Temperatura media o alta
Pleno sol o semisombra
Cualquiera, rico y bien drenado
Riego regular, abundante en verano
Hoja perenne
Flor: de la primavera al otoño
Cápsulas aladas

Polygala myrtifolia es un arbusto perenne sudafricano, de la región del Cabo, que se ha convertido en una planta habitual en los jardines del litoral español por su floración larguísima y su facilidad de cultivo. Sus flores, de color púrpura o malva intenso, tienen una forma peculiar: dos piezas laterales anchas que parecen alas y una pieza central rematada por un penacho de filamentos, un diseño que recuerda al de una leguminosa aunque no lo sea.

Florece de la primavera al otoño y, en zonas cálidas, con flores dispersas casi todo el año. Es de crecimiento rápido, forma en poco tiempo una mata densa de hojas pequeñas y verdes, aguanta la sequía una vez establecida y tolera el viento marino. A cambio, es un arbusto de vida relativamente corta, que suele empezar a decaer al cabo de unos años, y en España arrastra un problema sanitario importante que conviene conocer antes de plantarlo.

Xylella fastidiosa: lo que hay que saber antes de plantarlo

Polygala myrtifolia figura entre las especies hospedadoras de Xylella fastidiosa, la bacteria de cuarentena detectada en España desde 2016, y ha sido una de las plantas más afectadas en los brotes de las Islas Baleares y de la provincia de Alicante. En las zonas demarcadas por esta bacteria existen restricciones oficiales que afectan al movimiento de plantas hospedadoras y, en determinados casos, a su plantación y a su arranque.

La consecuencia práctica es sencilla. Antes de plantarla conviene comprobar si la zona está demarcada, comprar siempre en viveros con pasaporte fitosanitario y no trasladar plantas ni esquejes de una zona a otra. Y si un ejemplar muestra un decaimiento rápido, con ramas que se secan y hojas que se pardean desde el borde, lo que corresponde no es tratar por cuenta propia, sino avisar a los servicios de sanidad vegetal de la comunidad autónoma, que son quienes diagnostican y dicen cómo proceder.

Cómo reconocerla

Forma un arbusto erguido, ramificado y denso, de porte medio, que crece deprisa hasta alcanzar el tamaño de un arbusto de macizo. Las hojas son pequeñas, alternas, elípticas, de un verde algo grisáceo, coriáceas y parecidas a las del mirto, de donde le viene el nombre específico.

Las flores son inconfundibles. Se agrupan en racimos cortos en el extremo de las ramas y presentan dos sépalos laterales muy desarrollados y coloreados que hacen de alas, y una quilla central rematada por un mechón de flecos. El color habitual va del malva al púrpura, y existe también una forma de flor blanca. Después de la floración quedan pequeñas cápsulas aplanadas y aladas.

El nombre de la familia, Polygalaceae, procede del griego y alude a la abundancia de leche, en referencia a la savia lechosa que producen algunos de sus miembros.

Dónde y cómo plantarla

Pleno sol o semisombra. A pleno sol la floración es más abundante y la mata más compacta; en semisombra crece bien y sufre menos en los veranos duros del interior.

Acepta cualquier tipo de suelo mientras drene, y agradece que sea rico y suelto. Es una planta de terrenos ligeros y arenosos en su hábitat, y en suelos pesados y encharcadizos entra en problemas con rapidez.

Su clima es el de inviernos suaves. La ficha la sitúa en temperaturas medias o altas, y en la práctica se comporta como perenne y florece sin interrupciones en el litoral mediterráneo, el sur y las islas. En el interior con heladas fuertes hay que resguardarla o cultivarla en maceta.

Tolera bien la brisa marina y los suelos costeros, lo que la hace útil en jardines de primera línea. Se planta en otoño en clima cálido, con riego de asiento abundante, dejando espacio suficiente para su desarrollo, que es rápido.

