Temperatura media
Sombra parcial o sombra
Cualquiera, húmedo o seco
Riego moderado
Hoja perenne
Flor: abril-agosto
Cápsulas leñosas

Pittosporum tenuifolium es un arbusto perenne originario de Nueva Zelanda que se cultiva por el follaje, no por la flor. Sus hojas son pequeñas, finas, de un verde claro y con el borde ligeramente ondulado, y nacen sobre ramillas delgadas de un color casi negro. Ese contraste entre la ramita oscura y la hoja clara y ondulada es su rasgo distintivo y lo que explica que sea uno de los follajes más usados en floristería para dar volumen a los ramos.

En el jardín funciona como arbusto de estructura: crece razonablemente rápido, se deja recortar bien, mantiene una silueta densa y ovalada y no pierde la hoja. Florece de forma discreta con florecillas pequeñas de color púrpura muy oscuro, casi negras, que pasan desapercibidas a la vista pero desprenden un aroma dulce y meloso, más perceptible al final del día. Después quedan cápsulas leñosas que se abren y muestran las semillas.

Variedades

La especie tipo, de hoja verde clara, es la más vigorosa y la más usada para setos. A partir de ella se han seleccionado numerosos cultivares que cambian por completo el papel de la planta en el jardín: formas de follaje variegado con borde crema o blanco, formas de hoja purpúrea o bronce que oscurecen a lo largo de la temporada, y formas enanas de porte redondeado y compacto que se mantienen como bolas sin apenas recorte.

Como criterio general, cuanto más claro o variegado es el follaje, más luz necesita para conservar el color y más sensible resulta al frío. Las formas enanas suelen ser también las más lentas, algo a tener en cuenta si se pretende cerrar un seto en poco tiempo.

Cómo reconocerlo

El porte es erguido y denso, con ramificación fina y abundante desde la base. Sin poda tiende a formar un arbusto alto o un arbolito de copa ovalada; recortado se mantiene en el tamaño que se le pida.

Las hojas son alternas, ovaladas u oblongas, pequeñas, coriáceas y de borde claramente ondulado, con un verde claro brillante que contrasta con el negro de las ramitas jóvenes. Ese detalle de las ramitas oscuras es la manera más rápida de separarlo de otros pitósporos.

Las flores son solitarias o van en pequeños grupos, campanuladas y de un púrpura tan oscuro que parece negro. Hay que buscarlas para verlas, pero se detectan por el olor. Los frutos son cápsulas leñosas redondeadas que al abrirse dejan ver semillas envueltas en una sustancia pegajosa, un rasgo característico de la familia Pittosporaceae que da nombre al género.

Dónde y cómo plantarlo

Acepta sombra parcial y sombra, tal como recoge la ficha, y también posiciones de sol suave. Es una de sus ventajas frente a otros arbustos de seto perenne, que en umbría se aclaran y se abren. En sombra profunda crece más lento y algo más laxo, pero mantiene el follaje.

En el sur peninsular conviene evitarle el sol directo de las horas centrales del verano, sobre todo si el suelo se seca. En el norte y en el litoral atlántico se comporta bien a pleno sol.

El suelo no plantea exigencias particulares: vive tanto en terrenos frescos como en terrenos que se secan en verano, siempre que no se encharquen. Tolera bien el ambiente costero y la brisa marina, lo que lo hace muy útil en jardines de litoral, tanto mediterráneo como cantábrico.

Su límite es el frío. Es un arbusto de clima templado, sin resistencia al frío continental prolongado, y en el interior peninsular sufre daños en el follaje en los inviernos duros. En esas zonas se planta al abrigo de un muro orientado al sur o se cultiva en maceta para resguardarlo.

Para seto, la distancia habitual está entre sesenta y ochenta centímetros. La plantación se hace en otoño en clima suave, o al final del invierno donde las heladas son fuertes.

