El cactus de Navidad es una Schlumbergera, un cactus epífito originario de la selva atlántica del sureste de Brasil, donde vive encaramado a las ramas de los árboles y sobre rocas cubiertas de musgo, a la sombra y con humedad alta. Ese único dato explica casi todo lo que la gente hace mal con él.

Sí es un cactus, porque tiene areolas, que es la estructura que define a las cactáceas y que en esta planta se ve en las escotaduras del borde de cada segmento, con unas cerdillas finas. Lo que no es, en ningún sentido, es un cactus de desierto. No quiere arena, ni pleno sol, ni sequía prolongada. Este artículo va de reconocer la planta y de distinguirla de sus dos parientes con los que se confunde en la tienda.

Cactus de Navidad en flor

Cómo es la planta por dentro

Lo que parecen hojas no lo son. Cada uno de esos trozos planos y articulados es un segmento de tallo, un cladodio, y es ahí donde la planta hace la fotosíntesis. La Schlumbergera no tiene hojas verdaderas: las perdió, como el resto de las cactáceas, y trasladó la función al tallo. Los segmentos se encadenan uno tras otro y, a medida que la mata gana peso, las ramas se arquean y caen, que es el porte colgante que la hace tan buena planta de balda alta o de maceta colgada.

Las espinas también desaparecieron. En las areolas quedan solo unas cerdas cortas, casi invisibles, y a veces raicillas aéreas en los nudos, que es lo normal en una planta que en su hábitat se agarra a la corteza de un árbol. Las raíces son superficiales y poco voluminosas, porque en la naturaleza no exploran un suelo profundo sino una capa de materia orgánica retenida entre las ramas.

La flor sale en la punta del último segmento y es zigomorfa, es decir, asimétrica: tiene un tubo largo, los pétalos escalonados hacia atrás y los estambres y el estilo asomando muy por delante. Esa forma no es decorativa, es funcional. En Brasil la polinizan colibríes, y todo en la flor está montado para que un pájaro la visite en vuelo. Los colores van del rojo al rosa, el fucsia, el salmón, el blanco y el amarillo pálido según el cultivar.

Los tres cactus de fiesta, y cómo se distinguen

En las tiendas españolas se venden como cactus de Navidad al menos dos especies distintas, y una tercera aparece en primavera con otro nombre. La forma de distinguirlos no es la flor ni la fecha, que varían con el cultivo, sino el borde del segmento, que no cambia nunca.

NombrePlantaBorde del segmentoFlor
Cactus de Acción de GraciasSchlumbergera truncataDientes puntiagudos y marcados, como garras, dos o tres a cada ladoMuy asimétrica, con el tubo claramente torcido
Cactus de NavidadSchlumbergera × buckleyiOndulado y redondeado, sin puntasAsimétrica pero más regular, colgante
Cactus de PascuaRhipsalidopsis gaertneriLiso y redondeado, con cerdillas en la areola del extremoRadial, en forma de estrella, y florece en primavera
Segmentos de cactus de Navidad con el borde ondulado

La consecuencia práctica es que buena parte de lo que se compra en noviembre y diciembre etiquetado como cactus de Navidad es en realidad Schlumbergera truncata, la de los dientes afilados. No pasa nada: los cuidados son los mismos. Lo que cambia es la fecha natural de floración, que en la truncata cae algo antes, y por eso mucha gente cree que su planta va adelantada cuando lo que tiene es otra especie.

El cactus de Pascua sí es harina de otro costal. Es otro género, florece en primavera, y sus flores tienen simetría radial, como estrellas abiertas. Verás su nombre escrito también como Hatiora gaertneri o Schlumbergera gaertneri, porque los botánicos lo han movido de sitio más de una vez.

Los nombres antiguos que aún circulan

Si buscas información vieja te encontrarás con Zygocactus, un nombre de género que hoy no se usa: esas plantas están en Schlumbergera. También verás Schlumbergera bridgesii, que se ha empleado tanto para el híbrido navideño que en la práctica funciona como sinónimo de Schlumbergera × buckleyi.

