Temperatura media
Sol o semisombra
Cualquier sustrato, bien drenado
Riego abundante, sin encharcar
Hoja caduca
Marzo-mayo
Bayas negro-azuladas

Ribes sanguineum es un arbusto caducifolio originario de la costa oeste de Norteamérica que se cultiva por su floración temprana. A partir de marzo, y todavía con las ramas medio desnudas, se cubre de racimos colgantes de flores tubulares de color rosa, rojo o carmín, según la variedad. Pertenece a la familia Grossulariaceae, la misma de las grosellas, y es pariente de los groselleros de fruta, aunque este se planta por la flor.

Su valor está en el calendario. Florece cuando casi nada más lo hace, cierra el hueco entre los bulbos de invierno y la floración de mayo y ofrece una de las primeras fuentes de néctar del año para abejorros y otros polinizadores tempranos. Es un arbusto de clima fresco: prospera en el norte peninsular y en zonas de montaña, y en el sur y el litoral mediterráneo cálido sufre con el verano y rara vez da buen resultado.

Cómo reconocerlo

Forma una mata de ramas erguidas que nacen de la base, con un porte medio de un par de metros o algo más, y una silueta abierta en invierno que se cierra al brotar.

Las hojas son alternas, palmeadas, con tres o cinco lóbulos dentados, algo rugosas y de un verde medio. Al estrujarlas desprenden un olor resinoso característico, que a unos les gusta y a otros no, y que es una buena vía de identificación cuando el arbusto no está en flor.

Las flores nacen en racimos colgantes de varios centímetros, con numerosas flores tubulares acampanadas. La especie tipo es de un rosa suave; las variedades de jardín van del rosa fuerte al rojo carmín, y hay selecciones de flor blanca y de follaje dorado.

Se le llama grosellero de flor o grosellero sanguíneo, y conviene no confundirlo con los groselleros de fruta del mismo género, que se cultivan en huerta por sus bayas y tienen un porte y una floración mucho menos vistosos. Aquí la fruta es un añadido de otoño para las aves, no el objetivo del cultivo.

Tras la floración se forman bayas redondeadas de color negro azulado, cubiertas de una capa cerosa que les da aspecto pruinoso. Son un recurso para las aves, y no una fruta de recolección para la mesa.

Dónde y cómo plantarlo

Acepta sol y semisombra. En el norte y en climas frescos se planta a pleno sol sin problema, y ahí florece mejor. En zonas de verano caluroso conviene reservarle una posición con sombra en las horas centrales, protegida del sol de poniente.

El suelo puede ser de casi cualquier tipo mientras drene bien y no se seque por completo en verano. Agradece los terrenos frescos, profundos y con materia orgánica. En suelos muy calizos puede mostrar clorosis, aunque no es tan exigente en acidez como las ericáceas.

La clave del emplazamiento en España es el clima. Es un arbusto de temperatura media, adaptado a inviernos frescos y veranos suaves y húmedos, que va bien en Galicia, la cornisa cantábrica, el Pirineo, el Sistema Central y zonas de altitud. En el interior seco y en el litoral mediterráneo cálido se defolia en verano, se estresa y florece cada vez menos.

La plantación se hace en otoño o a finales de invierno, con la planta en reposo, mejor a raíz desnuda si se encuentra. Un acolchado generoso mantiene el suelo fresco, que es justo lo que necesita.

Riego y sustrato

Riego abundante, pero sin encharcar, como indica la ficha. Es una planta que quiere el suelo fresco durante la temporada de crecimiento, y que agradece especialmente el agua entre la brotación y el final de la primavera, cuando está floreciendo y formando hoja.

En verano, en zonas cálidas, necesita riegos regulares para no defoliarse. La caída de hoja en agosto no suele matarlo, pero lo debilita y reduce la floración del año siguiente. Un buen acolchado ahorra la mitad del riego.

El drenaje sigue siendo condición: el suelo fresco no es el suelo empapado. En terrenos arcillosos y compactados hay que aportar materia orgánica y evitar las zonas donde se acumula el agua.

Un aporte anual de compost a finales de invierno cubre sus necesidades. No hace falta más abonado en un ejemplar de suelo.

Poda

Florece sobre la madera del año anterior, de modo que la poda se hace después de la floración, en mayo o junio. Podarlo en invierno equivale a quedarse sin flores.

El sistema más práctico es una poda de renovación gradual: cada año se cortan a ras de suelo una o dos de las ramas más viejas, las de corteza más oscura y menor floración, para que la planta emita ramas nuevas desde la base. Con eso se mantiene un arbusto joven, denso y florífero de forma indefinida.

Además se acortan las ramas que acaban de florecer por encima de un brote bien orientado y se retiran las secas o cruzadas. Los ejemplares muy envejecidos toleran una poda severa a la salida del invierno, con el coste de perder la floración de esa temporada.

Plagas y problemas frecuentes

Es un arbusto sano cuando está en el clima adecuado. Los pulgones son la incidencia más frecuente y afectan a los brotes tiernos de primavera, a veces deformando las hojas nuevas. Rara vez requieren tratamiento en una planta de jardín establecida.

En veranos húmedos y en situaciones poco ventiladas pueden aparecer oídio y manchas foliares por hongos, que se traducen en defoliación anticipada. Airear el interior de la mata con la poda y regar al pie, no sobre el follaje, es la mejor prevención.

La mayoría de los problemas que se le atribuyen son en realidad de emplazamiento: hojas quemadas en los bordes y caída prematura por calor y sequía, y floración escasa por sombra excesiva o por poda hecha en el momento equivocado.

Multiplicación

Es de los arbustos más fáciles de multiplicar por esqueje leñoso. En otoño o a principios de invierno se cortan trozos de rama del año, ya sin hoja, de unos veinte o veinticinco centímetros, y se clavan en un bancal de tierra suelta dejando fuera un par de yemas. Con la humedad del invierno enraízan solos y en primavera empiezan a brotar.

El esqueje semileñoso de verano también funciona, con sustrato ligero y ambiente húmedo. El acodo de ramas bajas es otra opción sencilla, y las matas que emiten muchos vástagos desde la base admiten división en reposo.

La siembra da plantas variables y es lenta, así que solo interesa a quien quiera experimentar con nuevas selecciones.

Usos en el jardín

Su papel es el de arbusto de floración temprana en macizos mixtos, setos informales y bordes de zonas arboladas. Combina bien con bulbos de primavera a sus pies, que aprovechan la luz antes de que brote, y con arbustos de floración posterior que tomen el relevo.

Las ramas floridas duran bien cortadas en jarrón, e incluso se pueden cortar en invierno y forzarlas dentro de casa. Es también una planta interesante para jardines pensados para polinizadores, precisamente por lo pronto que florece.

En resumen

Ribes sanguineum es un arbusto caducifolio de floración muy temprana, con racimos colgantes rosados o rojos entre marzo y mayo, seguidos de bayas negro azuladas. Quiere sol o semisombra, suelo fresco y bien drenado y riego abundante sin encharcamiento.

Es planta de clima templado y fresco, con su mejor comportamiento en el norte peninsular y en zonas de altitud, y poco adecuada para veranos mediterráneos duros. Se poda siempre después de florecer y se rejuvenece cortando cada año alguna rama vieja a ras de suelo.


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