Zonas 7-12: soporta hasta -15º
Pleno sol o sombra parcial
Cualquier suelo bien drenado, incluso calizo
Riego escaso
Follaje perenne
Floración: enero-abril
Vainas con semillas

Las coronillas son leguminosas mediterráneas de flor amarilla que florecen en pleno invierno, cuando casi nada más lo hace en el jardín seco. La más cultivada como arbusto ornamental es Coronilla valentina, y muy en particular su subespecie glauca, de follaje azulado y flores muy perfumadas que abren de enero a abril. Es planta de la flora ibérica, resistente a la sequía y perfectamente cómoda en suelo calizo.

El nombre del género viene de la disposición de las flores: se agrupan en umbelas apretadas en el extremo de un pedúnculo, formando una coronita de florecillas amarillas de forma amariposada. A esa floración se suma un follaje glauco de hojas compuestas que aporta color al arbusto los doce meses, y unos frutos en vaina alargada y articulada que se rompe en segmentos, un rasgo del género.

Cómo reconocerla

Arbusto o subarbusto de porte redondeado y ramificación densa, de tamaño modesto, que en jardín se mantiene en el rango de metro a metro y medio con poda. Las ramas son flexibles y de color verde claro.

La hoja es imparipinnada, con varios pares de foliolos ovales y redondeados en el ápice más uno terminal. En la subespecie glauca ese follaje tiene un tono verde azulado muy marcado, que es lo que la hace atractiva incluso sin flor. Las estípulas son pequeñas.

Las flores son papilionadas, típicas de leguminosa, de color amarillo intenso, reunidas de ocho a doce en umbelas terminales. Desprenden un perfume dulce apreciable en las horas centrales del día, algo poco habitual en invierno. Después vienen las vainas alargadas y estranguladas entre semilla y semilla, que al secarse se fragmentan en trozos con una semilla cada uno.

Otras coronillas de interés

El género da varias especies útiles en jardinería, y no todas son arbustos:

  • Coronilla minima, del sur de Europa e ibérica, forma matas muy compactas que funcionan como tapizante de apenas quince a veinte centímetros de altura. Florece en amarillo entre abril y julio y es muy resistente a la sequía.
  • Coronilla juncea, también ibérica, tiene tallos gráciles de entrenudos largos que recuerdan a los juncos, y hojas finas que pierde en la estación seca. Florece de enero a julio.
  • Coronilla viminalis es de origen canario. Da flores de un rosado pálido entre enero y mayo, es un subarbusto glauco tapizante y muy resistente a la sequía, y en su medio natural vive en grietas y repisas de risco con apenas suelo, perdiendo el follaje en verano.

Advertencia

Las coronillas no son plantas comestibles. Varias especies del género y de los géneros próximos contienen compuestos tóxicos por ingestión, y no deben darse como forraje ni consumirse de ninguna forma. Es un dato a tener presente si el jardín tiene animales que ramonean o niños pequeños, sobre todo por las vainas, que son llamativas.

Dónde y cómo plantarla

Pleno sol o sombra parcial. A pleno sol florece más y se mantiene más compacta. En sombra tiende a alargarse y a florecer menos.

Es una planta ideal para el jardín mediterráneo de bajo consumo de agua. Le va cualquier suelo con buen drenaje, incluidos los calizos, pedregosos y pobres, que es donde vive en estado silvestre. Lo que no tolera es el suelo pesado y encharcado: en arcillas mal drenadas se pudre por el cuello.

Aguanta bien el frío en invierno y también el viento y la cercanía del mar. Encaja en casi toda España peninsular, tanto en el litoral mediterráneo como en el interior, siempre que el terreno drene.

Riego

Riego escaso. Una vez arraigada, en clima mediterráneo puede vivir prácticamente sin riego, con algún aporte puntual en veranos muy secos y en los primeros años.

El error más frecuente con esta planta es tratarla como un arbusto de jardín convencional y regarla en verano. Con riego abundante y calor crece blanda, se ahíla, florece peor y se hace más corta de vida. Conviene plantarla en otoño, para que aproveche las lluvias de invierno y llegue al verano con raíz hecha.

