Temperatura media
Sol o semisombra
Suelo rico y bien drenado
Riego ocasional
Hoja perenne
Flor: mayo-junio

El lino de Nueva Zelanda (Phormium) no es un arbusto, aunque se venda y se plante como si lo fuera. Es una planta vivaz de hoja perenne que forma matas densas de hojas rígidas en forma de espada, nacidas todas desde un rizoma a ras de suelo, sin tronco ni ramas. En el jardín cumple el papel de un arbusto de estructura: mantiene volumen y silueta los doce meses del año, no pierde la hoja y no necesita poda de formación.

Lo que lo distingue es la arquitectura. Las hojas salen del centro de la mata en abanico, se mantienen erguidas o se arquean según la especie y aportan una línea vertical que en un macizo de arbustos redondeados es difícil de conseguir de otro modo. A eso se suma la gama de colores del follaje en las variedades seleccionadas, que va del bronce y el púrpura oscuro a las franjas crema, amarillas o rosadas. Es originario de Nueva Zelanda, donde crece en zonas costeras y húmedas, y esa procedencia explica dos rasgos prácticos: aguanta muy bien el viento y la brisa marina, y no le gustan los veranos abrasadores del interior sin nada de riego.

Especies y variedades

En jardinería se manejan sobre todo dos especies y una enorme cantidad de híbridos entre ellas. Phormium tenax es la más grande y la más erguida, con hojas rígidas que se levantan como espadas y forman matas de porte considerable. Phormium cookianum es más pequeño y de hojas arqueadas, con una mata más blanda y abierta, y suele encajar mejor en jardines pequeños.

Los cultivares de follaje coloreado, con hojas bronceadas, purpúreas o listadas en crema y amarillo, proceden en su mayoría de cruces entre ambas. Conviene saber dos cosas sobre ellos. La primera es que suelen ser algo más delicados frente al frío que la especie verde de Phormium tenax. La segunda es que pueden revertir: una mata variegada emite con los años brotes de hoja verde lisa, más vigorosos, que si no se eliminan acaban dominando el conjunto.

Como el nombre de esta ficha se refiere al género y no a una especie concreta, lo que sigue vale para el conjunto. Antes de comprar merece la pena leer la etiqueta y anotar la altura final prevista, porque entre una variedad enana y un Phormium tenax adulto hay una diferencia enorme de espacio ocupado.

Cómo reconocerlo

La mata es inconfundible: hojas planas, coriáceas, plegadas en la base formando una V, dispuestas en dos filas superpuestas que dan ese aspecto de abanico. Al tacto son duras y fibrosas, con un nervio central marcado y a menudo un borde y una quilla de color contrastado, anaranjado o rojizo.

Cuando florece, y no lo hace todos los años ni en todos los emplazamientos, emite un tallo floral que sobresale muy por encima del follaje, ramificado en la parte alta, con flores tubulares de color rojizo, bronce o amarillento. Las flores producen néctar en abundancia y son muy visitadas por insectos y aves. Después vienen cápsulas alargadas que maduran a marrón oscuro y que muchos jardineros dejan puestas por su valor decorativo en invierno.

La fibra de las hojas es larga y muy resistente, y ese es el motivo de su nombre común. En su tierra de origen se ha empleado tradicionalmente como materia prima textil y de cordelería.

Dónde y cómo plantarlo

Acepta pleno sol y semisombra. A pleno sol la mata queda más compacta y los colores del follaje se intensifican en las variedades bronceadas y purpúreas. En semisombra las hojas se estiran algo más y los tonos se apagan, pero la planta se comporta bien y sufre menos en verano.

Es una de las plantas más útiles en jardines de costa. Tolera el viento salino sin quemarse y mantiene la hoja intacta donde otras especies se deshilachan, lo que la convierte en un recurso habitual en el litoral mediterráneo, en el cantábrico y en las islas.

Quiere un suelo rico y bien drenado. La combinación importa: agradece la materia orgánica y una humedad que no falte del todo, pero no aguanta el agua estancada en invierno, que es la causa más frecuente de pudrición del rizoma. En terreno arcilloso conviene plantar en zona elevada o mejorar el drenaje con arena gruesa y compost.

El frío es su límite. En zonas de heladas fuertes y prolongadas del interior peninsular las variedades coloreadas sufren, y conviene tratarlas como planta de maceta que se resguarda, o reservar para el suelo las formas verdes más resistentes. En el tercio sur y en el litoral no plantea problemas.

