Euonymus alatus es el bonetero alado, un arbusto caducifolio del este de Asia, de la familia de las celastráceas, que se planta por dos motivos muy concretos: el color rojo carmín de su follaje en otoño, de los más intensos que se pueden conseguir en un arbusto, y las crestas de corcho que recorren sus ramas jóvenes en cuatro filas longitudinales, y que le dan a la silueta invernal una textura muy reconocible.
El resto del año es una planta discreta: hoja verde media, flores minúsculas y verdosas que pasan inadvertidas, porte redondeado y ordenado. Se compra por lo que hace en octubre y noviembre, y por lo que enseña cuando pierde la hoja. Ese es el trato, y conviene saberlo antes de plantarlo.
Cómo reconocerlo
Arbusto de ramificación densa y horizontal, de porte ancho y bastante regular, con crecimiento lento a medio.
Las ramas jóvenes son verdes y llevan de dos a cuatro alas suberosas longitudinales, unas láminas de corcho de varios milímetros que sobresalen del tallo. Es el rasgo que da el epíteto alatus y no lo tiene ningún otro arbusto de jardín corriente. En las ramas viejas las alas se van perdiendo.
Las hojas son opuestas, elípticas, finamente aserradas, de un verde medio mate en verano. En otoño viran a un rosa carmín y rojo fuego que cubre la planta entera y dura varias semanas.
Las flores, en primavera, son diminutas, de cuatro pétalos, verdosas, y prácticamente invisibles. El fruto es una cápsula que al abrirse deja ver la semilla envuelta en un arilo de color escarlata, muy vistoso sobre la rama desnuda cuando ya ha caído la hoja.
Advertencia sobre los frutos
Los frutos y semillas de los Euonymus son tóxicos por ingestión. Son pequeños, de un rojo llamativo y muy visibles en otoño, exactamente el tipo de cosa que atrae la mano de un niño. Si el arbusto se planta en un jardín familiar, conviene tenerlo presente y explicarlo. No tiene ningún uso comestible.
Dónde y cómo plantarlo
Admite sol, semisombra y sombra, pero hay un matiz determinante: el color otoñal solo es espectacular a pleno sol. En sombra la planta crece igual de bien y las hojas viran a tonos rosados apagados o simplemente amarillean. Si se busca el efecto de otoño, hay que darle sol.
Es un arbusto de clima templado, que necesita cierto contraste térmico en otoño para colorear. En el norte peninsular, en la meseta, en zonas de montaña y en general en la mitad norte da su mejor versión. En el litoral mediterráneo cálido y en el sur, con otoños largos y suaves, el viraje es más pobre y tardío, y en veranos muy secos y calurosos sufre quemaduras en el borde de la hoja.
El suelo debe ser medio y bien drenado. No es exigente: acepta terrenos francos, algo arcillosos y también calizos, siempre que no se encharquen. Agradece materia orgánica en la plantación y un acolchado que le mantenga fresca la raíz.
Riego
Riego moderado y regular. No es una planta de xerojardinería. En verano necesita que el suelo no se seque del todo, porque el estrés hídrico se traduce en hoja quemada y en un otoño deslucido.
La regla práctica: riegos generosos y espaciados, con acolchado, mejor que riegos cortos y diarios. En el interior seco puede requerir riego semanal en pleno verano; en el norte, con lluvias de verano, puede no necesitar casi nada.
Abonado escaso. Un aporte de compost en superficie a final de invierno es suficiente. Un exceso de nitrógeno da mucho brote verde y retrasa la coloración de otoño.
Poda
Se poda poco, y a finales de invierno, antes de la brotación. La planta tiene una arquitectura naturalmente equilibrada y una poda excesiva estropea su forma en capas horizontales, que es parte de su gracia.
Lo que sí conviene es aclarar ramas cruzadas o mal orientadas y retirar madera seca. El cultivar 'Compactus', más denso y de menor tamaño, admite recorte y se usa incluso como seto bajo, formal o informal, con un resultado espectacular en otoño.
Rebrota bien de madera vieja, así que un ejemplar descuidado puede recuperarse con una poda de renovación repartida en dos o tres inviernos.
Plagas y problemas frecuentes
- Oídio. Es la afección más común del género, con un polvillo blanco en las hojas en verano bochornoso. Se controla con aireación y evitando mojar el follaje.
- Cochinillas. Los Euonymus son especialmente propensos a la cochinilla, que se instala en tallos y envés y debilita la planta.
- Araña roja en calor seco prolongado, con punteado amarillento en la hoja.
- Coloración otoñal pobre. Casi siempre por falta de sol, exceso de abono nitrogenado o clima demasiado suave, no por un problema sanitario.
Un apunte sobre su comportamiento
En el este de Estados Unidos Euonymus alatus se considera una especie invasora: las aves dispersan sus semillas y coloniza bosques, hasta el punto de que su venta está prohibida en varios estados. Ese comportamiento depende del clima y del ecosistema receptor, y no se traslada automáticamente a otras regiones.
Como precaución razonable, si aparecen plántulas espontáneas en el jardín o en sus lindes conviene arrancarlas, y no plantarlo pegado a masas forestales naturales.
Multiplicación
Por esqueje semileñoso en verano, que es la vía habitual y la que asegura el color de otoño del ejemplar madre. Se toman brotes del año, con hormona de enraizamiento y sustrato poroso.
También por acodo de ramas bajas y por semilla, aunque esta necesita un periodo de frío para germinar y da plantas de coloración variable, además de tardar años en alcanzar tamaño.
Usos en el jardín
Su papel natural es el de punto de color de otoño. Aislado sobre césped, al fondo de una vista, o en grupo de tres, da una masa roja que se ve desde muy lejos durante semanas.
Combina bien con perennifolios de hoja oscura, que le hacen de fondo y multiplican el contraste, y con gramíneas de otoño. El cultivar 'Compactus' funciona como seto bajo de separación en un jardín de estilo naturalista.
En invierno, sin hoja, sus ramas aladas y los arilos rojos que quedan colgando le dan un interés que pocos caducifolios pequeños tienen. Es un arbusto que merece colocarse donde se vea desde una ventana.
En resumen
El bonetero alado es un arbusto caducifolio de porte ordenado, cultivado por su follaje rojo carmín de otoño y por las crestas de corcho de sus ramas. Necesita sol para dar color, suelo medio y bien drenado, riego moderado y muy poca poda.
Da su mejor resultado en la mitad norte de España y en zonas frescas, y decepciona en climas cálidos de otoño suave. Sus frutos con arilo escarlata son tóxicos por ingestión, algo a tener en cuenta en jardines con niños, y conviene retirar las plántulas espontáneas y no plantarlo junto a masas forestales.