No necesita abonado. Es leguminosa, fija nitrógeno atmosférico gracias a las bacterias de sus nódulos radiculares, y en suelo fértil pierde porte compacto.

Poda

La poda se hace después de la floración, en primavera. Un recorte general de los extremos, quitando las inflorescencias pasadas y acortando un tercio del crecimiento, mantiene la mata densa y evita que se abra por el centro.

Conviene no dejar que envejezca sin podar, porque la madera vieja rebrota mal y una coronilla desmadejada es difícil de recuperar. Es preferible el recorte anual suave que la poda severa cada varios años. Como en muchos arbustos mediterráneos, cortar por encima de la zona con hojas es la regla.

Plantación y calendario

El momento de plantar es el otoño. Es la regla general del jardín mediterráneo y con la coronilla se cumple sin matices: plantada en octubre o noviembre, la planta enraíza durante el invierno con las lluvias, llega a la primavera con sistema radicular hecho y afronta su primer verano sin depender del riego. Una plantación de primavera obliga a regar todo el verano y da resultados peores.

En el hoyo no conviene abonar ni añadir mucha materia orgánica: se busca lo contrario de lo que se hace con un arbusto de macizo. Un hoyo amplio para romper la compactación, tierra del propio sitio, y si el terreno es pesado, mejorar el drenaje con grava o plantar algo elevado sobre un pequeño caballón.

Los primeros riegos, generosos y espaciados, se mantienen hasta que la planta arranca. A partir del segundo año se van retirando. El acolchado de grava es preferible al orgánico, porque mantiene el cuello seco.

Distinguir las coronillas de jardín

En vivero la etiqueta suele decir solo Coronilla, o Coronilla glauca. La planta más habitual es Coronilla valentina subespecie glauca, que se reconoce por el follaje claramente azulado y por tener menos pares de foliolos que la subespecie tipo. La Coronilla valentina propiamente dicha tiene la hoja de un verde más franco y estípulas más desarrolladas.

A efectos de cultivo la diferencia es irrelevante, porque ambas piden lo mismo. A efectos de diseño no lo es: quien busque el contraste de follaje gris azulado durante todo el año debe asegurarse de llevarse la subespecie glauca, mirando la planta y no solo la etiqueta.

Multiplicación

Por semilla y por esqueje. La semilla se recoge de las vainas secas, se escarifica ligeramente frotando con papel de lija o se remoja en agua para ablandar la cubierta dura, que es lo habitual en leguminosas, y se siembra en otoño o a comienzos de primavera.

El esqueje semileñoso de verano enraíza sin dificultad en sustrato arenoso, y es la vía a elegir si se quiere conservar exactamente el follaje azulado de un ejemplar concreto.

Usos en el jardín

Su gran baza es la floración de invierno en un jardín sin riego. Puesta en un arriate seco junto a lavandas, romeros, teucrios y cistos, aporta color y aroma en los meses en que esas compañeras están paradas.

Funciona en rocalla, en talud, en jardinera grande de terraza soleada y en primeras líneas de mar, donde tolera el salitre. Las especies tapizantes del género, como C. minima o C. viminalis, son buenas cubridoras de suelo en pendientes secas.

Como leguminosa, mejora el terreno donde vive y es visitada por abejas en una época del año en que la oferta de flor es escasa, lo que le da valor añadido en un jardín pensado para polinizadores.

En resumen

La coronilla es un arbusto mediterráneo perennifolio, de follaje glauco y flores amarillas perfumadas que abren de enero a abril. Vive con sol, suelo drenado aunque sea calizo y pobre, y riego escaso o nulo una vez asentada, lo que la convierte en una pieza natural del jardín seco español.

Pide poco: plantarla en otoño, no regarla de más, no abonarla y darle un recorte anual tras la floración para que no se abra. Conviene recordar que no es planta comestible y que sus vainas no deben ingerirse. A cambio, da color y aroma en pleno invierno y alimenta a los polinizadores cuando poca cosa florece.


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