Temperatura media y alta
Pleno sol o sombra parcial
Sustrato neutro y bien drenado
Riego regular o escaso
Hoja perenne
Flor: febrero-junio
Pequeñas semillas en vainas

Las hardenbergias son trepadoras leñosas australianas de la familia de las leguminosas que florecen a finales de invierno y en primavera, cubriéndose de racimos colgantes de flores violeta o púrpura de forma amariposada. Son de las pocas trepadoras perennifolias que dan color en febrero y marzo en el jardín mediterráneo, y de las que menos agua consumen.

Las dos cultivadas son Hardenbergia violacea, conocida en Australia como happy wanderer, el trotamundos feliz, y Hardenbergia comptoniana, del oeste australiano y especialmente resistente a la sequía. Se diferencian con facilidad por la hoja: la primera tiene hojas simples, de un solo folíolo alargado y coriáceo; la segunda las tiene compuestas, con tres a cinco folíolos.

Cómo reconocerlas

Trepadoras volubles, es decir, que suben enroscando sus tallos finos alrededor de un soporte. No tienen zarcillos ni raíces adventicias, así que necesitan algo a lo que agarrarse: una malla, alambres, una celosía o la rama de otro arbusto. Sobre un muro liso no suben.

El crecimiento es moderado, no invasivo, y el volumen final es contenido comparado con el de una glicina o una buganvilla. Existen también formas de porte arbustivo, seleccionadas para macizo y maceta.

Las hojas son coriáceas, de un verde oscuro, con nervadura marcada. Las flores nacen en racimos axilares largos y colgantes, con muchas florecillas papilionadas de color violeta intenso y una mancha clara, verdosa o amarillenta, en el centro del estandarte. El fruto es una vaina alargada con semillas pequeñas.

Variedades

Se han seleccionado bastantes cultivares, sobre todo de Hardenbergia violacea, con un abanico de colores poco habitual en una trepadora de invierno:

  • Blancas: 'Alba'.
  • Blancas con matiz rosado: 'Free-n-Easy'.
  • Rosadas: 'Pink Fizz', 'Strawberry Shake' y 'Rosea', esta última cultivable también en interior.
  • Malvas: 'Blushing Princess', de porte arbustivo.
  • Azuladas: 'Bushy Blue', también arbustiva.
  • Púrpuras: 'Purple Falls' y 'Mini Haha', compacta y arbustiva.
  • Bicolores: 'Happy Duo'.

El género comprende catorce especies y debe su nombre a Franziska, condesa von Hardenberg, hermana del barón Carl von Hügel, diplomático austrohúngaro, viajero y coleccionista botánico del siglo XIX.

Dónde y cómo plantarlas

Pleno sol o sombra parcial. Con sol florece más y de forma más compacta; en sombra ligera prospera igual pero con menos racimos. En el sur peninsular una sombra parcial en las horas centrales del verano le sienta bien.

El sustrato debe ser neutro y bien drenado. No tolera el encharcamiento ni los suelos pesados, y en terrenos muy calizos tiende a la clorosis, como buena parte de la flora australiana cultivada en España. En suelo dudoso, la maceta grande con sustrato adecuado resuelve el problema.

Es planta de temperatura media a alta, propia de climas suaves. Se comporta bien en toda la costa mediterránea, en Andalucía, en el litoral atlántico sur y en Canarias. Tolera heladas ligeras, pero el frío intenso la daña, y en el interior con inviernos duros hay que darle una posición muy resguardada o cultivarla en recipiente.

Como leguminosa, fija nitrógeno atmosférico gracias a las bacterias de sus nódulos radiculares, por lo que sale adelante en terrenos pobres y no necesita apenas abonado. Un exceso de fertilizante, y en particular de fósforo, la perjudica más que la ayuda.

Riego

Riego regular los dos primeros años, mientras se asienta, y escaso después. Una hardenbergia establecida en clima mediterráneo pasa el verano con riegos ocasionales, y H. comptoniana aún con menos.

Como en tantas plantas australianas, el exceso de agua en verano es más peligroso que la falta: favorece podredumbres de raíz. Riegos profundos y espaciados, mejor que frecuentes y superficiales.

