lanuda no se riega igual que una desnuda, y una de espina ganchuda pide un sustrato distinto al de una de espinas rectas.

Cómo se reconoce una Mammillaria
El nombre viene del latín mammilla, pezón, y describe el rasgo clave: estas plantas no tienen costillas, tienen tubérculos. Donde un Echinocactus o un Ferocactus presentan crestas continuas que recorren la planta de arriba abajo, una Mammillaria muestra protuberancias cónicas independientes, dispuestas en espirales que se cruzan y que se ven muy bien mirando la planta desde arriba.
El segundo rasgo es dónde nacen las cosas. En una Mammillaria la areola está partida en dos: la parte de la punta del tubérculo produce las espinas, y la axila, el hueco entre la base de dos tubérculos, produce las flores, los hijuelos y la lana. Por eso las flores no salen del ápice como en otros cactus globosos, sino formando un anillo alrededor de la parte alta de la planta. Esa corona es la firma del género.
Ese detalle sirve además para separarla de Coryphantha, el género más parecido, donde el tubérculo lleva un surco en su cara superior que conecta la areola de la punta con la axila, y las flores brotan del ápice, no en anillo. Si el tubérculo tiene surco, no es una Mammillaria.
El tercer rasgo es el fruto. Muchas especies producen unas bayas alargadas, con frecuencia de un rojo intenso, que asoman entre los tubérculos meses después de la floración y se quedan ahí mucho tiempo, como pequeñas guindillas. Una planta con corona de frutos rojos es casi con seguridad del género.
El látex, un carácter que conviene conocer
Una parte de las especies tiene látex lechoso en el tejido interno y otra no, y ese carácter se ha usado tradicionalmente para clasificarlas. Al cortar o dañar un tubérculo de una especie lactífera sale una gota blanca y espesa. No es un látex agresivo como el de las euforbias, pero lo práctico es esto: si tu planta suelta leche al herirla, ya sabes que pertenece a ese grupo, y varias de las lactíferas son especies grandes, robustas y de crecimiento lento, como Mammillaria magnimamma o Mammillaria compressa, que forman con los años grupos anchos de muchas cabezas.
Las especies que más se venden
- Mammillaria hahniana, la vieja o cabeza de vieja. Globosa, cubierta de pelos blancos largos y espinas cortas, con una corona de flores de color rosa fuerte a magenta. Muy vistosa y muy habitual en centros de jardinería.
- Mammillaria elongata, conocida como cactus encaje o dedos de oro. No es globosa sino de tallos alargados y delgados que forman matas densas, con espinas aplicadas contra el cuerpo en estrella, doradas o blancas, y flores pequeñas cremosas. Tienes su ficha en Mammillaria elongata.
- Mammillaria elegans, globosa, muy espinosa, con una corona de flores carmín que es de las más limpias del género. Detallada en Mammillaria elegans.
- Mammillaria plumosa, la plumosa. Cubierta de espinas transformadas en plumas blancas suaves que forman una superficie algodonosa. Preciosa y delicada, porque esa pluma retiene el agua.
- Mammillaria bocasana y Mammillaria bombycina, lanudas y con espina central ganchuda. Producen hijuelos con facilidad y forman grupos grandes.
- Mammillaria zeilmanniana, la de flores violeta intenso, que es de las pocas del género con ese color y de las que florece siendo muy joven. Se vende a miles cada primavera.
- Mammillaria candida, globosa y totalmente blanca por la densidad de espinas radiales cortas.
Lo que se vende como acerico y no es Mammillaria
El nombre inglés pincushion cactus se aplica en Estados Unidos sobre todo a especies de Escobaria y Coryphantha, que son los cactus pequeños y espinosos del suroeste norteamericano. Cuando un texto traducido habla de acericos nativos de los pastizales y matorrales de Arizona o Nuevo México, casi siempre se refiere a esos géneros y no a las Mammillaria mexicanas.
La diferencia es relevante en el cultivo porque los Escobaria del norte son mucho más resistentes al frío que la mayoría de las Mammillaria, que son plantas de México y de zonas con inviernos suaves. También circula el apodo aplicado a Rebutia, que son sudamericanas, globosas, diminutas y de floración desbordante, y que se cultivan de otra manera. Lo encontrarás en cuidados de las rebutias.
