Osmanthus fragrans es un arbusto o arbolito perenne de la familia de las oleáceas, la misma del olivo, el jazmín y el aligustre, originario del este de Asia, con área natural en China, Japón y el Himalaya. Se cultiva por una sola cosa, y basta: el perfume de sus flores, que son diminutas, poco vistosas y capaces de aromatizar un jardín entero. En China, donde tiene un peso cultural muy antiguo, se le llama gui hua, y sus flores se usan tradicionalmente para perfumar tés y elaboraciones dulces.
El olor es lo que lo distingue de todo lo demás: intenso, dulce, con notas que recuerdan al albaricoque o al melocotón maduro más que a una flor. Y llega en el momento en que más se agradece, porque su floración se reparte entre el verano, el otoño y el invierno, con oleadas sucesivas en lugar de una única explosión de primavera. En español se le llama a veces osmanto oloroso u olivo dulce, aunque en vivero se pide por su nombre científico.
Cómo reconocerlo
Es un arbusto denso de crecimiento lento y porte erguido, que con los años puede formar un arbolito de varios metros. La ramificación es fina y el follaje, muy compacto, lo que lo hace apto para pantallas y para setos.
Las hojas son opuestas, simples, coriáceas, lanceoladas o elípticas, de un verde oscuro brillante por el haz y con el nervio central marcado. El borde puede ser entero o finamente aserrado según la planta y la edad de la rama. Conviene no confundirlo con Osmanthus heterophyllus, cuya hoja recuerda a la del acebo por sus dientes espinosos y que es una especie distinta, más rústica pero de flor mucho menos perfumada.
Las flores son minúsculas, agrupadas en pequeños ramilletes en las axilas de las hojas, y pasan desapercibidas a la vista: hay que buscarlas siguiendo el olor. Son blancas o crema en la forma típica, y existe una variedad de flores anaranjadas o albaricoque muy apreciada. El fruto es una drupa oscura, sin interés ornamental.
Dónde plantarlo
Acepta sol o semisombra, y en España la semisombra suele dar mejor resultado en el sur y en el interior, donde el sol de julio y agosto le castiga el follaje. En el norte y en clima atlántico admite sol pleno sin problema. Con demasiada sombra, sin embargo, florece poco y se estira.
Prefiere temperaturas medias o altas. Resiste heladas moderadas una vez establecido, pero no es planta para inviernos duros de montaña ni de meseta severa: las heladas fuertes le queman el follaje y pueden llevarse la floración de otoño e invierno. Su zona más cómoda en España es el litoral, el sur, el levante y las áreas templadas del norte.
Agradece protección del viento frío y seco, que le deshidrata la hoja. Un emplazamiento a resguardo de un muro, además de protegerlo, retiene el perfume, que es la razón por la que se planta.
Y una consideración de diseño que importa más que ninguna otra: hay que ponerlo donde se pase. Junto a una puerta, en el borde de una terraza, al lado de un banco o bajo una ventana que se abra. Un osmanto plantado al fondo del jardín desperdicia casi todo su valor.
Suelo y riego
El suelo debe ser fértil, fresco y bien drenado, rico en materia orgánica. Prefiere reacción neutra o ligeramente ácida; en suelos muy calizos puede aparecer clorosis, con la hoja amarilleando entre nervios que siguen verdes. En esos terrenos ayuda mucho un acolchado de corteza de pino, la incorporación de materia orgánica y el riego con agua poco dura.
El riego es regular. No es una planta de secano: necesita humedad constante en el suelo, sobre todo durante los meses cálidos y durante los primeros años tras la plantación. Riegos profundos y espaciados, con acolchado que reduzca la evaporación, dan mejor resultado que riegos frecuentes y ligeros. En invierno el aporte se reduce.
El abonado es moderado: un fertilizante equilibrado o específico para arbustos de flor a la salida del invierno y, si acaso, otro a mitad de primavera. No conviene abusar del nitrógeno, que da hoja a costa de flor.
Poda
Tolera bien la poda, y esa es una de las razones por las que se emplea en setos y en formas recortadas. Su crecimiento lento juega a favor: un seto de osmanto necesita muy pocas intervenciones al año, a diferencia de un aligustre.
El momento adecuado es la primavera, cuando ha terminado el grueso de la floración de invierno y antes de que se formen los brotes que darán las oleadas siguientes. Si lo que se busca es el perfume, la poda debe ser ligera: cada recorte severo elimina puntos de floración, y un seto recortado a tijera con frecuencia perfuma mucho menos que un ejemplar libre.
Rebrota de madera vieja, así que un ejemplar descuidado admite una poda de recuperación, aunque, dado lo lento que crece, la reconstrucción llevará su tiempo. Lo que casi nunca hace falta es podar por tamaño, porque tarda muchos años en hacerse grande.
Multiplicación
El esqueje semileñoso tomado a finales de verano, de brotes del año ya endurecidos, es el método habitual. Enraíza despacio y con porcentajes moderados, así que conviene poner más esquejes de los necesarios, usar hormona de enraizamiento, mantener el ambiente cerrado y húmedo y aplicar calor de fondo si se dispone de él.
El acodo, tanto el bajo como el aéreo, es una alternativa lenta pero muy fiable, y produce plantas de tamaño apreciable desde el principio. La semilla germina, pero es una vía larga que no interesa fuera de programas de producción.
Plagas y problemas frecuentes
Es un arbusto sano y sin plagas específicas de importancia. Lo que más se ve es cochinilla, sobre todo en ejemplares muy densos, en sombra cerrada o con poca ventilación, y en plantas cultivadas en maceta. Se detecta por la melaza pegajosa y por la negrilla que crece sobre ella y ennegrece el follaje.
Los trastornos no parasitarios son más frecuentes que las plagas: clorosis en suelo calizo o por riego con agua dura, quemaduras de hoja por sol excesivo en verano o por viento helador en invierno, y falta de floración, que casi siempre se debe a poda mal programada, a sombra excesiva o a un exceso de abono nitrogenado.
Los ejemplares jóvenes tardan unos años en empezar a florecer con generosidad, y ese dato conviene conocerlo para no impacientarse: es una planta de crecimiento lento en todos los sentidos.
Usos en el jardín
Sirve como seto perenne de crecimiento lento, como pantalla visual, como ejemplar aislado junto a una zona de estancia y como planta de maceta grande en patios y terrazas templadas. Su follaje denso y oscuro lo hace además un buen fondo para plantas de flor clara.
La combinación más lógica en un jardín español es situarlo junto a otras plantas de perfume que florezcan en momentos distintos, de modo que haya olor repartido a lo largo del año: jazmines para el verano, un galán de noche para las noches cálidas y el osmanto cubriendo el otoño y el invierno, que es cuando casi nada perfuma.
Sus flores se emplean en China para aromatizar té, licores y postres, un uso tradicional muy documentado que forma parte de la cultura culinaria del país.
En resumen
Osmanthus fragrans es una planta que se elige por el olfato, no por la vista: flores insignificantes con un perfume dulce y penetrante repartido entre el verano, el otoño y el invierno. Pide sol o semisombra, suelo fértil, fresco y bien drenado de reacción neutra o algo ácida, riego regular y protección del viento frío.
Es de crecimiento lento, lo que significa paciencia al principio y muy poco trabajo después: apenas necesita poda, no tiene plagas relevantes y vive muchos años. La decisión más importante no es agronómica sino de ubicación, porque todo su valor está en el perfume y ese solo se aprovecha si la planta está donde uno pasa cada día.