Temperatura media-alta
Pleno sol o semisombra
Cualquiera, bien drenado
Riego moderado
Hoja perenne
Flor: mayo-agosto
Frutos: bayas negras en otoño

El mirto o arrayán (Myrtus communis) es un arbusto perenne de la familia de las mirtáceas, autóctono de la cuenca mediterránea y presente de forma natural en buena parte de la España peninsular litoral, en Baleares y en el sur, donde forma parte del maquis junto al lentisco, el acebuche y la coscoja. Es una de las plantas con más historia del jardín español: los arrayanes recortados de los patios de la Alhambra y de los cármenes granadinos son de esta especie, y su uso ornamental en la Península se remonta a la jardinería hispanomusulmana.

Como planta de jardín reúne una combinación difícil de batir en clima mediterráneo: hoja perenne aromática, tolerancia a la sequía, indiferencia ante la caliza, resistencia a la brisa marina y una aptitud extraordinaria para la poda y la topiaria. Además florece en pleno verano, con flores blancas de muchos estambres muy visitadas por las abejas, y fructifica en otoño con bayas negro azuladas.

Cómo reconocerlo

Las hojas son opuestas, simples, de forma lanceolada u oval, coriáceas, de un verde oscuro brillante por el haz, sin dientes en el margen y con la punta aguda. Al mirarlas a contraluz se ven puntos translúcidos, que son glándulas de aceite esencial; al estrujarlas, sueltan un olor limpio, resinoso y balsámico que es la mejor forma de identificar la planta.

Las flores nacen solitarias en las axilas, sobre pedúnculos largos, y tienen cinco pétalos blancos redondeados alrededor de un penacho de numerosos estambres largos, lo que les da un aspecto de pequeño pincel. La floración va de mayo a agosto, en pleno periodo seco, y es perfumada.

El fruto es una baya globosa de color azul negruzco, coronada por los restos del cáliz, que madura en otoño y persiste en la planta. Existe también una forma de fruto blanquecino.

Merece la pena conocer la subespecie tarentina, muy usada en jardinería: hoja mucho más pequeña y densa, porte compacto y redondeado, crecimiento más lento y fruto blanquecino. Es la que mejor funciona para setos bajos y bordes formales.

Dónde plantarlo

Admite pleno sol o semisombra. Con sol pleno se mantiene más denso y florece mejor; en semisombra crece algo más laxo, lo que puede interesar en macizos bajo arbolado.

Prefiere temperaturas medias y altas. Es un arbusto de clima mediterráneo, cómodo en todo el litoral, en Andalucía, Levante, Baleares y Canarias, y también en el interior templado. Resiste heladas ligeras, pero en zonas de invierno duro continental sufre daños en el follaje y conviene plantarlo resguardado o en maceta.

El suelo puede ser cualquiera, con la única condición de que drene bien. Tolera la caliza sin dar clorosis, se apaña con terrenos pedregosos y pobres, y aguanta la salinidad del aire marino, lo que lo convierte en una de las mejores opciones para jardines de primera línea de costa.

Se planta en otoño, para que aproveche las lluvias y el invierno para enraizar antes del primer verano, o al final del invierno en las zonas más frías.

Riego

El riego es moderado los primeros años y, después, muy escaso. Un mirto establecido en clima mediterráneo litoral pasa el verano sin riego, aunque agradece algún aporte puntual en los años más secos, sobre todo si se cultiva recortado como seto, porque la poda frecuente aumenta su demanda de agua.

Lo que no tolera es el suelo constantemente húmedo. En riegos automáticos compartidos con césped es donde más ejemplares se pierden, por asfixia radicular y por hongos de raíz. Si se combina con otras plantas, conviene agruparlo con especies de bajo consumo de agua, como lavandas, romeros, salvias, teucrios o cistus.

Prácticamente no necesita abonado. Un acolchado orgánico y un aporte ligero de compost cada dos o tres años bastan.

Poda, setos y topiaria

El mirto es una de las mejores plantas de topiaria del clima mediterráneo, a la altura del boj y con la ventaja de no sufrir la oruga que hoy diezma al boj en España. Rebrota bien de madera vieja, tolera recortes frecuentes y forma un follaje muy denso y fino, sobre todo en la subespecie de hoja pequeña.

Los recortes de mantenimiento se hacen en primavera y a final del verano. Si se busca la floración, hay que tener en cuenta que la flor sale en madera del año anterior, así que recortar continuamente un seto formal significa renunciar a las flores y a las bayas. Esa es la elección de fondo: seto formal sin flor o mata libre con flor y fruto.

Un ejemplar viejo y desnudo por la base admite una poda de rejuvenecimiento severa a final de invierno; rebrota, aunque tarda una o dos temporadas en recuperar volumen.

Multiplicación

El esqueje semileñoso tomado a final de verano, de brotes del año ya endurecidos, es el método habitual y funciona bien en sustrato drenante, a la sombra y con humedad ambiental. La subespecie tarentina y las formas variegadas solo se conservan por esta vía.

La semilla germina sin dificultades especiales tras limpiarla de la pulpa, y es la vía para producir planta de la especie tipo en cantidad, por ejemplo para restauración o para setos largos. Las plantas de semilla presentan variabilidad de porte y de tamaño de hoja.

Plagas y problemas frecuentes

Es un arbusto sano. La cochinilla, tanto la algodonosa como las de escudo, es lo que más se ve, especialmente en ejemplares recortados con follaje muy denso y poca ventilación, o en plantas en maceta. Se detecta por la melaza y la negrilla que ennegrece la hoja.

El pulgón aparece en los brotes tiernos de primavera y es pasajero. Los problemas de raíz por exceso de agua o por suelo compactado son la causa más habitual de que un mirto decaiga sin motivo aparente.

En invierno frío o con viento helador pueden aparecer quemaduras en el follaje, que se recortan en primavera cuando ya se ve dónde ha rebrotado la planta.

Usos en el jardín

Sirve para casi todo en un jardín mediterráneo: seto formal recortado, seto informal, bola o forma topiaria, mata suelta en un arriate de aromáticas, planta de maceta para patio y ejemplar aislado. En jardinería de bajo consumo de agua es una de las perennes de estructura más útiles, porque aporta masa verde permanente sin riego.

Sus hojas y sus bayas se han empleado tradicionalmente en la cocina mediterránea como aromatizante, y las bayas son la base del conocido licor de mirto de Cerdeña y Córcega. En el jardín, sus flores de verano son un recurso valioso para las abejas en un momento del año en que escasea la floración, y sus frutos alimentan a los pájaros en otoño.

En resumen

El mirto es una de las plantas más rentables que se pueden poner en un jardín español de clima mediterráneo: perenne, aromática, resistente a la sequía y a la caliza, tolerante a la brisa marina y con una capacidad de recorte que permite desde un seto formal impecable hasta una mata libre que florece en agosto.

Su único punto delicado es el exceso de agua, que lo mata mucho antes que la sequía, y en el interior frío conviene resguardarlo o cultivarlo en maceta. Al planificarlo hay que decidir de antemano si se quiere flor y fruto, y entonces podar poco, o silueta formal, y entonces asumir que casi no florecerá.


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