Temperatura media
Sol o semisombra
Sustrato neutro, seco
Riego moderado
Hoja caduca
Flor: abril-mayo
Frutos: pequeños frutos rojos en otoño

El majuelo (Crataegus monogyna), llamado también espino albar, espino blanco o simplemente espino, es un arbusto o arbolito espinoso de hoja caduca de la familia de las rosáceas, nativo de Europa, el noroeste de África y el oeste de Asia. En España es una de las plantas leñosas más comunes: aparece en setos y linderos, en orlas de bosque, en dehesas y en matorrales de sustitución de encinares y robledales, prácticamente en toda la Península salvo en las zonas más áridas del sureste.

Esa condición de planta autóctona y omnipresente es lo que más lo recomienda para el jardín. No pide nada: aguanta el frío, la sequía, la caliza, el suelo pobre, el viento y la poda. Florece en abril y mayo con corimbos blancos muy olorosos, produce en otoño una cosecha de frutos rojos que sostiene a los pájaros durante meses y forma, con muy poca ayuda, el seto defensivo más eficaz que puede plantarse.

Cómo reconocerlo

Las ramas llevan espinas fuertes, rectas y afiladas, que son ramillas modificadas y no simples aguijones como los de la zarza. La corteza joven es lisa y grisácea, y se agrieta con la edad.

La hoja es el mejor carácter para separarlo de sus parientes. En Crataegus monogyna es profundamente lobulada, con tres a siete lóbulos que se hunden más allá de la mitad del limbo, de un verde oscuro brillante por el haz. En el otro espino europeo, Crataegus laevigata, los lóbulos son mucho más someros.

Las flores se agrupan en corimbos de un blanco puro (a veces con tinte rosado al marchitar), con numerosos estambres de anteras rosadas o rojizas y un olor fuerte y peculiar. La floración llega en abril y mayo, poco después de la hoja. Los frutos, llamados majuelas, son pequeños pomos ovoides de color rojo vivo que maduran en otoño y persisten en la planta. En esta especie llevan un solo hueso, y de ahí el epíteto monogyna, mientras que C. laevigata lleva dos.

Dónde plantarlo

Acepta sol o semisombra, aunque con más sol florece y fructifica mejor. Es de temperatura media y una planta muy rústica que soporta sin problemas los inviernos del interior peninsular y de la montaña media.

El suelo puede ser prácticamente cualquiera. La ficha de cultivo señala sustrato neutro y seco, y en efecto se desenvuelve muy bien en terrenos calizos y en suelos pobres y pedregosos donde otras rosáceas ornamentales fracasan. Lo que no le conviene son los suelos permanentemente encharcados.

Se planta en otoño o al final del invierno, a raíz desnuda si viene de vivero forestal, que es la forma más barata cuando se quiere montar un seto largo. Para un seto vivo, la distancia habitual entre plantas es corta, del orden de dos o tres ejemplares por metro lineal, porque el objetivo es que se traben entre sí.

Conviene pensar dónde se pone: las espinas son serias y hacen incómodo cualquier trabajo a su alrededor, lo que es una virtud en un lindero y un inconveniente junto a un paso estrecho.

Riego

El riego es moderado mientras la planta se establece, y prácticamente innecesario después. Un majuelo asentado en el interior de España vive del agua de lluvia, incluidos veranos secos largos, porque desarrolla un sistema radicular profundo y porque su ciclo está ajustado al clima mediterráneo continental.

Los dos o tres primeros veranos sí requiere riegos de apoyo, espaciados y profundos, sobre todo si se plantó a raíz desnuda. Después, salvo sequías extremas, se puede olvidar. No necesita abonado; un acolchado de restos vegetales al pie es más que suficiente.

Poda y setos

Tolera la poda tan bien como cualquier planta de seto tradicional, y de hecho el seto de majuelo es una técnica de siglos en toda Europa occidental. Rebrota de madera vieja y admite recortes severos.

El momento adecuado es el invierno, con la planta en reposo. Hay que tener presente que florece sobre madera del año anterior, así que un recorte muy severo cada invierno sacrifica flor y fruto. Cuando lo que interesa es la floración blanca y la cosecha de majuelas para los pájaros, es mejor podar de forma ligera y aclarada, o alternar la poda fuerte cada dos o tres años.

Para un seto denso desde el principio, la práctica clásica es recortar las plantas jóvenes bastante bajas los primeros años, forzando la ramificación desde la base. Un seto que se deja crecer libre en altura desde el inicio queda hueco por abajo.

Multiplicación

La semilla es la vía natural, pero es lenta. El hueso tiene una latencia profunda y requiere una estratificación larga, normalmente dos periodos fríos, de modo que las siembras suelen germinar el segundo año. Merece la pena si se busca planta autóctona en cantidad y no hay prisa.

El esqueje no funciona bien en este género. La multiplicación de variedades ornamentales, como las de flor doble o rosada, se hace por injerto, y el propio majuelo se usa a su vez como patrón para injertar níspero y otras rosáceas, aprovechando su rusticidad y su tolerancia a suelos difíciles.

Plagas y problemas frecuentes

El asunto serio en España se llama fuego bacteriano (Erwinia amylovora), una bacteria que afecta a las rosáceas de fruto en pomo y para la que el majuelo es un hospedante sensible. Los síntomas son un ennegrecimiento rápido de flores, brotes y hojas, que quedan como quemados y colgando en forma de cayado, y exudados en las ramas afectadas.

Es un organismo de cuarentena, con normativa fitosanitaria específica y con restricciones al movimiento de planta en determinadas zonas. Ante una sospecha, lo que corresponde no es tratarlo por cuenta propia, sino comunicarlo al servicio de sanidad vegetal de la comunidad autónoma, que es quien determina las medidas. Por la misma razón, en zonas con producción frutícola de pepita conviene informarse antes de plantar setos de majuelo en cantidad.

Al margen de eso, recibe pulgón en primavera, orugas defoliadoras y algún hongo foliar, nada que comprometa a un ejemplar sano. Es una planta que convive con muchos insectos precisamente porque es autóctona, y esa es una de las razones para plantarla.

Usos en el jardín

Su papel principal es el seto defensivo y de biodiversidad. Mezclado con endrino, rosal silvestre, aligustre autóctono o cornejo forma un seto impenetrable que florece escalonadamente, alimenta a insectos polinizadores en primavera y a pájaros en otoño e invierno, y sirve de refugio de nidificación.

También funciona como ejemplar aislado, formado como arbolito de tronco limpio, en jardines de estilo naturalista y en restauraciones de paisaje. Existen cultivares ornamentales de flor doble rosa o roja que se plantan por su floración, aunque suelen dar poco o ningún fruto y pierden así el interés faunístico.

Es, además, una de las especies de referencia en jardinería de bajo consumo de agua en el interior peninsular, junto al endrino, el cornicabra o el durillo.

En resumen

El majuelo es la planta que hay que considerar cuando se quiere un seto que funcione sin riego, sin abonado y sin cuidados, y que además haga algo por la fauna del jardín. Sol o semisombra, cualquier suelo que no se encharque, riego solo los primeros veranos y una poda de invierno adaptada a si se busca forma cerrada o floración abundante.

Los dos puntos a tener en cuenta antes de plantarlo son sus espinas, que lo hacen incómodo cerca de zonas de paso, y su sensibilidad al fuego bacteriano, que aconseja informarse en zonas de producción frutícola y avisar al servicio de sanidad vegetal ante cualquier sospecha. Fuera de eso, es de las plantas más agradecidas y menos exigentes que se pueden meter en un jardín español.


Contenidos relacionados