Antes de hablar de siembra conviene hablar de latirismo, porque el titarro pertenece a un género con un problema toxicológico documentado y con nombre propio en la historia sanitaria española. Es una leguminosa anual de flor roja, útil como forraje y como abono verde en secano, pero su semilla no es un alimento cualquiera y esa distinción hay que hacerla de entrada.
El latirismo, contado con precisión
Las semillas del género Lathyrus contienen ODAP (ácido β-N-oxalil-diaminopropiónico), un aminoácido no proteico que la planta fabrica y que el organismo humano no metaboliza como los aminoácidos normales. Actúa sobre las neuronas motoras y produce el neurolatirismo, una paraparesia espástica de las extremidades inferiores: rigidez, marcha en tijera, pérdida progresiva de la capacidad de caminar. El daño es irreversible; no remite al dejar de consumir la planta.
Los dos factores que lo desencadenan son la exclusividad y la duración: aparece cuando la almorta constituye la base casi única de la dieta durante meses, en ausencia de otras fuentes de proteína, y afecta sobre todo a varones jóvenes y a personas malnutridas. No es un veneno de efecto inmediato ni un riesgo del plato ocasional; es una enfermedad de hambruna.
En España se documentaron miles de casos en la posguerra, con el pico en los primeros años cuarenta, cuando la harina de almorta sustituyó al pan en zonas de Castilla, Extremadura y Andalucía. Aquella experiencia está detrás de la regulación posterior: la comercialización de harina de almorta está limitada en la normativa española y su etiquetado debe advertir de que el producto no debe consumirse de forma continuada. El Lathyrus cicera, además, suele presentar contenidos de ODAP más altos que la almorta cultivada, de modo que no es una alternativa doméstica a esta.
Este artículo no da preparaciones, remojos, cocciones ni cantidades. La semilla de titarro se trata aquí como lo que interesa a un jardinero o a un agricultor —forraje, abono verde, flora de secano—, no como ingrediente.
Qué es el titarro
Lathyrus cicera es una leguminosa anual mediterránea de 20 a 80 cm, con tallos angulosos y estrechamente alados y hábito semitrepador: se sostiene enredando en la vegetación vecina mediante zarcillos ramificados que rematan las hojas. Cada hoja lleva solo uno o dos pares de foliolos estrechos y lineares, así que la mata resulta ligera, casi transparente.
La flor es solitaria en la axila de la hoja, de 8 a 15 mm, de un rojo ladrillo o anaranjado que la delata a distancia entre los cereales y en los ribazos. Florece de marzo a mayo según la altitud, madura pronto y en junio ya está agostada. La legumbre mide 2-3,5 cm, es ancha y algo comprimida, con dos quillas estrechas en el dorso, y guarda entre tres y siete semillas angulosas.
Es planta de toda la Península y Baleares, propia de cultivos, barbechos, ribazos y pastos secos sobre suelos básicos, hasta unos 1.200 m. Se la llama titarro, tito, muela silvestre o almorta borde según la comarca.
Cómo distinguirla de sus parientes
Frente a Lathyrus sativus, la almorta cultivada. La almorta tiene flores mayores, de 15 a 25 mm, blancas, azuladas o violáceas —rara vez rojas—, y una legumbre con dos alas anchas y bien marcadas en el dorso, mientras que la del titarro solo lleva dos aristas finas. Las semillas de L. sativus son también mayores y con la forma acuñada de muela que le da su nombre popular. El titarro tiene, además, el pedúnculo floral más corto y no ha pasado por selección agrícola.
Frente a los guisantes de olor. Lathyrus odoratus es la trepadora ornamental de flores grandes, perfumadas y en toda la gama del rosa al morado, que se siembra en otoño para cortar ramos en primavera. Es otra especie, no se cultiva para nada comestible, y sus semillas tampoco se comen: contienen compuestos del mismo grupo y su ingestión provoca en animales un cuadro distinto, el osteolatirismo, que afecta al colágeno y al tejido conjuntivo. Ninguna de las tres se aprovecha como legumbre de huerto.
Su valor real: forraje y abono verde
Aquí es donde el titarro tiene sentido agronómico. Se ha cultivado tradicionalmente en secano peninsular como forraje, en verde, en heno o para diente, aprovechando tres virtudes poco comunes juntas.
Rusticidad. Germina y crece con precipitaciones de 300-400 mm, en suelos pobres, pedregosos y calizos donde otras leguminosas forrajeras no cuajan. Aguanta el frío invernal de la meseta en estado de roseta y completa el ciclo antes de que llegue el calor fuerte, escapando de la sequía terminal.
Fijación de nitrógeno. Como toda leguminosa, se asocia en sus raíces con bacterias del grupo Rhizobium leguminosarum, que fijan nitrógeno atmosférico y lo dejan disponible en el suelo. Incorporada en verde, aporta materia orgánica y nitrógeno a un cereal siguiente sin coste de fertilizante, que es exactamente la función del abono verde en una rotación de secano.
Ciclo corto. Encaja bien en rotaciones cereal-leguminosa y en la mejora de barbechos, y su semilla es barata.
Sobre el forraje conviene una advertencia paralela a la anterior: el ODAP también afecta al ganado, y los caballos son especialmente sensibles. Como parte de una ración variada no plantea problemas, pero no debe constituir el alimento exclusivo de forma prolongada, y en équidos se emplea con más prudencia que en rumiantes.
Cultivo
Siembra. De octubre a diciembre en climas de invierno suave, o a finales de invierno en zonas frías de interior. La semilla es grande y se entierra a 3-5 cm. En parcela pequeña, a golpes de dos o tres semillas cada 20 cm.
Suelo y exposición. Sol pleno y suelo bien drenado, preferentemente calizo. Es indiferente a la pobreza del terreno; lo que no tolera son los suelos asfixiantes o encharcados en invierno.
Riego y abonado. Ninguno de los dos en condiciones normales de secano peninsular. El nitrógeno lo consigue por su cuenta, y aportarlo solo favorece a las hierbas competidoras.
Soporte. Si se cultiva sola en un cuadro de jardín, agradece una malla baja o la compañía de avena o cebada, que le sirven de tutor vivo. Es la mezcla clásica veza-cereal aplicada al titarro.
Aprovechamiento. Para forraje verde o heno se siega en plena floración o al inicio del cuajado, que es cuando la relación entre volumen y calidad es mejor. Para abono verde se incorpora al suelo en floración, con una labor superficial, y se deja descomponer tres o cuatro semanas antes de sembrar el cultivo siguiente.
Problemas. Pocos. El pulgón de las leguminosas y el oídio pueden aparecer en primaveras húmedas; el ciclo corto suele adelantarse a ellos. Se resiembra sola con facilidad si se la deja granar.
En resumen
Lathyrus cicera es una anual de secano de flor roja anaranjada, ligera de porte y de ciclo corto, cuyo interés está en el forraje y en el abono verde: fija nitrógeno, se contenta con suelos calizos pobres y 300 mm de lluvia, se siembra en otoño y se siega o se entierra en floración. Se distingue de la almorta cultivada, L. sativus, por la flor pequeña y roja y por la legumbre sin alas anchas, y de los guisantes de olor ornamentales, L. odoratus, por todo lo demás. Su semilla contiene ODAP, el aminoácido responsable del latirismo que causó miles de casos irreversibles en la España de posguerra, y por eso el consumo humano de harina de almorta está regulado y advertido. Como planta de campo y de rotación es útil; como alimento, no es asunto de jardinería.