Riego y sustrato

La ficha pide riego regular y abundante en verano, y conviene tomarlo al pie de la letra en los primeros años. Es una planta que responde muy bien al agua durante el periodo de floración, y con riego regular encadena oleadas de flor de mayo a octubre.

Ya establecida tolera periodos secos, pero no es una planta de secano estricto como el lentisco o el romero: sin riego en verano reduce mucho la floración y pierde densidad.

Lo que no admite es el agua estancada. Riegos profundos y espaciados, con el sustrato aireándose entre uno y otro, dan mejor resultado que riegos cortos y diarios. En invierno hay que reducirlos claramente.

Un abonado equilibrado en primavera y a mediados de verano mantiene el vigor y la floración. En maceta, el abonado es imprescindible porque agota el sustrato con rapidez.

Poda

Necesita poda para durar. Es un arbusto que tiende a alargar las ramas, a abrirse por el peso de la floración y a quedarse desnudo por la base, y la poda anual es lo que retrasa ese proceso.

La pauta razonable es un recorte general después de la floración principal o a finales de invierno, acortando los brotes en un tercio o algo más para forzar ramificación desde puntos bajos. También se pueden ir despuntando las ramas que terminan de florecer a lo largo de la temporada, lo que provoca nuevas oleadas de flor.

Conviene no cortar sobre madera vieja completamente desnuda, porque rebrota mal desde ella. Cuando una planta ha llegado a ese estado, casi siempre es más práctico sustituirla, sobre todo teniendo en cuenta que es una especie de vida corta y de crecimiento rápido: una planta nueva alcanza el tamaño de la vieja en un par de temporadas.

Plagas y problemas frecuentes

Al margen del asunto sanitario ya comentado, es una planta poco problemática. Pueden aparecer pulgones en los brotes tiernos y cochinillas en ejemplares poco ventilados, ninguno de los dos grave en condiciones normales.

Las podredumbres de raíz por exceso de agua y suelo compactado son la causa más frecuente de pérdidas repentinas. El síntoma es una planta que se marchita entera con el sustrato húmedo.

El decaimiento progresivo con ramas secas en un ejemplar adulto puede corresponder simplemente al final de su ciclo, que no es largo, pero en las zonas afectadas por Xylella conviene no darlo por hecho y consultarlo.

Multiplicación

Se multiplica bien por esqueje semileñoso tomado en verano o a comienzos de otoño, con brotes del año de unos ocho o diez centímetros, sin las hojas de la base, en sustrato drenante y con humedad ambiental alta. Enraíza con facilidad razonable.

La siembra también funciona con semilla fresca, aunque la germinación es irregular y las plantas tardan más en llegar a un tamaño interesante.

Importante: en zonas demarcadas por Xylella fastidiosa no debe multiplicarse ni moverse material vegetal de esta especie sin atenerse a lo que indique la autoridad fitosanitaria.

Usos en el jardín

Funciona como arbusto de macizo, en setos informales de floración larga, en taludes soleados y en macetas grandes de terraza. Su valor está en el color continuo durante meses, algo que pocos arbustos perennes ofrecen.

Combina bien con plantas de hoja gris y floración mediterránea, y con gramíneas ornamentales que suavicen su masa. Al ser de vida corta, encaja mejor como pieza de relleno rápido en un jardín joven que como estructura permanente.

En resumen

Polygala myrtifolia es un arbusto perenne de crecimiento rápido y floración malva o púrpura que se prolonga de la primavera al otoño. Quiere sol o semisombra, suelo suelto y bien drenado y riegos regulares en verano, y es especialmente apta para jardines de costa de clima suave.

Dos cosas la definen en el uso: su vida relativamente corta, que se alarga con una poda anual de renovación, y su condición de hospedadora de Xylella fastidiosa, que obliga a comprarla con pasaporte fitosanitario, a no mover material vegetal entre zonas y a avisar a sanidad vegetal ante cualquier decaimiento sospechoso.


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