Una pasionaria puede pasarse un verano entero cubriendo la valla de zarcillos y hoja tierna sin abrir una sola flor. Cuando eso ocurre, casi siempre hay una causa concreta detrás, y suele estar en el abonado, en el momento de la poda o simplemente en la edad de la planta. Este artículo va de eso: de conseguir que la Passiflora florezca, y de lo que hace después, incluido su hábito de aparecer a tres metros de donde la plantaste.

Por qué no florece

Exceso de nitrógeno. Es la causa número uno en jardín doméstico. La pasionaria responde al nitrógeno con una vigorosidad enorme: tallo largo, entrenudo largo, hoja grande y ninguna yema floral. Ocurre cuando se planta al borde de un césped que se abona regularmente, cuando recibe el estiércol fresco del huerto de al lado o cuando se le da un fertilizante de crecimiento durante toda la temporada. La solución es cambiar a un abono con más fósforo y potasio que nitrógeno —los de tomatera o los de geranios sirven perfectamente— y aplicarlo cada quince días de abril a septiembre. Si el suelo ya está cargado, deja de abonar por completo un año: la planta se autorregula.

Poda a destiempo. Esto se trata en detalle más abajo, pero el resumen es que la Passiflora florece sobre los brotes del año en curso. Podar en mayo o junio, cuando el brote ya está formado, elimina justo la madera que iba a dar flor. Cada corte tardío retrasa la floración cuatro o seis semanas.

Planta demasiado joven. Una Passiflora de semilla necesita entre dos y cuatro años para florecer; de esqueje, uno o dos. Los ejemplares de vivero llegan floridos porque van forzados, y a menudo el primer año en el jardín no repiten mientras invierten en raíz. Eso es normal y no requiere intervención.

Poca luz. Necesita seis horas de sol directo como mínimo. En pared norte hace hoja y punto.

Maceta demasiado grande. Es contraintuitivo: en contenedor florece mejor cuando la raíz está algo apretada. Un trasplante a un tiesto enorme provoca una temporada de puro crecimiento vegetativo. Mejor subir de tamaño poco a poco.

Flor de Passiflora alata abierta

La poda de final de invierno

El calendario correcto es febrero o principios de marzo en el litoral y en el sur, y de mediados a finales de marzo en el interior frío: siempre antes de que arranque el brote y después de que haya pasado el riesgo de heladas fuertes. Un solo momento al año, y ahí se hace todo.

La lógica es la siguiente: como la flor sale en la madera nueva, se trata de forzar brotes nuevos y bien situados. En la práctica:

  • Elige de tres a cinco tallos principales bien repartidos sobre el soporte y consérvalos como estructura permanente.
  • Corta el resto de los tallos laterales dejando dos o tres yemas desde el principal. De cada una de esas yemas saldrá un brote nuevo que florecerá ese mismo verano.
  • Retira lo seco, lo helado y la maraña interior. Una Passiflora sin podar acumula un fieltro de tallos muertos que impide la ventilación y favorece los ácaros.
  • Si la planta está desbocada o desnuda por abajo, puedes bajarla a 30 o 50 cm del suelo. Rebrota con fuerza y recupera altura en una temporada, aunque la floración de ese año llegará más tarde.

Durante el verano, la única intervención razonable es despuntar los tallos que se salen de la estructura. Un pinzado ligero en junio favorece ramificación y, con ella, más puntos de flor. Nada de podas serias en pleno crecimiento.

Riego: constancia sin charco

La pasionaria tiene una superficie foliar considerable y transpira mucho, así que consume más agua de lo que sugiere su aspecto. En suelo, y ya establecida, dos riegos semanales generosos en julio y agosto, uno cada siete o diez días en primavera y otoño, y prácticamente nada en invierno mientras esté parada.

En maceta la cosa cambia: en verano puede necesitar agua a diario, sobre todo en tiestos de terraza expuesta. Comprueba metiendo el dedo dos o tres centímetros; si sale seco, riega hasta que drene por los agujeros y vacía el plato a los diez minutos.

La señal de sed es inequívoca: hoja lacia que se recupera al regar. La de exceso, en cambio, es hoja amarilla desde la base, caída de botones florales y sustrato permanentemente frío y húmedo, que acaba en podredumbre de cuello. Entre los dos errores, la pasionaria perdona mucho mejor la sequía puntual.

Un acolchado de 5 cm de corteza o de paja al pie estabiliza la humedad, mantiene la raíz fresca en agosto y reduce el riego a la mitad. Con esta planta compensa especialmente porque su raíz es superficial.

