No hay un número de días que valga. El cactus de Navidad se riega cuando los dos o tres centímetros superiores del sustrato están secos al tacto, y entonces se riega a fondo. En pleno crecimiento y con calor eso puede caer cada pocos días; en un piso fresco en pleno invierno, mucho más espaciado. La frecuencia la marca el sustrato, no el calendario.
Y una advertencia que cambia todo lo demás: esto no se riega como un cactus. Se llama cactus de Navidad y lo es, pero Schlumbergera es un cactus epífito de la selva atlántica brasileña, no del desierto. Vive colgado de ramas y rocas, con las raíces en poca materia orgánica que se empapa con la lluvia y se seca en cuestión de horas. Ni aguanta la sequía prolongada de un Echinocactus ni tolera quedarse con el pie en agua. Quien lo trata como un cactus de repisa, regándolo una vez al mes, acaba con una planta arrugada que suelta segmentos.
Cómo saber si toca regar
Tienes tres métodos y conviene usar más de uno hasta que le cojas el punto a tu planta.
- El dedo. Mete el índice en el sustrato hasta la primera falange. Si sale limpio y seco, riega. Si sale con partículas pegadas y notas frescor, espera.
- El peso. Levanta la maceta recién regada y vuelve a levantarla unos días después. La diferencia es muy evidente y es el método más fiable con macetas de plástico.
- Un palillo de madera. Clávalo hasta media altura, sácalo y míralo. Si sale húmedo y oscuro, todavía hay agua abajo.
Lo que no sirve es mirar la superficie. El sustrato de arriba se seca en un día por evaporación mientras el fondo de la maceta sigue empapado, y eso es justamente lo que pudre las raíces sin que te enteres.
Cómo regar bien
Riega a fondo, con el agua saliendo por los agujeros de drenaje, y tira lo que caiga al plato al cabo de unos minutos. El riego corto y frecuente, esos dos dedos de agua cada tres días, solo moja la superficie: las raíces del fondo quedan siempre secas y las sales del agua se van acumulando arriba.
Si el cepellón se ha secado del todo y el agua se escurre por los bordes sin empapar nada, mete la maceta en un barreño con agua hasta media altura durante diez o quince minutos y luego déjala escurrir bien. Es la forma de rehidratar un sustrato que se ha vuelto hidrófobo.
Nunca dejes la maceta permanentemente en un plato con agua ni dentro de un cachepot sin vaciar. La exposición prolongada a sustrato encharcado, y más en invierno con poca luz y temperaturas bajas, es la causa número uno de la podredumbre de raíz en esta planta.
Qué agua usar
El agua del grifo sirve en la mayor parte de España. En zonas de agua muy dura, como buena parte del interior y del levante, las sales de calcio se van depositando en el sustrato y forman una costra blanquecina en la superficie y en el borde de la maceta. Si ves eso, alterna con agua de lluvia o con agua embotellada de mineralización débil, y renueva el sustrato cuando toque trasplante.
Usa el agua a temperatura ambiente. Regar con agua fría de grifo en enero, sobre un cepellón a temperatura de la casa, es un choque innecesario para una planta tropical. Y no mojes los segmentos cuando está en flor: las flores se manchan y se pudren.
El riego cambia con la estación
Esta planta tiene un ciclo anual marcado y el riego lo acompaña.
Primavera y verano. Es su etapa de crecimiento: saca segmentos nuevos y necesita agua con regularidad. Riega en cuanto la capa superior esté seca, sin dejar que el cepellón llegue a secarse por completo. Es también cuando se abona, con un fertilizante equilibrado para plantas de interior y siguiendo la dosis del envase.
Final de verano y otoño. Empieza la inducción de la floración y se riega algo menos, dejando que el sustrato se seque más entre riegos. Menos no quiere decir nada: si la planta se deshidrata ahora, los botones recién formados se caen.
Floración. Con los botones hechos y las flores abiertas, vuelve al riego regular. Una planta en flor gasta agua y la falta de riego en este momento se paga con botones en el suelo.
Después de florecer. Unas semanas de descanso con riego escaso, sin abonar, y luego se retoma el ritmo de primavera.
Cómo influyen la maceta, el sustrato y la casa
La misma planta puede necesitar el doble de riegos en una maceta de barro pequeña que en una de plástico grande, porque el barro transpira y el plástico no. Un sustrato muy aireado, con corteza fina o perlita, se seca antes que uno turboso y compacto. Y una planta con las raíces bien desarrolladas bebe mucho más que un esqueje recién enraizado en el mismo tiesto.
La casa también cuenta, y aquí es donde el contexto español importa. Un piso con calefacción central seca el sustrato mucho más rápido de lo que la gente espera, y más si la planta está cerca de un radiador. En cambio, una galería sin calefacción en el norte, con nueve grados y aire húmedo, puede mantener un cepellón mojado durante semanas. En verano, una terraza a la sombra en Sevilla en agosto pide riego casi diario; la misma planta en una habitación interior con aire acondicionado, mucho menos.
Cómo se lee una planta mal regada
| Lo que ves | Qué suele ser |
|---|---|
| Segmentos arrugados, finos y flácidos, sustrato seco y maceta ligera | Falta de agua. Riega a fondo y suele recuperarse en pocos días |
| Segmentos arrugados pero sustrato húmedo y maceta pesada | Raíz dañada por exceso de agua. La planta no puede beber aunque haya agua |
| Manchas blandas y oscuras en la base de los segmentos, olor a humedad | Podredumbre. Saca el cepellón, revisa las raíces y quédate con esquejes sanos |
| Segmentos que se desprenden solos al rozarlos | Casi siempre encharcamiento sostenido o frío con sustrato mojado |
| Botones florales que caen de golpe | Cambio brusco de riego, o de sitio, o corriente de aire frío |
Si la planta ha entrado en podredumbre, salvarla suele pasar por rescatarla en trozos: corta segmentos sanos de la parte alta, déjalos cicatrizar un par de días y enráizalos. Es más rápido que intentar recuperar un cepellón podrido.
En resumen
Riega cuando la capa superior del sustrato esté seca, riega a fondo hasta que drene y vacía el plato. Ese es el ciclo, y lo único que cambia a lo largo del año es cada cuánto se repite: más en primavera, verano y floración, menos en el otoño de inducción y en el descanso posterior. Ante la duda, quédate corto, porque esta planta se recupera mucho mejor de un susto de sed que de una raíz podrida.
Y recuerda de dónde viene. Es una epífita de selva, no un cactus de arena, así que el objetivo no es tenerla seca sino que el agua entre y salga rápido. Un sustrato que drene, una maceta con agujeros y un plato vacío hacen más por ella que cualquier calendario de riego. Como dato adicional, la Schlumbergera no aparece en las listas de plantas de interior tóxicas para perros y gatos, aunque conviene que no se dediquen a comerla.