Basil es simplemente el nombre inglés de la albahaca, la labiada de hoja verde y brillante que en España se usa para el pesto, para acompañar al tomate y para tener en la ventana de la cocina. Su nombre científico es Ocimum basilicum. Si has llegado buscando qué es el basil, ya está respondido en una línea.
Lo que sí merece un artículo es lo que hay detrás: esta planta acumula media docena de nombres en castellano (albahaca, alfábega, alhábega, basílico, hierba real) y, sobre todo, la palabra "albahaca" no designa a una sola cosa. Bajo ese nombre se venden plantas de especies distintas, con aromas que no se parecen y que no sirven para lo mismo en la cocina. Traducir mal una receta extranjera por este motivo es de lo más habitual que hay.
De dónde vienen todos esos nombres
El nombre culto viene del griego basilikón, que significa "real", "de rey", y de ahí pasa al latín basilicum y al italiano basilico, al inglés basil y al francés basilic. En castellano ha dejado dos rastros: basílico, hoy poco usado y casi siempre por influencia italiana, y hierba real, que es la traducción directa de la idea.
Albahaca, en cambio, llega por otro camino: del árabe andalusí al-ḥabaqa. Es una de tantas palabras de huerta y jardín que el castellano heredó del árabe, como alcachofa, acelga, azucena o albaricoque. Y de la misma raíz salen las variantes que se oyen en el este peninsular: alfábega y alhábega, muy vivas en Valencia, Murcia y parte de Aragón, donde además la planta tiene una tradición propia de cultivo en maceta que busca matas enormes y compactas.
O sea que la misma planta llegó a nuestro vocabulario dos veces: una por la vía culta grecolatina y otra por la vía andalusí. De ahí el exceso de nombres, y no de que sean plantas distintas.
Albahaca de hoja grande y abombada, el tipo genovés, que es el que buscan las recetas italianas.
Cuando una receta dice "basil", ¿cuál pide?
Aquí está el problema real. En inglés, basil a secas suele referirse a la albahaca dulce de tipo italiano, pero las recetas asiáticas traducidas usan la misma palabra para plantas que no son la misma especie ni saben parecido.
- Albahaca genovesa y tipos italianos. Ocimum basilicum, hoja grande, verde intenso y algo abombada, aroma dulce. Es la del pesto y la del tomate con mozzarella. Se añade cruda o al final, porque el calor se lleva el aroma por delante.
- Albahaca fina o griega. También Ocimum basilicum, de hoja diminuta y mata esférica y compacta. Aguanta mejor la maceta y el sol fuerte, y es la que más se parece a las alfábegas gigantes de la tradición valenciana.
- Albahaca tailandesa. Variedades de Ocimum basilicum de tallo morado, flores oscuras y un aroma claramente anisado. Se usa en curries y salteados y aguanta el calor del wok mucho mejor que la genovesa.
- Albahaca sagrada o tulsi. Esta ya es otra especie: Ocimum tenuiflorum. Es más peluda, de aroma picante y algo mentolado, y en clima suave se comporta como perenne, al contrario que las demás. Los platos tailandeses que la piden no se parecen en nada si los haces con albahaca de pesto.
- Albahaca limón. Ocimum × citriodorum, un híbrido de aroma cítrico, muy usada con pescado.
La regla práctica: si la receta viene de Italia, busca hoja grande y dulce; si viene del sudeste asiático, busca aroma anisado o picante y no la eches al principio del guiso "para que se haga". El detalle del catálogo de variedades está en albahaca: variedades, aromas y cultivo.
Dos errores heredados que conviene corregir
El texto que había antes en esta página daba el nombre científico como "Ocimun basilicum L" y la familia como "Labiaceae". Las dos cosas están mal escritas y son errores que se copian solos de web en web.
El género se escribe Ocimum, con eme final, y el epíteto siempre en minúscula. La familia es Lamiaceae, las labiadas, la misma del romero, la lavanda, la menta, la salvia y el tomillo. "Labiaceae" no existe como nombre botánico: es una mezcla del nombre tradicional en castellano (labiadas) con la terminación latina.
El otro apunte es el origen. El artículo original decía que venía de la India y que llegó a Europa en el siglo XVI. Lo primero es aproximadamente cierto, con matiz: la albahaca procede de las regiones tropicales de Asia, con centro de diversidad en la India, aunque el género se extiende también por África tropical. Lo segundo no encaja con que el castellano tomara la palabra del árabe andalusí siglos antes: la planta ya estaba en las huertas peninsulares mucho antes del siglo XVI.
El detalle que explica por qué se te muere
Merece mención porque es la pregunta que sigue a esta. La maceta de albahaca del supermercado no es una planta: dentro de ese tiesto pequeño hay entre veinte y cuarenta plántulas sembradas juntas, forzadas en invernadero, con las raíces enmarañadas en un cepellón mínimo. En cuanto sale de esas condiciones compiten entre sí y se agotan en un par de semanas.
La solución es dividir el cepellón en tres o cuatro porciones el mismo día que llega a casa y plantar cada una en su maceta. Está explicado paso a paso en albahaca en maceta y en cómo cuidar la albahaca, junto con la forma correcta de recolectar, que es cortar la punta del tallo y no arrancar las hojas de abajo.
Lo que este artículo ya no dice
La versión anterior prometía trece beneficios: calmar los problemas digestivos, quitar dolores, aumentar la leche materna, hacer de sedante, frenar la fiebre, calmar la tos y el asma, reforzar el sistema inmunológico, servir de antiestrés, mejorar la vista, atacar el acné, limpiar la boca y actuar como diurético. Está retirado entero, con las infusiones y los cataplasmas que lo acompañaban.
No existen declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea para prácticamente ninguna de estas plantas, y las que existen están recogidas en el Reglamento (CE) 1924/2006 y las concede la Comisión, no un artículo de internet. La albahaca tiene usos tradicionales largos y bien documentados en la cocina y en la medicina popular de varios países, y la albahaca sagrada ocupa además un lugar ritual en la India; eso se cuenta como tradición y no sustituye a un tratamiento ni a una consulta médica. Que la albahaca "es buena para la vista por su vitamina D", como decía aquel texto, no es ni tradición: es un dato inventado.
Lo que sí se puede decir de ella es lo que es: una hierba de tallo cuadrangular cubierta de tricomas glandulares donde se almacena el aceite esencial. Eso es lo que huele cuando la rozas y lo que cambia de una variedad a otra.
En resumen
Basil es albahaca, Ocimum basilicum, de la familia Lamiaceae. Los muchos nombres castellanos vienen de dos caminos distintos: basílico y hierba real por la vía grecolatina, desde basilikón, "real"; albahaca, alfábega y alhábega por la vía del árabe andalusí al-ḥabaqa.
Lo importante en la práctica es que "albahaca" no es una sola planta. Las de tipo italiano son dulces y se añaden crudas o al final, las tailandesas son anisadas y aguantan el calor, y la albahaca sagrada es otra especie, Ocimum tenuiflorum, con un aroma que no se parece. Cuando una receta traducida dice basil, lo primero es mirar de dónde viene la receta.