Y conviene no confundirla con Epiphyllum, que es otro género de cactus epífitos, también de selva, pero con segmentos mucho más largos y anchos y flores enormes, a menudo nocturnas. Se les llama a veces cactus orquídea y no son lo mismo.

El nombre del género viene de Frédéric Schlumberger, coleccionista francés de cactáceas del siglo XIX, a quien se lo dedicó el botánico Charles Lemaire. Circulan por internet varias leyendas piadosas sobre el origen del nombre común, con misioneros en la selva y flores aparecidas en Nochebuena. Son leyendas: el nombre viene de la época en que florece, y ya está.

Cactus de Navidad con flores blancas

Por qué importa tanto que sea epífito

Toda la lista de errores habituales sale de tratarlo como un cactus de desierto. Un epífito de selva no vive en arena, vive en un colchón de materia orgánica que retiene humedad y que se seca rápido entre riego y riego porque está aireado por todas partes. Tampoco vive a pleno sol: recibe luz filtrada por la copa de los árboles. Y no pasa meses secándose, porque en la selva atlántica llueve con regularidad buena parte del año.

Traducido a una casa española: sustrato que retenga algo de humedad, luz abundante pero indirecta, y nada de sol directo de mediodía en verano, que en julio le quema los segmentos y los deja rojizos y correosos. Un cactus de Navidad puesto en el alféizar sur de un piso de Sevilla o Zaragoza en agosto se achicharra en una tarde.

¿Es peligroso para perros y gatos?

No. La Schlumbergera no figura entre las plantas tóxicas para perros y gatos, y ese es uno de sus méritos frente a otras plantas navideñas. Si un animal se come una cantidad grande de segmentos puede tener un malestar digestivo pasajero por el propio material fibroso, pero no hay toxicidad descrita.

No la confundas con la flor de Pascua, Euphorbia pulcherrima, que es una planta completamente distinta pese a la coincidencia de fechas y que sí suelta un látex blanco irritante. Ni con el acebo o el muérdago, cuyos frutos sí son un problema si hay niños o mascotas en casa.

Cactus de Navidad colgante en una maceta

Qué esperar de la planta que compras en flor

Dos cosas que sorprenden a todo el mundo. La primera es que en cuanto llegue a casa tirará algunos botones sin abrir. Es normal: la planta viene de un invernadero con condiciones estables, ha pasado por un transporte y una tienda, y el cambio brusco de luz y temperatura le hace soltar botones. Cuantos menos cambios le des después, menos perderá. Elegir de entrada un ejemplar con muchos botones cerrados y pocas flores abiertas es la mejor compra.

La segunda es que esta planta vive décadas. No es un consumible de temporada como la flor de Pascua o el ciclamen del supermercado. Hay ejemplares que pasan de padres a hijos y que florecen mejor con los años, porque cuantas más puntas de segmento tiene la mata, más flores puede dar. Tirarla en enero cuando se le caen las flores es el error más caro que se comete con ella.

En resumen

El cactus de Navidad es una Schlumbergera, un cactus epífito de la selva brasileña con areolas pero sin espinas, cuyos segmentos planos son tallos y no hojas, y cuyas flores asimétricas están hechas para colibríes. En la tienda se mezcla con la Schlumbergera truncata, que se distingue por los dientes afilados del borde del segmento, y no hay que confundirlo con el cactus de Pascua, Rhipsalidopsis gaertneri, que es otro género y florece en primavera con flores en estrella.

Si te quedas con una sola idea, que sea la del hábitat. Es una planta de sombra húmeda de selva, no de desierto, y no es tóxica para perros ni gatos. Todo lo que hagas con ella después, el sustrato que le pongas, dónde la coloques y cómo la riegues, se deduce de ese origen.


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