El aguacate (abacate es sencillamente su nombre en portugués) tiene la biología floral más rara de todos los frutales que puedes plantar en España, y de ella depende que tu árbol cargue o se quede en hojas. Cada flor se abre dos veces: la primera como flor femenina, se cierra unas horas, y la segunda como flor masculina. Y el árbol entero lo hace a la vez, así que hay momentos del día en que solo ofrece pistilos y momentos en que solo suelta polen.
De ahí salen los dos tipos de aguacate, el tipo A y el tipo B, que abren en horarios opuestos y se complementan. Si solo tienes un árbol, o dos del mismo tipo, va a cuajar bastante menos de lo que podría. Esta es la razón de fondo, y aquí está explicada junto a la otra mitad del asunto: por qué el aguacate que se planta es siempre injertado y el que sale de un hueso no sirve para tener fruta.
Dicogamia: la flor que abre dos veces
El término técnico es dicogamia protogínica sincronizada, y significa lo que hemos dicho. Cada flor pasa por una fase femenina, con el pistilo receptivo y los estambres todavía cerrados, se cierra, y al día siguiente vuelve a abrirse en fase masculina, ya soltando polen y con el pistilo pasado. El árbol sincroniza a todas sus flores, de modo que por la mañana está haciendo una cosa y por la tarde otra.
La ventaja evolutiva es evidente: la planta evita autopolinizarse y fuerza el cruce con otro árbol. El inconveniente para quien la cultiva también: un aguacate solo, en pleno rendimiento, está tirando polen cuando ninguna de sus flores puede recibirlo.
Tipo A y tipo B, y qué variedad es cada cosa
La diferencia entre los dos tipos está solo en el horario:
- Tipo A: abre en fase femenina por la mañana del primer día y en fase masculina por la tarde del segundo.
- Tipo B: abre en fase femenina por la tarde del primer día y en fase masculina por la mañana del segundo.
Es decir, cuando el tipo A está receptivo, el tipo B está soltando polen, y al revés. Entre las variedades que se manejan en España, son de tipo A Hass, Lamb Hass, Reed, Pinkerton y Gwen. Son de tipo B Fuerte, Bacon, Zutano y Ettinger. Un Hass con un Bacon o un Fuerte cerca es la combinación clásica de las plantaciones de la costa de Málaga y Granada, y funciona por esto y no por casualidad.
Entonces, ¿hace falta plantar dos?
Con matices, sí, y merece la pena entenderlos. En climas cálidos durante la floración, el mecanismo funciona limpio y el árbol solo cuaja poco. Pero cuando la floración cae en días frescos, que es lo normal en la costa peninsular a finales de invierno, el reloj se descoloca: las fases se solapan, coinciden en el mismo árbol flores en fase femenina y flores en fase masculina, y entonces sí hay autopolinización. Por eso un Hass aislado en un jardín de la Axarquía da fruta, aunque no toda la que daría.
La recomendación práctica es la misma en los dos casos: si tienes sitio, planta uno de cada tipo. En un jardín pequeño, un Hass y un Bacon. El Bacon, además, es de los que mejor aguantan el frío, así que te cubre por partida doble.
Quién hace el trabajo: las abejas
La flor del aguacate es pequeña y verdosa, no tiene nada de espectacular, y sin embargo el árbol produce una cantidad enorme de ellas. El polen es pesado y pegajoso, así que no lo mueve el viento: lo mueven los insectos, y sobre todo la abeja de la miel. En plantación se meten colmenas durante la floración justamente por eso.
Esto tiene una consecuencia directa sobre los tratamientos: no se trata en floración ni en horas de vuelo. Si hay que intervenir por alguna plaga, se hace fuera de ese periodo y al atardecer. El marco es el Real Decreto 1311/2012, con la gestión integrada de plagas como principio, o sea prevención y medios físicos y biológicos antes que el químico; la dosis es la de la etiqueta del envase, el uso profesional exige carné de aplicador y en jardinería doméstica solo se pueden emplear productos autorizados para ese uso, que se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio.
