Temperatura media
Semisombra
Suelo rico y humífero
Riegos frecuentes
Hoja perenne, aunque según el clima
Flor: primavera-otoño

Fuchsia x hybrida no es una especie, sino el nombre que agrupa a los miles de híbridos de jardín obtenidos a partir de fucsias americanas, con Fuchsia magellanica y Fuchsia fulgens entre los progenitores principales. Son arbustos de la familia de las onagráceas, de flores colgantes con la estructura más reconocible de la jardinería: cuatro sépalos hacia atrás en un color, una corola acampanada en otro, y estambres y estilo largos que sobresalen.

En España su comportamiento depende del clima como en pocas plantas. En la cornisa cantábrica y en Galicia son arbustos de jardín que florecen sin parar de primavera a otoño y forman matas grandes. En el interior seco y en el litoral mediterráneo cálido son plantas de maceta, de sombra fresca y de riego constante, que sufren en cuanto aprieta el verano.

Cómo reconocerla

Arbusto de ramas finas, algo quebradizas, con crecimiento rápido y hoja opuesta o en verticilos de tres. Las hojas son ovadas, dentadas, de un verde medio, a veces con los nervios rojizos.

La flor es lo que no admite confusión. Cuelga de un pedicelo largo. En la base está el tubo, después se abren cuatro sépalos reflejados hacia atrás, y dentro asoma la corola formada por cuatro pétalos, que en las variedades dobles se multiplican. Los estambres y el estilo salen por fuera, colgando. La combinación de colores entre sépalos y corola es lo que distingue unos cultivares de otros: rojo y morado, blanco y rosa, rosa y blanco, un solo color en las variedades unicolores.

Comercialmente los cultivares se dividen en dos grupos que determinan el uso:

  • De porte erguido. Forman arbustos y se pueden conducir en pie, a modo de arbolito de copa.
  • De porte colgante o péndulo. Ramas que caen, pensadas para cestas colgantes, jardineras de balcón y muretes.

Dónde y cómo plantarla

Semisombra fresca. Es la exposición que pide y no es negociable en clima cálido: el sol directo del mediodía le quema la hoja y le hace caer los botones. Un rincón con sol de mañana y sombra desde el mediodía es el ideal. En zonas atlánticas de verano suave admite más luz.

Lo que de verdad le hace daño no es la luz, sino la combinación de calor y aire seco. Por encima de cierta temperatura las fucsias detienen la floración y sueltan los botones sin abrir. Por eso en el interior peninsular se cultivan en patio fresco, bajo pérgola o en el lado norte de la casa.

El sustrato debe ser rico, humífero, esponjoso y con buena retención de humedad, pero drenado. En maceta, un sustrato universal de calidad con un aporte de perlita funciona bien. En suelo, conviene enmendar con compost en la plantación.

En cuanto al frío, depende del cultivar. Las formas próximas a Fuchsia magellanica son las más resistentes y en el norte de España rebrotan de cepa cada primavera aunque la parte aérea se hiele. Los híbridos de flor grande y doble son bastante más delicados.

Riego

Riegos frecuentes. Es una planta que necesita el cepellón fresco de forma permanente durante la temporada de crecimiento y floración, y que no perdona un secado.

En maceta y en cesta colgante, en verano, puede hacer falta regar a diario, y a veces dos veces al día en una terraza expuesta. Conviene usar recipientes amplios, que se secan más despacio, y agrupar las macetas para crear un microclima más húmedo.

Ahora bien, agua constante no significa encharcamiento: el plato lleno de agua bajo la maceta produce asfixia radicular y es un error común. La regla es sustrato húmedo, nunca embalsado.

Agradece pulverizaciones de agua sobre el follaje en ambientes secos, siempre fuera de las horas de sol.

Necesita abonado regular, porque florece de forma continua y gasta mucho. Un fertilizante para plantas de flor cada diez o quince días desde la primavera hasta comienzos de otoño mantiene la producción.

Poda

La poda se hace a finales del invierno, antes de la brotación, y debe ser decidida: se acortan las ramas del año anterior a un par de yemas, se aclara el interior y se eliminan las ramas finas y débiles.

El motivo es que la fucsia florece sobre la madera del año. Cuanto más ramifique en primavera, más flores dará. Una planta no podada se convierte en un armazón de ramas largas con flor solo en las puntas.

Durante la temporada, el despunte de los brotes jóvenes, pinzando las puntas, multiplica las ramificaciones y por tanto la floración. Retirar los frutos que se forman tras las flores también prolonga el ciclo, porque impide que la planta gaste en semilla.

Plagas y problemas frecuentes

  • Mosca blanca. La plaga clásica de la fucsia, especialmente en invernadero y en maceta. Coloniza el envés de las hojas.
  • Araña roja. Aparece en calor seco, con punteado amarillento y telarañas finas en el envés. Es señal de que el ambiente es demasiado seco para la planta.
  • Ácaro de la fucsia. El eriófido Aculops fuchsiae deforma brotes, hojas y flores, dándoles un aspecto engrosado y arrepollado. Está presente en Europa occidental y es una de las plagas más difíciles de esta planta, porque no hay recuperación de la parte deformada.
  • Roya. Pústulas anaranjadas en el envés en ambiente húmedo y poco aireado.
  • Caída de botones sin abrir. No es plaga: es calor, sequedad de aire o falta de agua.

Multiplicación

Por esqueje herbáceo, y con una facilidad que sorprende. Se toman puntas de brote tierno de unos ocho centímetros en primavera o a comienzos del verano, se quitan las hojas inferiores y se ponen en sustrato ligero y húmedo. Enraízan en pocas semanas, incluso en un vaso de agua.

Es la vía habitual también para conservar cultivares delicados durante el invierno: se enraízan esquejes en otoño y se guardan las plantas jóvenes protegidas, por si la planta madre no supera el frío.

Usos en el jardín

En el norte de España se usan como arbusto de macizo y de seto informal, en zonas de sombra ligera, y en algunos jardines cantábricos forman setos de tamaño considerable.

En el resto del país su terreno es la maceta: cestas colgantes, jardineras de balcón orientado al norte o al este, patios interiores y galerías. Los cultivares péndulos son los que mejor lucen en altura, y los erguidos se pueden formar como arbolito de copa, un trabajo de varios años que da resultados muy vistosos.

Sus flores son visitadas por abejas y abejorros, y en zonas con presencia de aves nectarívoras resultan un imán, que es para lo que están hechas en su origen americano.

En resumen

Las fucsias híbridas son arbustos de semisombra, sustrato rico y riego frecuente, que florecen sin interrupción de primavera a otoño si no pasan calor ni sed. Es una planta de clima fresco: brilla en la España atlántica y necesita cultivo en maceta, sombra y humedad en el interior y el litoral mediterráneo.

Las dos claves de manejo son el agua y la poda: cepellón siempre fresco sin llegar a encharcar, y poda fuerte a finales de invierno más pinzados durante la temporada, porque florecen sobre madera del año. Se multiplican por esqueje con enorme facilidad, lo que permite renovar la colección cada temporada sin coste.


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