Temperatura media
Pleno sol
Cualquiera, profundo y bien drenado
Riego moderado
Hoja perenne
Abril
Algunos dan bayas en otoño

Rosa banksiae es un rosal trepador originario de China que se comporta de una manera muy distinta a los rosales de jardín habituales. Es enormemente vigoroso, prácticamente inerme, es decir, casi sin espinas, mantiene el follaje en climas suaves y florece una sola vez al año, en primavera, con una abundancia que cubre por completo la planta.

Sus flores son pequeñas, de dos a tres centímetros, y se agrupan en ramilletes densos a lo largo de toda la rama. En la variedad más difundida son dobles y de un amarillo pálido; hay también formas de flor blanca doble, muy perfumadas, y formas simples. Esa combinación de vigor, ausencia de espinas y sanidad excepcional lo convierte en el rosal indicado para cubrir grandes superficies verticales sin dedicarle apenas mantenimiento, siempre que se disponga de espacio, porque no es una planta para una pérgola pequeña.

Variedades

La más plantada es la de flor doble amarilla, muy florífera y de perfume escaso o nulo. La de flor doble blanca es algo menos vigorosa y tiene un aroma delicado, y suele ser la preferida por quien busca perfume además de masa de flor. Las formas de flor simple, blanca o amarilla, son más rústicas de aspecto y muestran mejor los estambres.

El icono de esta ficha indica que algunas formas dan pequeños frutos en otoño. En los rosales banksianos de flor doble los frutos son raros o inexistentes, porque los estambres están transformados en pétalos; en las formas simples pueden aparecer.

Cómo reconocerlo

Produce tallos largos, flexibles y verdes, que crecen varios metros por temporada en condiciones favorables y que con los años forman troncos leñosos de grosor considerable en la base. Es de los rosales que alcanzan mayor tamaño, capaz de cubrir la fachada entera de una casa o el techo de una pérgola grande.

Las hojas son compuestas, con tres a cinco foliolos estrechos, alargados y de un verde claro brillante. En clima suave se mantienen durante el invierno, lo que explica el icono de hoja perenne de la ficha; en zonas con heladas se comporta como semicaduco y pierde parte del follaje.

La ausencia casi total de espinas es la manera más rápida de identificarlo y una de sus grandes ventajas prácticas: se puede atar, guiar y podar sin acabar con los brazos arañados, algo que quien haya trabajado con un rosal trepador convencional sabe valorar.

Dónde y cómo plantarlo

Pleno sol. Es la condición para que florezca bien. En semisombra crece igual de fuerte, pero la floración se reduce mucho.

El suelo puede ser de cualquier tipo mientras sea profundo y drene. Tolera bien los suelos calizos y pobres, y es bastante indiferente a la calidad del terreno una vez que su raíz ha profundizado. Lo único que no admite es el encharcamiento permanente.

Aguanta el calor y la sequía del verano mediterráneo mucho mejor que la mayoría de los rosales, y es una planta clásica de patios y cortijos del sur peninsular. Su límite está en el frío intenso y prolongado: en el interior con heladas fuertes conviene plantarlo al abrigo de un muro orientado al sur, que además le aporta calor acumulado.

Lo más importante al plantarlo es reservar espacio y prever el soporte definitivo desde el principio. Un banksiano adulto tiene peso: la estructura que lo sostenga, sea pérgola, alambre o reja, debe ser sólida, y hay que colocarla antes de que la planta crezca, porque después es imposible manipularla sin destrozar la floración.

Se planta preferentemente en otoño, con un riego de asiento generoso.

Riego y sustrato

Necesita riegos regulares los dos primeros años, mientras se instala. A partir de ahí, un ejemplar establecido en suelo se conforma con riegos moderados y espaciados, incluso en clima seco, gracias a un sistema radicular profundo y potente.

En verano, unos riegos abundantes y distanciados mantienen el follaje en buen estado. La floración de primavera depende sobre todo de las reservas y del crecimiento del año anterior, así que el agua de verano influye más en el vigor que en la flor inmediata.

Un aporte de compost o estiércol bien hecho al pie a finales de invierno es suficiente. No conviene abusar del abono nitrogenado, que produce crecimientos enormes de rama y desplaza la floración.

Poda

Aquí está el error clásico. Florece sobre madera de años anteriores, no sobre los brotes del año, así que la poda de invierno que se aplica a otros rosales trepadores le quita toda la floración. Muchos banksianos que "no florecen nunca" son simplemente rosales podados en el momento equivocado.

La poda correcta se hace justo después de la floración, entre mayo y junio. En ese momento se retiran las ramas viejas y agotadas desde la base, se aclara el interior para que entre luz y se acortan los tallos que sobresalen de la estructura. Los brotes largos que emite durante el verano son los que florecerán la primavera siguiente, y hay que conservarlos y atarlos, no cortarlos.

En los primeros años lo más útil es guiar: colocar los tallos jóvenes en horizontal o en abanico sobre el soporte, porque los tallos horizontales producen muchas más ramificaciones florales que los verticales.

Los ejemplares muy viejos y enmarañados admiten podas de rejuvenecimiento severas, cortando parte de los troncos desde abajo, pero conviene repartirlas en dos o tres temporadas para no quedarse sin flor durante años.

Plagas y problemas frecuentes

Es un rosal notablemente sano, y esa es una de sus mejores cualidades. Sufre mucho menos que los rosales modernos las enfermedades foliares típicas del género, como la mancha negra y el oídio, y en la práctica se cultiva sin tratamientos.

Pueden aparecer pulgones en los brotes tiernos de primavera, que la fauna auxiliar controla sin ayuda en la mayoría de los jardines. En situaciones de mucha humedad y poca ventilación es posible ver algo de oídio en los extremos.

El problema más habitual no es sanitario sino de dimensiones: se planta en un sitio pequeño, se le queda corto en tres o cuatro años y a partir de ahí empiezan las podas de urgencia, que acaban con la floración. Conviene resolverlo eligiendo bien el sitio.

Multiplicación

Se multiplica muy bien por esqueje, que es su gran ventaja frente a los rosales injertados. Los esquejes leñosos tomados en otoño o a comienzos de invierno, con trozos de tallo maduro de unos veinte centímetros clavados en tierra suelta y protegida, enraízan con facilidad y dan plantas de raíz propia, sin patrón, que no emiten chupones extraños.

Los esquejes semileñosos de verano también funcionan, en sustrato ligero y ambiente húmedo. El acodo de un tallo largo tumbado contra el suelo es igual de sencillo y muy fiable.

Usos en el jardín

Fachadas, muros grandes, pérgolas robustas, arcos amplios, vallas largas y, en jardines rurales, árboles viejos por los que dejarlo subir. Su ausencia de espinas lo hace especialmente apropiado en pasos, entradas y zonas por donde se transita, donde un rosal trepador espinoso resulta incómodo.

También se usa como cubierta de taludes grandes y para tapar estructuras poco atractivas. En jardines pequeños es mejor descartarlo: el mantenimiento que exige para contenerlo elimina su principal virtud, que es no necesitar ninguno.

En resumen

Rosa banksiae es un rosal trepador chino de gran vigor, casi sin espinas, muy sano y de floración única y espectacular en primavera. Quiere pleno sol, suelo profundo y drenado, riego moderado una vez establecido, y tolera bien el calor, la sequía y los suelos calizos.

Se poda siempre después de la floración, nunca en invierno, porque florece sobre madera vieja. Y necesita espacio y un soporte sólido desde el primer día: colocado en el sitio adecuado es de los rosales más agradecidos que existen y vive décadas sin cuidados.


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