Al plantar, hay que respetar el espacio final. Es un error muy común colocarlo pegado a un paso o a un banco: las hojas tienen los bordes ásperos, la mata se ensancha bastante más de lo que sugiere la planta recién comprada y acaba invadiendo el paso.

Riego y mantenimiento

El riego ocasional que marca la ficha describe bien a una planta ya establecida. Los dos primeros años necesita riegos regulares para desarrollar el rizoma. A partir de ahí, un riego profundo cada diez o quince días en los meses secos mantiene la mata en buen estado en clima mediterráneo, y en el norte suele bastar con la lluvia.

El mantenimiento se reduce a limpiar. Las hojas exteriores envejecen, se secan por la punta y se vuelven pajizas: se cortan a ras de la base, tirando de ellas o con una tijera de mano, y con eso la mata recupera aspecto. Nunca hay que recortar las puntas de las hojas sanas en horizontal, porque el corte se seca y queda visible durante meses.

Los tallos florales secos se eliminan por la base cuando dejan de interesar. En las variedades variegadas hay que vigilar los brotes revertidos de hoja verde y arrancarlos desde el rizoma en cuanto aparecen.

Un aporte de compost en la base a finales de invierno cubre las necesidades de nutrientes de una mata de suelo. En maceta necesita un abonado más regular durante el periodo de crecimiento y un trasplante cada dos o tres años, porque llena el cepellón de raíces con rapidez y llega a reventar los recipientes de plástico.

Plagas y problemas frecuentes

El problema más habitual son las cochinillas, sobre todo las algodonosas, que se instalan en la base de las hojas, escondidas entre los pliegues donde estas se superponen. Es un refugio perfecto: no se ven hasta que la colonia es grande y los tratamientos foliares no llegan bien. Conviene revisar la base de la mata un par de veces al año, abriendo las hojas con la mano, y actuar en cuanto se detecten los primeros algodones blancos.

El otro fallo frecuente es la pudrición del centro de la mata por exceso de agua o mal drenaje, que se manifiesta con hojas centrales que amarillean y se desprenden con un tirón suave. No tiene tratamiento sencillo, así que la solución está en el momento de plantar.

Las puntas secas y pardas en verano suelen indicar sequía prolongada o exposición muy caliente y reflejada. No matan a la planta, pero afean, y se corrigen con un riego más profundo y una capa de acolchado.

Multiplicación

La forma práctica de multiplicarlo es la división de mata. Se hace a finales de invierno o a principios de primavera, desenterrando el conjunto o cortando una porción lateral con pala, y separando abanicos que lleven raíz propia. Es un trabajo físico, porque el rizoma es leñoso y las matas viejas ofrecen resistencia, y a veces hace falta un cuchillo fuerte o una sierra de podar.

Las divisiones se replantan de inmediato, con riego abundante, y conviene recortar algo el follaje para reducir la transpiración mientras enraízan.

La siembra es posible con semilla fresca, pero solo tiene sentido para las especies puras. Las semillas de los cultivares coloreados dan plantas variables que casi nunca reproducen el color de la planta madre.

Usos en el jardín

Su papel natural es el de planta de acento: una mata aislada que rompe la horizontalidad de un macizo, marca una esquina o acompaña a una zona de grava. Combina bien con gramíneas ornamentales, con arbustos mediterráneos de hoja gris y con plantas suculentas, y encaja tanto en jardines de estilo contemporáneo como en jardines secos de bajo mantenimiento.

En maceta grande funciona muy bien en terrazas y patios, con la ventaja de poder resguardarlo en invierno en las zonas frías. También se usa en grupos para formar pantallas bajas y para sujetar taludes, aprovechando que el rizoma agarra el terreno.

En resumen

El Phormium es una vivaz perenne de Nueva Zelanda que aporta al jardín una estructura vertical permanente con muy poco mantenimiento: sol o semisombra, suelo rico y bien drenado, riego ocasional una vez establecida y una limpieza anual de hojas viejas.

Sus dos puntos débiles son el frío intenso, que limita sobre todo a las variedades de follaje coloreado, y las cochinillas escondidas en la base de las hojas. Resueltos el emplazamiento y esa revisión periódica, es una planta de larguísima duración y especialmente valiosa en jardines de costa.


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