Temperatura media y alta
Pleno sol o semisombra
Cualquier sustrato bien drenado
Riego escaso
Hoja perenne
Flor: marzo-septiembre
Aquenios redondeados

Westringia fruticosa es un arbusto perenne australiano, de la familia de las labiadas, originario de los acantilados y dunas costeras del este de Australia. Se le llama romero australiano o romero costero por el enorme parecido de sus hojas con las del romero, y ese parecido es el origen de casi todos los malentendidos que rodean a esta planta. Conviene aclararlo desde el principio: no es un romero, no es aromática y no sirve para cocinar. Es una planta estrictamente ornamental.

Lo que la ha convertido en una de las especies más usadas en jardinería mediterránea de bajo mantenimiento es su combinación de resistencias. Aguanta la sequía, el suelo pobre, el viento salino de primera línea de playa y el recorte continuo, mantiene un follaje gris verdoso limpio los doce meses del año y florece durante buena parte de la temporada con pequeñas flores blancas. Todo eso con muy poca agua y prácticamente sin plagas.

Cómo reconocerla

Forma una mata densa, muy ramificada desde la base, de porte medio o bajo, que sin poda redondea su silueta y tiende a extenderse en anchura tanto como crece en altura. Las ramas son finas y numerosas, cuadrangulares como corresponde a la familia.

Las hojas son el mejor carácter de identificación. Son estrechas y lineares, con el borde revuelto hacia abajo, verde grisáceo por el haz y con el envés cubierto de un tomento blanco denso, y sobre todo se disponen en verticilos de tres o cuatro hojas por nudo, formando pequeñas estrellas alrededor del tallo. El romero verdadero las tiene opuestas, de dos en dos, y desprende un olor inconfundible al frotarlas. La westringia, al frotarla, no huele prácticamente a nada. Con esos dos datos no hay confusión posible.

Las flores son labiadas pequeñas, de color blanco o lila muy pálido, con la garganta punteada de motas anaranjadas o purpúreas que sirven de guía a los insectos. Salen en las axilas de las hojas, en el extremo de las ramillas, y aparecen de forma continuada durante muchos meses, con el máximo en primavera y episodios repetidos hasta el otoño. En clima suave puede tener flores casi todo el año.

Entre los cultivares y los híbridos de jardín hay formas de flor lila más marcada, formas de follaje variegado con el margen crema y selecciones compactas específicamente pensadas para setos bajos.

Dónde plantarla en España

Es una planta de pleno sol, que también acepta semisombra a costa de un porte algo más laxo y una floración menor. Su gran especialidad es el jardín costero: tolera la salinidad del suelo y, sobre todo, resiste el aerosol salino y el viento marino directo mejor que casi cualquier otro arbusto ornamental. En primera línea de playa, donde el viento cargado de sal quema a la mayoría de las plantas, la westringia se mantiene intacta.

Por eso está tan presente en todo el litoral mediterráneo, en el sur atlántico y en Canarias, tanto en jardines privados como en jardinería pública, rotondas, medianas y paseos marítimos. En el interior funciona bien mientras el invierno sea benigno: soporta heladas ligeras, pero los fríos intensos y prolongados la dañan, y en zonas de invierno duro no es una opción para plantar en tierra.

Aguanta perfectamente el calor y la sequía estival mediterránea, que es exactamente el escenario para el que resulta más útil.

Suelo y riego

Acepta cualquier sustrato mientras drene bien: arenoso, pedregoso, pobre, calizo. No pide fertilidad y no necesita enmiendas. De hecho, en suelos ricos y con riego generoso crece rápido pero blando, se descompone la mata y pierde compacidad.

El riego debe ser escaso. Durante el primer año, mientras enraíza, conviene regar con cierta regularidad para que profundice el sistema radicular; a partir de ahí es una planta de muy bajo consumo que se sostiene sola en clima mediterráneo con riegos ocasionales de verano, y en muchas situaciones sin ninguno.

El error clásico es integrarla en un riego automático diseñado para césped o para plantas de temporada. El exceso de agua, especialmente en suelo pesado, es la causa número uno de muerte de esta especie, mucho más frecuente que cualquier plaga o que la sequía.

Poda

Responde al recorte de forma excelente, y esa es la otra mitad de su utilidad. Se puede llevar como seto formal, bola, seto bajo o mata libre, y rebrota densa tras cada pasada de tijera. Para setos recortados bastan dos o tres recortes repartidos a lo largo del año.

Si interesa la floración, se recorta después de la floración principal de primavera, lo que además estimula la salida de nuevas ramillas floríferas. Un despunte ligero de los brotes en las plantas jóvenes es lo que forma matas compactas desde el principio.

Conviene no dejar que la mata envejezca sin tocarla, porque tiende a ahuecarse por dentro y a quedar leñosa. Rebrota de madera vieja de forma desigual, así que es mejor un mantenimiento regular y suave que un rejuvenecimiento brusco. En ejemplares muy degradados suele compensar sustituir la planta, dado lo rápido que crecen las nuevas.

Plagas y problemas frecuentes

Es de las plantas ornamentales más sanas que existen en clima mediterráneo. No tiene plagas específicas relevantes. Puede aparecer alguna cochinilla en el interior de matas apretadas y mal ventiladas, y pulgón puntual en brotes tiernos tras un abonado, nada que exija tratamiento.

Los problemas reales son dos, y ambos de manejo. El primero, ya mencionado, es la asfixia radicular y la pudrición del cuello por riego excesivo o drenaje deficiente: se manifiesta como sectores de la mata que se secan de golpe, sin causa aparente, en pleno verano. El segundo es el daño por frío en zonas de heladas fuertes, que quema el follaje y puede secar ramas enteras.

Multiplicación

Por esqueje semileñoso, con una facilidad notable. Se toman ramillas de diez centímetros a finales de primavera, en verano o en otoño, se les quitan las hojas de la parte inferior y se colocan en sustrato arenoso y drenante, a la sombra y con humedad moderada. Enraízan en pocas semanas y crecen deprisa. Es el método habitual para producir las cantidades que exige un seto largo, y también el único que garantiza mantener las características de los cultivares seleccionados.

Usos en el jardín

Es una planta de estructura y de bajo mantenimiento. Sus usos principales son el seto recortado bajo o medio, muy común como alternativa mediterránea al boj, la bordura de un parterre, la masa que cubre un talud seco o una zona de difícil acceso, y el volumen esférico que ordena visualmente un jardín seco.

Combina de forma natural con la paleta mediterránea, lavandas, romeros, santolinas, cistus, salvias, gramíneas ornamentales y olivos, y su follaje gris claro contrasta bien con follajes verde oscuro. En jardines de costa se usa además como pantalla de protección frente al viento salino para plantas más delicadas situadas detrás.

Funciona bien en maceta grande y jardinera de terraza soleada, siempre con sustrato drenante, y admite ahí el recorte en formas geométricas. Su floración prolongada aporta recurso a los polinizadores en momentos del año en los que hay poco más en flor.

En resumen

El romero australiano es un arbusto perenne de hoja fina y gris, dispuesta en verticilos, con flores blancas o lila pálido durante buena parte del año. Se parece mucho al romero pero no es aromático ni comestible, y ese es un punto que conviene tener claro.

Pide sol, suelo drenado y poca agua, y a cambio tolera la sequía, el suelo pobre y la sal marina como pocas plantas, lo que la hace especialmente valiosa en jardines de costa y de bajo consumo hídrico. Soporta el recorte muy bien y se emplea sobre todo en setos y volúmenes formales. Su punto débil es el exceso de riego, que la pudre, y el frío intenso, que la limita a zonas de invierno suave.


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