Elaeagnus x ebbingei es un arbusto perennifolio de origen hortícola, híbrido entre Elaeagnus macrophylla y Elaeagnus pungens, que se ha convertido en uno de los setos de hoja perenne más utilizados en Europa. Su virtud principal es la resistencia: aguanta viento, salitre, sequía, sombra, poda dura y suelos mediocres, y sigue con la hoja intacta.
La segunda virtud pasa más desapercibida y es la mejor: florece en otoño, con unas flores diminutas, blanquecinas y sin ningún atractivo visual, que desprenden un perfume intenso y dulce, perceptible a varios metros. Es una de esas plantas que se descubren por el olfato antes que por la vista, en octubre o noviembre, cuando el jardín ya no huele a casi nada.
Cómo reconocerlo
Arbusto denso y vigoroso, de porte redondeado y ramas algo arqueadas, que sin poda alcanza tamaño de seto alto. Crece rápido para lo que se acostumbra en perennifolios.
La hoja es la mejor pista. Es coriácea, oval, entera, de un verde oscuro brillante por el haz, y por el envés está cubierta de escamas plateadas que le dan un aspecto metálico. Los brotes jóvenes y los pecíolos llevan escamas pardas o cobrizas que se ven a simple vista como puntitos herrumbrosos. Ese punteado es el rasgo diagnóstico del género.
Las flores nacen en las axilas de las hojas en otoño, colgantes, tubulares, de un blanco crema, y pasan desapercibidas salvo por el aroma. En primavera maduran unas drupas ovaladas de color rojo anaranjado con pintitas plateadas, que las aves aprovechan.
Existen cultivares de follaje variegado muy extendidos, como 'Gilt Edge', con el borde de la hoja amarillo, y 'Limelight', con el centro dorado. En estos hay que eliminar las ramas que reviertan a verde en cuanto aparezcan, porque son más vigorosas y acaban comiéndose la variegación.
Dónde y cómo plantarlo
Es una planta de una tolerancia excepcional a la exposición: va bien a pleno sol, en semisombra y en sombra franca, aunque los cultivares variegados necesitan luz para mantener el color.
Su terreno natural en jardinería española es la primera línea de costa. Soporta el viento cargado de sal y el sustrato arenoso mejor que casi ningún otro arbusto de seto, y por eso se ve tanto en urbanizaciones del litoral. También funciona en el interior, con más frío, y en ciudad, donde aguanta la contaminación y la reverberación.
Acepta cualquier sustrato con tal de que drene: arenoso, pedregoso, pobre, y también los calizos, en los que se comporta bastante mejor que otros perennifolios de seto. Lo único que no tolera es el encharcamiento permanente.
Tiene además una particularidad interesante: como otras plantas del género, fija nitrógeno atmosférico en asociación con bacterias del suelo alojadas en sus raíces, lo que explica que salga adelante en terrenos muy pobres sin abonado.
Riego
Riego moderado los primeros años, hasta que la mata cierra y el sistema radicular se establece. Después es una planta notablemente resistente a la sequía, capaz de pasar el verano mediterráneo con muy poco apoyo.
En seto conviene regar en profundidad y de forma espaciada, mejor que a diario en superficie. Si se planta en otoño, que es el momento ideal, aprovecha las lluvias de invierno y llega al primer verano mucho más asentado.
No necesita abonado en suelo normal. En un seto muy recortado y en terreno arenoso, un aporte de compost en primavera basta.
Poda
Tolera la poda como pocos arbustos perennes y rebrota bien de madera vieja, lo que permite tanto el recorte de seto formal como la recuperación de plantas descuidadas.
Para un seto formal, dos recortes al año, uno a finales de primavera y otro al final del verano, dan una superficie densa. Conviene tener presente que un recorte tardío de verano se lleva por delante los botones de flor y, con ellos, el perfume de otoño. Quien valore el aroma debe hacer el segundo recorte pronto, o hacer solo uno.