Y no lo confundas con el asiento de suegra o cojín de suegra, que es Echinocactus grusonii, un cactus globoso enorme con costillas marcadas y espinas amarillas gruesas. Ese tiene su propia ficha y no se parece en nada.
Cultivo: lo que cambia según el tipo de planta
Las bases valen para todas. Sustrato mineral y muy drenante, del orden de la mitad de material grueso (pómice, picón, arena de sílice gruesa, gravilla) mezclado con sustrato de cactáceas. Maceta más ancha que profunda, porque la raíz de la mayoría es superficial, y con agujeros. Sol abundante, aclimatando de forma gradual. Riego a fondo en primavera y verano dejando secar el sustrato entre riego y riego, y sequía completa desde noviembre hasta que la planta arranque.
A partir de ahí, lo que distingue a unas de otras:
Las lanudas y plumosas no se riegan por encima. El agua queda atrapada en la lana del ápice, no se evapora, y ahí empieza una pudrición apical que se lleva la planta. En M. plumosa, M. hahniana o M. bocasana, riega dirigiendo el chorro al sustrato, nunca sobre el cuerpo, y evita colocarlas donde les caiga lluvia directa en otoño.
Las de espina ganchuda tienen fama de ser más caprichosas. Grupos como M. bombycina o M. zeilmanniana pierden raíces con facilidad si el sustrato tarda en secar, y bastantes aficionados terminan injertándolas para mantenerlas. Si vives en zona húmeda, súbeles la proporción mineral del sustrato y ponlas en maceta de barro.
El ápice no se toca. Como las flores nacen en las axilas formadas la temporada anterior, una quemadura solar, un golpe o un ataque de cochinilla en la corona se traducen en que al año siguiente esa zona no florece y queda una cicatriz visible durante años.
Floración: el invierno es la clave
Las Mammillaria florecen razonablemente jóvenes, muchas a los tres o cuatro años desde semilla, pero solo si han tenido un reposo invernal frío y seco. Una planta que pasa el invierno a temperatura de salón y con riegos ocasionales crece un poco todo el año y no forma botones. El truco es simple y cuesta trabajo psicológico: dejar de regar del todo y ponerla fresca y luminosa hasta la primavera. Lo tienes desarrollado en la hibernación del cactus.
Sobre el frío, cuidado con lo que dicen los textos traducidos. La mayoría de las especies son mexicanas y no son plantas rústicas: aguantan fresco, no helada. En el litoral mediterráneo y en Canarias pueden vivir fuera todo el año a cubierto de la lluvia; en el interior peninsular y en el norte atlántico lo sensato es meterlas en un invernadero frío o junto a una ventana fresca de noviembre a marzo. Lo que las mata en el norte no suele ser el frío, es la lluvia de invierno sobre un sustrato que no seca.
Multiplicación
Las especies que producen hijuelos se multiplican solas: se separa el hijuelo girándolo con cuidado en primavera, se deja secar el corte unos días a la sombra y se planta en sustrato seco sin regar hasta pasada una semana. En algunas, como las del grupo de M. vetula, los hijuelos se desprenden al mínimo roce y enraízan sin ayuda.
Por semilla es igual de viable y es la forma de conseguir especies que no se ven en vivero. Se siembra en primavera, en superficie sobre sustrato mineral tamizado, con calor y humedad controlada, sin enterrar la semilla. Las plántulas tardan lo suyo, pero el género no está entre los lentos de verdad.
Por último, guantes. Las espinas ganchudas se clavan y cuesta sacarlas enteras, y la lana de las especies peludas irrita si la manipulas mucho. No son plantas tóxicas, pero un trasplante a mano limpia acaba siempre igual.
En resumen
Cactus acerico es un nombre de traducción, no un nombre botánico, y en España designa casi siempre a las Mammillaria: cactus pequeños sin costillas, con tubérculos en espiral, espinas cortas y una corona de flores alrededor del ápice que es la mejor forma de identificarlas. Conviene no confundirlas con Coryphantha y Escobaria, que llevan el mismo apodo en inglés y toleran mucho mejor el frío.
En cultivo son de los cactus más fáciles, siempre que respetes dos cosas: sustrato muy mineral que seque rápido y un invierno completamente seco, que es lo que induce la floración. El resto depende de qué especie tengas, y sobre todo de si es lanuda, porque a esas el agua por encima les cuesta la vida.