Fremontodendron californicum es un arbusto perennifolio del chaparral de California y de zonas de Arizona, de la familia de las malváceas, que produce en primavera y verano una floración amarilla espectacular: flores grandes, planas, en forma de platillo, de un amarillo intenso a veces teñido de anaranjado, repartidas por toda la planta. En un jardín seco es de las floraciones más llamativas que existen.
Tiene, sin embargo, dos particularidades que conviene conocer antes de comprarlo. La primera es que el pelo que cubre hojas y frutos irrita la piel y los ojos. La segunda es que odia el riego de verano hasta el punto de morirse por ello, lo que lo convierte en una planta difícil de encajar en un jardín convencional y en una planta muy fácil en un jardín mediterráneo bien entendido.
Advertencia de contacto
Toda la planta está cubierta de pelos estrellados diminutos que se desprenden con facilidad al manipularla. Esos pelos son irritantes por contacto: producen picor en la piel y molestias serias si llegan a los ojos o se inhalan al podar.
La recomendación es práctica: podar con guantes, manga larga y gafas de protección, evitar hacerlo en día de viento, y no plantarlo pegado a un camino estrecho donde haya que rozarlo al pasar. No es un problema de toxicidad por ingestión, sino de irritación mecánica, pero es real y muy común entre quienes lo cultivan.
Cómo reconocerlo
Arbusto grande, de porte erguido y algo desgarbado, con tendencia a crecer más en alto que en ancho y con ramas rígidas. En jardín se conduce a menudo contra un muro, donde su estructura poco compacta deja de ser un inconveniente.
Las hojas son alternas, coriáceas, de un verde oscuro mate, generalmente trilobuladas, con el envés cubierto de un fieltro pardo de pelos estrellados que se nota al tacto y que le da un aspecto polvoriento.
La flor es lo distintivo: hasta cinco o seis centímetros de diámetro, abierta en plano, con cinco piezas amarillas que en realidad no son pétalos sino sépalos, dispuestas como una estrella redondeada. Nacen a lo largo de las ramas del año anterior y cubren el arbusto. El fruto es una cápsula cónica, también cubierta de pelos irritantes, que se abre al secarse.
Dónde y cómo plantarlo
Pleno sol, sin excepciones. Es planta de chaparral, adaptada a laderas expuestas.
El suelo debe ser pobre, pedregoso y con un drenaje excelente. Tolera bien los terrenos calizos, cosa que no es habitual en las plantas californianas de jardín, lo que amplía mucho su rango de uso en España. Lo que no tolera es la arcilla compacta y el agua retenida.
Se comporta especialmente bien en clima mediterráneo con verano seco, que es prácticamente el suyo. Encaja en el litoral mediterráneo, en el interior de la mitad sur, en el valle del Ebro y en zonas con inviernos no demasiado duros.
Tiene un sistema radicular delicado que no soporta el trasplante ni la manipulación. Hay que plantarlo joven, de maceta pequeña, en su sitio definitivo, tocando el cepellón lo mínimo, y no moverlo después. Un ejemplar grande trasplantado suele fracasar.
Es de crecimiento rápido y de vida relativamente corta. Conviene asumir que no es un arbusto para toda la vida del jardín.
Riego: la clave de todo
Riego medio o escaso el primer año, para que arraigue. A partir de ahí, y esto es lo importante, nada de riego en verano.
La combinación de calor y suelo húmedo favorece podredumbres de raíz que matan la planta de golpe, a menudo cuando ya está grande y en plena floración. Es la causa más frecuente de muerte súbita en esta especie, y explica por qué tantos ejemplares fallan en jardines con riego automático.
Consecuencia de diseño: hay que plantarlo fuera del alcance del riego, en una zona seca del jardín, o desconectar los goteros de su entorno. No comparte arriate con plantas de riego estival.
Nada de abonado. Es planta de suelos pobres y responde mal a la fertilización.
Poda
Poda ligera tras la floración, para contener el tamaño y mantener algo de forma. Con guantes y protección, como se ha dicho.
No conviene una poda severa: rebrota mal de madera vieja y una intervención drástica puede dejarlo desfigurado o matarlo. Es mejor un recorte pequeño cada año que un corte grande cada varios.
Si se conduce contra un muro, se van seleccionando ramas principales y se atan al soporte, retirando las que salgan hacia fuera. Ese es el manejo que mejor resultado da, porque además el muro le aporta calor y protege la base de la humedad.
Plagas y problemas frecuentes
Prácticamente no tiene plagas. Casi todos sus problemas son fisiológicos:
- Muerte súbita. Podredumbre de raíz por riego de verano o mal drenaje. Es el fallo característico.
- Fracaso tras el trasplante. Por manipulación de la raíz o por plantar ejemplares grandes.
- Ahilamiento y floración pobre. Por falta de sol o por exceso de abonado.
- Rotura de ramas. Crece rápido, con madera poco resistente, y en sitios ventosos conviene tutorarlo o arrimarlo a un muro.
Multiplicación
Por semilla, que en su hábitat germina tras los incendios y en cultivo requiere un tratamiento previo con agua muy caliente o escarificación para romper la dureza de la cubierta.
Por esqueje semileñoso de verano también es posible, aunque el enraizamiento es irregular. En cualquier caso hay que plantar los ejemplares jóvenes en el sitio definitivo cuanto antes, por lo delicado de la raíz.
Variedades y ejemplares próximos
El cultivar más extendido en jardinería europea es 'California Glory', un híbrido de esta especie con Fremontodendron mexicanum, más vigoroso, de flores más grandes y floración más prolongada que la especie tipo. Es el que se encuentra habitualmente en vivero.
Usos en el jardín
Su mejor colocación es contra un muro soleado, orientado al sur o al oeste, donde se conduce en semiespaldera. Así se aprovecha el calor reflejado, se resuelve su porte poco compacto y se le mantiene la base seca.
También funciona como ejemplar aislado en un jardín seco, en talud, o al fondo de un arriate mediterráneo junto a cistos, romeros, salvias arbustivas y gramíneas de bajo consumo. Es una planta de gran efecto en la escala del jardín, así que conviene reservarle un sitio donde la floración se vea entera.
En resumen
Fremontodendron californicum es un arbusto perennifolio de flor amarilla grande y abundante en primavera y verano, de crecimiento rápido y vida corta, hecho para pleno sol, suelo pobre y drenado, incluso calizo, y clima mediterráneo con verano seco.
Dos reglas gobiernan su cultivo. Una, no regarlo en verano ni plantarlo donde llegue el riego: la podredumbre de raíz es lo que lo mata. Dos, manipularlo con guantes y protección ocular, porque el pelo de sus hojas y frutos irrita. Cumplidas ambas, es de los arbustos más espectaculares que se pueden tener sin gastar una gota de agua.