Un consejo de acabado: en un arbusto de hoja tan grande, el recorte a máquina deja hojas partidas por la mitad que amarillean y afean. Si el seto es pequeño, la tijera de mano da mejor resultado.
Los ejemplares viejos y desbocados admiten una poda de rejuvenecimiento severa a finales de invierno, y responden con brotación abundante desde la base.
Plantar un seto: marco y calendario
Como la mayor parte de su uso es en seto, conviene concretar. El momento de plantación es el otoño, o el final del invierno en zonas frías. Plantar en primavera obliga a un primer verano de riego constante.
El marco de plantación depende del resultado buscado y del tamaño de la planta de partida. Con ejemplares de vivero de porte medio, una separación de en torno a un metro entre plantas da un seto cerrado en pocas temporadas; más juntas se cierra antes pero compiten entre sí, y más separadas tarda pero cada planta desarrolla mejor estructura. En una pantalla alta conviene irse a la separación mayor.
Se abre una zanja continua en lugar de hoyos individuales, se rompe bien la tierra del fondo y se planta al mismo nivel al que venía la planta en la maceta, sin enterrar el cuello. Un acolchado a lo largo de toda la línea ahorra riegos y evita la competencia de hierbas durante el establecimiento.
El primer recorte de formación se da cuando las plantas han arrancado, despuntando las guías para forzar ramificación baja. Un seto que se deja crecer libre los primeros años y se empieza a recortar tarde queda hueco por abajo y ya no se recupera del todo.
Plagas y problemas frecuentes
- Cochinillas. El problema más frecuente, sobre todo en setos densos y poco aireados. Se instalan en las ramas y en el envés.
- Reversión de las variegaciones. Ramas de hoja verde lisa que hay que cortar desde su punto de origen.
- Muerte de ramas aisladas. Se ven ocasionalmente ramas que se secan de golpe en setos adultos; es prudente cortarlas hasta madera sana y limpiar las herramientas.
- Asfixia radicular en suelos pesados y con riego automático excesivo, que es la causa habitual de fallo en setos jóvenes.
Multiplicación
Por esqueje semileñoso de final de verano o comienzos de otoño, tomando brotes del año de unos diez a quince centímetros, con las hojas inferiores retiradas, hormona de enraizamiento y sustrato poroso con humedad ambiental alta. Es la vía habitual y la única que conserva los cultivares variegados.
Por semilla no tiene sentido en un híbrido: la descendencia no reproduce las características de la planta madre.
Usos en el jardín
Su uso mayoritario es el seto de pantalla, tanto formal como libre. Da opacidad todo el año, crece deprisa y no exige nada. En parcelas expuestas al viento funciona además como cortavientos y protege a plantas más delicadas plantadas a su abrigo.
Los cultivares variegados se usan también como ejemplar aislado o en grupos para aportar luz a rincones sombríos, donde el follaje dorado se ve desde lejos. Se dan bien en maceta grande de terraza, con la ventaja de aguantar el viento y el sol de una azotea.
Y hay un criterio de diseño que se olvida: si el seto está junto a una puerta, una terraza o un camino que se use en otoño, el perfume de sus flores es un argumento por sí solo para colocarlo ahí y no en el fondo de la parcela.
En resumen
Elaeagnus x ebbingei es un arbusto perennifolio híbrido, de crecimiento rápido, hoja coriácea con el envés plateado y una resistencia poco común al viento, la sal, la sequía, la sombra y los suelos pobres. Es de las mejores opciones para un seto de pantalla en la costa española y también sirve en el interior.
Sus flores otoñales son insignificantes a la vista y muy perfumadas, así que conviene plantarlo donde se pueda oler y ajustar el calendario de recorte para no eliminar los botones. Poda sin miedo, riego moderado, ninguna exigencia de suelo salvo drenaje, y vigilancia de la cochinilla y de las ramas revertidas en los cultivares variegados.