UNA ESPECIE PROTEGIDA
El uso de las ramas de acebo cargadas de drupas rojas como adorno navideño ha propiciado podas indiscriminadas que, sumadas a las talas para aprovechar la madera, han puesto a la especie al borde de la extinción en su entorno natural.
En España, las acebedas o bosques puros de acebos casi han desaparecido. Suelen encontrarse ejemplares silvestres de acebos en la mitad norte de la Península, en la umbría de hayedos, robledales, pinares e incluso encinares. La especie está protegida por su alto valor biológico: durante el invierno sus frutos y hojas perennes sirven de alimento y refugio a numerosas aves y mamíferos.
El uso de las ramas de acebo cargadas de drupas rojas como adorno navideño ha propiciado podas indiscriminadas que, sumadas a las talas para aprovechar la madera, han puesto a la especie al borde de la extinción en su entorno natural.
En España, las acebedas o bosques puros de acebos casi han desaparecido. Suelen encontrarse ejemplares silvestres de acebos en la mitad norte de la Península, en la umbría de hayedos, robledales, pinares e incluso encinares. La especie está protegida por su alto valor biológico: durante el invierno sus frutos y hojas perennes sirven de alimento y refugio a numerosas aves y mamíferos.