De todas esas flores, casi ninguna llega a fruto
Es normal y no es un problema tuyo. Un aguacate adulto abre una cantidad desproporcionada de flores y solo una fracción mínima acaba en aguacate. Después hay una segunda caída, la de frutos pequeños ya cuajados, en las semanas siguientes. Ver el suelo cubierto de frutos del tamaño de un garbanzo es parte del ciclo.
A eso se suma la vecería: el aguacate tiende a alternar un año de mucha carga con otro de poca. Se atenúa con poda y riego regulares, pero no desaparece.
El hueso germina con facilidad, pero el árbol que sale de él no repite la variedad del fruto del que lo has sacado. Es la razón por la que todo el aguacate cultivado va injertado.
El hueso germina, y aun así no sirve
Esta es la segunda parte de la historia, y contradice lo que promete media internet. El hueso de un aguacate germina sin dificultad: es una semilla grande, llena de reservas y sin latencia complicada. El paso a paso está en el artículo de cómo plantar un aguacate desde el hueso, y como planta de interior el resultado es agradecido.
El problema es lo que sale. El aguacate es una especie muy heterocigota y de polinización cruzada obligada por diseño, como acabas de leer, así que cada semilla es una combinación nueva. De un hueso de Hass no sale un Hass: sale un árbol desconocido, con fruto que puede ser de cualquier tamaño, forma, época y calidad, casi siempre peor. Y además tarda muchos años en florecer por primera vez, porque un aguacate de semilla pasa una fase juvenil larga.
Por eso se injerta
La planta que compras en un vivero lleva dos partes. Abajo, un patrón obtenido de semilla o clonado, elegido por cómo se lleva con el suelo: hay patrones de raza mexicana, más resistentes al frío, y de raza antillana, que toleran mejor la salinidad del agua y del suelo. Arriba, la variedad, injertada, que es la que decide el fruto y el tipo floral A o B.
El injerto se hace cuando el patrón tiene el grosor de un lápiz, en primavera, con púa de la variedad recogida de madera del año. Las formas habituales son el injerto de púa y el inglés. No es un injerto fácil: el aguacate tiene madera blanda, se deshidrata deprisa y exige rapidez, corte limpio y ambiente húmedo hasta que suelda. Si nunca has injertado, este no es el frutal por el que empezar.
Comprando planta injertada te ahorras todo eso y, sobre todo, sabes qué compras. Pregunta siempre por el tipo floral de la variedad y por el patrón, porque son las dos cosas que deciden si tendrás fruta y si el árbol aguantará tu agua y tu suelo.
Lo que el árbol no perdona
Dos cosas, y las dos matan más aguacates que cualquier plaga. La primera es el encharcamiento: la raíz del aguacate necesita oxígeno y en suelo pesado o mal drenado acaba con podredumbre radicular, la llamada tristeza del aguacatero. La segunda es la helada, que quema brotes y flor y en años malos se lleva la cosecha entera antes de que el asunto de la polinización llegue siquiera a importar.
Y un aviso que conviene tener presente si tienes animales en casa: hojas, corteza, piel y hueso del aguacate no son inocuos para varias especies domésticas. Está detallado en el artículo sobre el hueso y la piel del aguacate.
Nada de propiedades
El texto que ocupaba antes esta dirección prometía doce beneficios y propiedades del abacate. No los vas a leer aquí. En la Unión Europea las declaraciones de propiedades saludables están reguladas por el Reglamento (CE) 1924/2006, solo valen las que autoriza la Comisión Europea y no hay ninguna autorizada para esta planta. Lo que sí se puede decir del fruto es lo que es: un caso raro entre las frutas, porque su pulpa es grasa en lugar de azucarada.
En resumen
El aguacate abre cada flor dos veces, primero en femenino y después en masculino, y sincroniza a todo el árbol. De ahí salen el tipo A y el tipo B, que abren en horarios opuestos: Hass y Reed son A, Fuerte y Bacon son B, y plantar uno de cada tipo mejora el cuajado. Si la floración cae en días frescos las fases se solapan y un árbol solo también cuaja, aunque menos.
Y el hueso germina, pero no reproduce la variedad y tarda años en florecer. Por eso el aguacate cultivado va injertado siempre, con un patrón elegido según el suelo y el agua que tengas, y por eso al comprar hay que preguntar dos cosas concretas: qué variedad y de qué tipo floral, y sobre qué patrón está injertada.