Temperatura media
Pleno sol
Suelo ácido, rico y fresco
Riego regular o escaso
Hoja perenne
Flor: abril-septiembre

Callistemon citrinus es el limpiatubos por excelencia, un arbusto perennifolio australiano de la familia de las mirtáceas cuyas inflorescencias rojas, cilíndricas y erizadas de estambres, recuerdan a un cepillo de limpiar botellas. Es una de las plantas más plantadas en calles, medianas y jardines del litoral mediterráneo español, y aguanta con notable dignidad el calor, el viento y la falta de agua del verano peninsular.

Lo que de verdad lo caracteriza no es solo la flor. Es la floración escalonada, que se reparte de la primavera al final del verano en lugar de concentrarse en dos semanas; el crecimiento del brote más allá de la inflorescencia, de modo que la rama sigue creciendo por encima del cepillo una vez pasada la flor; y el olor a limón de las hojas al estrujarlas, que es lo que le da el epíteto citrinus. En la literatura botánica reciente la especie aparece también como Melaleuca citrina, tras la revisión del género.

Cómo reconocerlo

Arbusto grande o arbolito de porte abierto, con ramas algo colgantes en los ejemplares viejos, que en jardín se mantiene habitualmente en el rango de arbusto de dos a cuatro metros según la poda y el riego.

Las hojas son alternas, estrechas y lanceoladas, coriáceas, de un verde apagado, con el nervio central marcado. Los brotes nuevos salen a menudo con un tono rosado o cobrizo y cubiertos de pelos sedosos, un detalle que en primavera resulta muy vistoso.

La inflorescencia es una espiga cilíndrica de varios centímetros, en la que lo llamativo son los estambres, largos y rojos, con la antera amarilla en la punta. Los pétalos, en cambio, son pequeños y caedizos. Tras la floración quedan sobre la rama unas cápsulas leñosas agrupadas en anillo, duras y grises, que pueden permanecer años pegadas al tallo. Ese collar de cápsulas viejas a lo largo de una rama es la seña de identidad más fiable del género fuera de época de flor.

Dónde y cómo plantarlo

Pleno sol, sin discusión. A la sombra florece mal y se ahíla. Tolera bien el viento y se comporta con soltura cerca del mar, lo que explica que se use tanto en paseos marítimos.

En cuanto al frío, es un arbusto de clima templado a cálido. En el litoral mediterráneo, en el valle del Guadalquivir, en Canarias y en la costa atlántica sur no tiene problemas. En zonas de interior con heladas fuertes y prolongadas sufre, y conviene plantarlo al abrigo de un muro orientado al sur o cultivarlo en maceta grande para poder resguardarlo.

El suelo ideal es fértil, fresco y de reacción ácida o al menos neutra. Aquí está el punto débil en España: en terrenos muy calizos, y con agua de riego dura, el limpiatubos amarillea entre los nervios por clorosis férrica. Se ven muchos ejemplares urbanos en ese estado. Si el terreno es calizo, hay que contar con aportes de quelato de hierro, materia orgánica y acolchado ácido, o directamente elegir otra especie.

Riego y abonado

Riego regular durante los dos o tres primeros años, mientras enraíza. Una vez asentado se vuelve bastante frugal y se conforma con riegos escasos y espaciados, aunque florece mejor si no pasa sed en primavera.

Es preferible regar poco y en profundidad que dar riegos cortos y frecuentes, porque así el sistema radicular baja y la planta gana autonomía en verano. En maceta el criterio cambia: hay que regar más a menudo y vigilar que el sustrato no se compacte.

El abonado debe ser contenido. Como muchas plantas australianas, agradece fertilizantes de liberación lenta y bajos en fósforo más que un abonado rico. Un aporte en primavera basta.

Poda

La poda es lo que separa un limpiatubos bonito de uno desmadejado. El momento es justo después de florecer, y el corte debe hacerse por detrás de las cápsulas, sobre madera del año, sin entrar en madera vieja y gruesa.

Ese recorte cumple dos funciones: evita que la planta gaste energía en fructificar y provoca ramificación por debajo, que es de donde saldrán las flores siguientes. Si no se poda nunca, el arbusto se abre, se queda hueco por dentro y acumula collares de cápsulas viejas en ramas largas y desnudas.

Los ejemplares muy envejecidos rebrotan de madera vieja mejor que otras mirtáceas, así que una poda de rejuvenecimiento severa a finales de invierno es posible, aunque supone perder la floración de esa temporada.

Plagas y problemas frecuentes

  • Clorosis férrica. El problema número uno en suelo calizo o con agua dura. Hojas amarillas con los nervios verdes.
  • Cochinillas. Aparecen en ramas y axilas, sobre todo en ejemplares poco aireados o con exceso de abono nitrogenado.
  • Pulgón en los brotes tiernos de primavera, generalmente sin importancia.
  • Asfixia radicular. En suelos arcillosos y mal drenados con riego abundante, la planta se marchita sin causa aparente.

Multiplicación

Se reproduce con facilidad por esqueje semileñoso tomado en verano, de unos diez centímetros, con las hojas basales retiradas y hormona de enraizamiento, en sustrato poroso y con humedad ambiental.

También por semilla. Las cápsulas leñosas retienen las semillas y las liberan cuando la rama se seca o se somete a calor. Basta con recoger ramillas con cápsulas maduras y dejarlas en un sobre en sitio cálido para que suelten un polvo de semillas diminutas, que germinan sin tratamiento previo. La siembra da plantas variables, lo que interesa si se buscan tonos distintos, y no interesa si se quiere clonar un cultivar concreto.

Usos en el jardín

Se usa como ejemplar aislado, en grupos, y sobre todo como seto informal alto, papel en el que responde muy bien porque tolera el recorte y mantiene la hoja hasta abajo si se poda desde joven.

En alineaciones de calle y en medianas es habitual verlo conducido en forma de arbolito de tronco único. En jardín seco combina bien con otras mediterráneas y australianas de bajo consumo de agua. Es planta muy visitada por abejas y, en los meses de floración, un foco de actividad de insectos polinizadores.

Variedades y especies próximas

El género tiene otras especies frecuentes en jardinería española. Callistemon viminalis es la de ramas claramente llorones, muy usada como arbolito de calle. Callistemon rigidus tiene hojas más rígidas y punzantes y porte más erguido. También circulan selecciones de flor en tonos que van del rojo intenso al rosado y al blanco crema.

En vivero la etiqueta no siempre es fiable, porque las especies del género se hibridan y se confunden con facilidad. Si lo que se busca es un porte concreto, conviene mirar la planta más que el nombre.

En resumen

El limpiatubos es un arbusto de sol, resistente al calor, al viento y a la sequía una vez asentado, con una floración roja llamativa y repartida de abril a septiembre. Para el clima de la mitad sur y del litoral español es una de las opciones más agradecidas que existen.

Sus dos exigencias reales son el sol y el suelo sin exceso de cal: en terreno calizo o con agua dura da clorosis y pierde vistosidad. Y necesita una poda anual después de la floración, cortando por detrás de las cápsulas leñosas, para no acabar convertido en un arbusto abierto y hueco. Con eso, y con poco riego, sale adelante durante décadas.


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