La plantación de otoño es la que da mejor resultado, porque permite a la planta aprovechar las lluvias de invierno y afrontar el primer verano con la raíz hecha.

Poda

Se poda después de la floración, en primavera, y con moderación. Se recortan las guías que sobresalen, se aclara la maraña de tallos si se ha espesado en exceso y se retiran las vainas y las ramas secas.

Un recorte ligero anual mantiene la planta densa y bien cubierta de hoja hasta abajo, que es el defecto habitual de las trepadoras descuidadas: se despueblan por la base y concentran todo el follaje arriba.

Rebrota razonablemente bien, así que un ejemplar envejecido admite una poda de renovación, aunque conviene hacerla escalonada en dos temporadas y no de golpe.

Cómo guiarla sobre un soporte

Al ser voluble, la hardenbergia sube enroscando el tallo, y eso determina qué soporte funciona y cuál no. Necesita elementos de diámetro pequeño alrededor de los cuales pueda dar la vuelta: alambre tenso, cuerda, malla de simple torsión, celosía de listones finos, cañas. Un poste grueso o un muro liso no le sirven.

En los primeros meses conviene ayudarla: atar las guías jóvenes al soporte con material blando y orientarlas en la dirección que interese, porque una vez que se enrosca en un sitio ya no se recoloca sin romperla. Si se busca cubrir una superficie ancha, hay que abrir las guías en abanico desde el principio y horizontalizarlas, no dejarlas subir todas juntas en vertical.

Esa horizontalización tiene un efecto práctico: los tallos tumbados brotan a lo largo de su recorrido y la planta cubre de abajo arriba, en lugar de dejar la base pelada y toda la masa de hoja en la parte alta, que es el defecto clásico de las trepadoras mal conducidas.

En un talud, sin soporte, se deja rastrera y se despuntan las guías las primeras temporadas para que ramifique y cierre el suelo antes de extenderse.

Plagas y problemas frecuentes

  • Podredumbre de raíz por exceso de riego o suelo pesado. El fallo más común.
  • Clorosis en suelo calizo o con agua dura.
  • Pulgón en los brotes tiernos y en los racimos florales de primavera.
  • Araña roja en ambiente muy caluroso y seco.
  • Daño por helada. Quemaduras en las guías tras un invierno frío, de las que normalmente rebrota desde la base.

Multiplicación

Por semilla, con el tratamiento habitual de las leguminosas: la cubierta es dura e impermeable, así que hay que escarificarla ligeramente con papel de lija o sumergir la semilla en agua caliente y dejarla reposar hasta que se hinche. Después germina sin dificultad.

También por esqueje semileñoso en verano, con hormona de enraizamiento y sustrato poroso. Es la vía obligada si se quiere conservar un cultivar concreto de los muchos que existen, porque la semilla no reproduce el color.

Usos en el jardín

Su uso natural es cubrir vallas, celosías, pérgolas y barandillas en un jardín de bajo consumo de agua. Al no ser una trepadora agresiva, se maneja bien en espacios reducidos, en patios y en terrazas, donde una glicina o una buganvilla resultarían excesivas.

Se emplea también como tapizante en taludes, dejándola extenderse por el suelo sin soporte, donde forma una alfombra que florece en invierno y sujeta el terreno.

Los cultivares arbustivos van bien en maceta grande y en macizo bajo. Y en cualquiera de sus formas es una planta útil para polinizadores en una época del año con poca oferta de flor.

En resumen

Las hardenbergias son trepadoras perennifolias australianas de flor violeta que abren de febrero a junio, con crecimiento contenido, consumo de agua bajo y ninguna exigencia de abonado, porque fijan su propio nitrógeno. H. violacea se reconoce por su hoja simple y H. comptoniana por la compuesta de tres a cinco folíolos.

Necesitan sol o sombra ligera, un sustrato neutro y bien drenado, y un soporte al que enroscarse, porque no trepan solas sobre un muro liso. Riego escaso una vez asentadas, recorte ligero tras la floración y cuidado con el suelo pesado y el agua caliza, que son sus dos puntos débiles.


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