Cuáles aguantan el frío y cuáles no

Aquí está la diferencia práctica entre tener una trepadora permanente o un capricho de una temporada.

Passiflora caerulea, la pasionaria azul, es la rústica del género. Originaria del sur de Brasil, Argentina y Paraguay, resiste hasta -10 o -12 ºC en suelo, con pérdida de la parte aérea y rebrote desde la raíz. Eso la hace cultivable al aire libre en casi toda la España peninsular, incluido buena parte del interior. Su flor blanca con corona de filamentos azulados y morados es la clásica, y da frutos anaranjados comestibles pero insípidos.

Passiflora edulis, la del maracuyá, aguanta apenas -2 ºC y solo prospera al aire libre en el litoral mediterráneo cálido, Canarias y zonas resguardadas de Andalucía. Fuera de ahí es planta de invernadero o de maceta con invernada.

Las tropicalesP. alata, P. quadrangularis, P. vitifolia, P. racemosa— no toleran nada por debajo de 5 o 10 ºC. En España son plantas de contenedor que entran a invernadero o a galería luminosa de noviembre a marzo, con riego reducido y sin abono en ese periodo.

Los híbridos comerciales suelen estar entre medias: 'Constance Elliott' (flor blanca) es casi tan rústica como la caerulea; 'Amethyst' o 'Purple Haze' aguantan alrededor de -5 ºC.

El rebrote tras la helada

Cuando una P. caerulea pasa una helada seria, el espectáculo de marzo es desolador: toda la parte aérea negra, seca y quebradiza. La reacción natural es darla por muerta y arrancarla, y es un error, porque la raíz y la base leñosa suelen estar perfectamente vivas.

Lo que hay que hacer es esperar. Deja los tallos secos hasta abril —protegen algo la base— y entonces raspa con la uña la corteza a 10 cm del suelo: si aparece verde debajo, hay planta. Corta todo lo muerto hasta encontrar tejido sano, acolcha el pie y riega moderadamente. El rebrote asoma entre abril y mayo, según zona, y con frecuencia da dos o tres metros de tallo nuevo antes de agosto. Ese mismo año puede florecer, aunque tarde.

Para minimizar el daño en zonas frías, planta la base junto a un muro orientado a mediodía, cubre el pie con 15 cm de hoja seca o paja en noviembre y no abones a partir de septiembre, porque el brote tierno de otoño es lo primero que se quema.

La raíz que aparece donde no la esperas

Hay una peculiaridad de la Passiflora caerulea que sorprende al segundo o tercer año: emite brotes desde raíces horizontales alejadas de la planta madre. Aparecen retoños a uno, dos o tres metros de distancia, atravesando el césped, saliendo entre las juntas de un pavimento o colándose en el arriate del vecino. No son plántulas de semilla: son la misma planta extendiéndose por vía subterránea.

Es un hábito de colonizadora de bordes de bosque y explica por qué la caerulea se ha naturalizado en zonas del litoral mediterráneo. En jardín no es dramática, pero conviene contarla antes de plantar:

  • Si el sitio tiene límites que respetar, plántala en un contenedor grande enterrado o rodea el cepellón con una barrera antirrizoma de las que se usan para el bambú, de 40 cm de profundidad.
  • Los retoños que salgan lejos se arrancan tirando de ellos con el suelo húmedo, mejor que cortándolos a ras, que solo estimula más brotación.
  • Ese mismo hábito es un regalo si lo que quieres es cubrir un talud o una valla larga: deja que se extienda y tendrás un seto de pasionarias sin comprar más plantas.

Sobre pulgón, araña roja y las demás visitas que reciben estas plantas en verano, lo tienes desarrollado en plagas en las plantas trepadoras; y para elegir dónde colocarla respecto al soporte, en consejos a la hora de colocar enredaderas.

En resumen

Si tu pasionaria no florece, mira primero el nitrógeno, después el calendario de poda y por último la edad de la planta. Poda una sola vez, en febrero o marzo, dejando tres o cinco tallos madre y espolones de dos o tres yemas, porque la flor sale en madera del año. Riega con constancia y acolcha el pie. Si vives con heladas, apuesta por Passiflora caerulea, resistente a -10 ºC, y no la arranques en marzo aunque parezca muerta: rebrota de raíz. Y ten presente que esa misma raíz viaja, así que planifica el espacio o ponle barrera.


Contenidos relacionados