La eremofila sedosa, Eremophila nivea, es un arbusto australiano de follaje plateado y flores tubulares de color lila azulado que florece entre febrero y junio. Todo en ella, hojas, tallos y cálices, está cubierto de un fieltro de pelos blancos y sedosos que le da el aspecto nevado del que viene el epíteto nivea. En un arriate seco es una de las plantas de follaje gris más luminosas que se pueden poner.
Es originaria del sudoeste de Australia, de las bioregiones de sabana de Avon Wheatbelt y Yalgoo, de clima mediterráneo semiárido, donde está amenazada de extinción. Ese origen explica su comportamiento en el jardín: pide sol pleno, terreno pobre y muy drenado, y prácticamente nada de agua. Es una planta de xerojardinería en el sentido estricto, no una que simplemente tolere la sequía.
Cómo reconocerla
Arbusto de porte erguido y ramificado, de tamaño medio, con las ramas cubiertas de un tomento blanco denso. Al tacto el follaje es suave, casi afelpado, muy distinto de la aspereza de otras plantas grises mediterráneas.
Las hojas son pequeñas, estrechas, alternas y apretadas contra el tallo, de un gris plateado uniforme por las dos caras. Ese revestimiento de pelos no es decorativo por casualidad: reduce la pérdida de agua y refleja la radiación, que es como sobrevive en su hábitat.
Las flores nacen solitarias en las axilas, son tubulares, de unos dos centímetros, con la boca abierta en cinco lóbulos, y de un color lila azulado que contrasta de forma llamativa con el follaje blanco. La floración es abundante y cubre la planta. Después vienen unas drupas esféricas que contienen las semillas.
El nombre común en Australia del conjunto del género es emu bush, en referencia al avestruz nativo que se alimenta de sus frutos. El género comprende más de doscientas especies, casi todas australianas.
Dónde y cómo plantarla
Pleno sol, siempre. En sombra o semisombra pierde el plateado, se ahíla y florece mal.
El sustrato es el factor decisivo: pobre, seco y con un drenaje excelente. Suelos arenosos, pedregosos, laderas y taludes son su sitio. En terrenos arcillosos o compactados fracasa por podredumbre de raíz, y no es cuestión de regar menos: el problema es la retención de agua del suelo.
Un detalle importante que se conoce bien en su país de origen: en jardines de suelo pesado o alcalino, la especie se cultiva injertada sobre patrones de Myoporum, que toleran esas condiciones. Si se encuentra planta injertada en vivero, es la opción segura para terrenos difíciles. En planta franca hay que buscarle un sitio verdaderamente drenado.
Otro factor limitante es la humedad ambiental. No le sienta bien el aire húmedo y templado, que favorece hongos en el follaje tomentoso. Va mejor en el interior seco y en el litoral árido del sureste que en la cornisa cantábrica.
Aguanta el frío moderado del invierno mediterráneo. En zonas de heladas fuertes conviene protegerla o cultivarla en maceta.
Riego
Escaso o nulo. Riegos de apoyo el primer año, para que la raíz se establezca, y a partir de ahí lo justo. En clima mediterráneo, una planta asentada puede pasar el verano sin ningún riego.
El exceso de agua es la forma más rápida de perderla. Si comparte arriate con plantas de mayor consumo y riego automático, terminará muriéndose por asfixia. Conviene agruparla con plantas de necesidades hídricas equivalentes: eremofilas, teucrios, salvias arbustivas, artemisias, lavandas.
El acolchado, si se usa, mejor mineral, con grava o gravilla, que mantiene el cuello seco y refleja la luz. Los acolchados orgánicos húmedos favorecen las podredumbres del cuello en este tipo de plantas.
Nada de abonado rico. Igual que otras australianas, prefiere fertilización mínima y baja en fósforo.
Cómo plantarla para que dure
La plantación decide el destino de esta planta más que cualquier cuidado posterior. Merece la pena hacerla bien:
- Plantar en otoño, para que enraíce con las lluvias de invierno y afronte el primer verano establecida.
- Elevar el punto de plantación. En cualquier terreno que no sea claramente arenoso, plantarla sobre un caballón o en un arriate elevado de veinte o treinta centímetros. Es la forma más eficaz de evitar que el cuello se quede en agua tras una lluvia fuerte.
- No enterrar el cuello. El nivel del cepellón debe quedar ligeramente por encima del terreno circundante, nunca hundido en un alcorque que recoja agua.
- Nada de materia orgánica en el hoyo. Un sustrato rico retiene humedad y es justo lo contrario de lo que necesita.
- Acolchar con grava desde el primer día, dejando unos centímetros libres alrededor del tallo.
Con esa preparación, los riegos de establecimiento durante el primer otoño e invierno bastan, y la planta queda autónoma a partir de la segunda temporada.
Poda
Recorte ligero después de la floración, a comienzos del verano, quitando las puntas y las flores pasadas. Ese recorte anual mantiene la planta compacta y prolonga su vida útil.
No conviene cortar en madera vieja y desnuda, porque el rebrote desde esa zona es malo o nulo. Como en la mayoría de arbustos de follaje gris, la poda tiene que ser un recorte de mantenimiento hecho todos los años, no una intervención de rescate cada cinco.
Multiplicación
Por esqueje semileñoso, que es la vía habitual. Se toman brotes del año a final de primavera o en verano, se quitan las hojas basales y se ponen en sustrato muy poroso, arenoso o perlítico, con humedad controlada y sin exceso de agua, que en una planta tomentosa es fácil que produzca podredumbre.
La semilla es de germinación difícil y errática en el género, y en la práctica no se usa en jardinería. Para suelos hostiles, ya se ha dicho, la solución es la planta injertada.
Cultivares y otras eremofilas
De Eremophila nivea se han seleccionado varios cultivares:
- 'Gubbura Bells', especialmente compacto, vigoroso y robusto.
- 'Blue Velvet', de flores de un lila azulado intenso.
- 'Spring Mist', de en torno a un metro de altura y diámetro, con flores más grandes.
Del resto del género también se usan en jardinería Eremophila maculata 'Aurea', de follaje verde oscuro y flores amarillas, y Eremophila glabra, de hojas plateadas y flores por lo general rojo anaranjadas con estambres largos.
Usos en el jardín
Es una planta para jardín seco, rocalla, talud y grava. Su follaje blanco funciona como elemento de contraste durante todo el año, y ese es su papel principal: la floración es un extra de varios meses sobre una planta que ya aporta color de hoja los doce.
Combina bien con gramíneas ornamentales de bajo consumo, con arbustos mediterráneos aromáticos y con suculentas. En maceta de terraza soleada da buen resultado, siempre con sustrato muy arenoso y sin plato debajo.
En jardinería pública de zonas áridas del sureste peninsular es una candidata seria, porque cumple el requisito difícil: color prolongado con consumo de agua casi nulo.
En resumen
Eremophila nivea es un arbusto australiano de follaje plateado y sedoso y flores lila azuladas de febrero a junio, hecho para pleno sol, suelo pobre y muy drenado, y riego escaso o nulo. En el jardín mediterráneo seco español encaja perfectamente.
Sus dos puntos débiles son el suelo pesado y la humedad, y ambos se traducen en podredumbres. La solución pasa por elegir bien el emplazamiento, usar acolchado de grava, agrupar plantas de riego similar y, en terrenos arcillosos o alcalinos, buscar ejemplares injertados sobre Myoporum. Un recorte suave tras la floración cada año hace el resto.