Riego y sustrato

Riego moderado y regular durante los dos primeros años, para que enraíce. Después es bastante tolerante a periodos secos, aunque en verano mediterráneo agradece riegos de apoyo espaciados y profundos, que mantienen el follaje denso y evitan que se aclare por dentro.

Los suelos pesados y con mala evacuación son su principal riesgo. En terrenos arcillosos conviene mejorar el drenaje al plantar y no excederse con el riego de invierno.

Un aporte anual de compost o un abonado equilibrado a la salida del invierno basta para mantenerlo. En seto recortado con frecuencia, ese aporte ayuda a que rebrote con fuerza tras cada corte. En maceta necesita abonado en el periodo de crecimiento y un trasplante cada dos o tres años.

Poda

Responde muy bien al recorte, y esa es la base de sus dos usos principales, el seto y las formas topiarias. Un par de recortes al año, uno a finales de invierno y otro tras el empuje de primavera, mantienen la forma sin esfuerzo.

Rebrota bien desde madera vieja, así que se puede recuperar un ejemplar descuidado con una poda de reducción a finales de invierno, antes de que arranque el crecimiento. Conviene hacerlo en dos temporadas si la reducción es muy grande.

En las variedades variegadas hay que vigilar los brotes revertidos, de hoja completamente verde, que son más vigorosos y acaban dominando la planta si no se cortan desde su base en cuanto aparecen.

El follaje cortado tiene salida en casa: aguanta muy bien en jarrón y es un excelente relleno para arreglos florales.

Plagas y problemas frecuentes

Las cochinillas son el problema más común, tanto las de escudo, en ramillas y envés de hojas, como las algodonosas en las axilas. Aparecen sobre todo en plantas poco aireadas, en setos muy densos y en ejemplares en maceta. Suelen ir acompañadas de negrilla, ese hollín negro que ensucia el follaje y que crece sobre la melaza que segregan.

Los pulgones pueden afectar a los brotes tiernos de primavera sin mayor trascendencia. En condiciones de mucha humedad y poca ventilación pueden aparecer manchas foliares por hongos.

El daño por frío es el otro problema habitual: hojas pardas y quemadas tras una ola de frío, con ramas que a veces se secan por completo. Conviene esperar a la primavera antes de cortar, porque el arbusto suele rebrotar desde las partes bajas y así se sabe qué madera está viva.

Multiplicación

Se multiplica por esqueje semileñoso a finales de verano o comienzos de otoño, con brotes del año de unos diez centímetros, retirando las hojas inferiores. Enraízan con relativa facilidad en un sustrato ligero, con humedad ambiental alta y en sombra, mejor con hormona de enraizamiento.

La siembra es viable con semilla fresca extraída de las cápsulas, aunque la germinación es lenta. En el caso de las variedades de follaje coloreado no tiene interés, porque las plántulas no reproducen el color de la planta madre.

Usos en el jardín

Es una planta de seto perenne de primer orden en climas suaves, sobre todo donde se busca una textura fina y un verde claro que ilumine una zona en sombra. También funciona muy bien como pieza recortada en bola o cono, como fondo de macizo y en maceta grande en patios y terrazas.

Las variedades purpúreas se usan como contraste de color junto a follajes claros y grises, y las variegadas para aclarar rincones umbríos. En jardines de costa aprovecha su tolerancia al viento salino, y en cualquier jardín su follaje sirve todo el año para cortar y llevar dentro de casa.

En resumen

Pittosporum tenuifolium es un arbusto perenne neozelandés de hoja pequeña y ondulada sobre ramillas negras, valorado como planta de seto, de topiaria y de follaje para corte. Tolera sombra parcial y sombra, se adapta a suelos húmedos o secos siempre que drenen y necesita un riego moderado una vez establecido.

Sus dos puntos a vigilar son el frío intenso, que limita su uso en el interior peninsular, y las cochinillas en plantas poco ventiladas. Recortado un par de veces al año mantiene una silueta densa y limpia durante mucho tiempo.


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