Zonas 4-9: soporta hasta -30º
Semisombra, sombra
Sustrato rico, ácido, húmedo, bien drenado
Riego regular abundante
Follaje caduco
Floración: julio-octubre
Pequeñas cápsulas marrones

El arbusto de la pimienta dulce (Clethra alnifolia) es un arbusto caducifolio del este de Norteamérica que resuelve una de las situaciones más difíciles del jardín: un rincón a la sombra, con suelo húmedo, donde se quiere floración en pleno agosto. Florece de julio a octubre, cuando casi todos los arbustos han terminado, con espigas erguidas de florecillas blancas de perfume muy intenso y dulce que atraen abejas en cantidad.

Su hábitat natural son los bosques encharcados, las riberas de arroyo y los terrenos arenosos y húmedos del litoral atlántico americano, desde Texas y Luisiana hasta Maine y Nueva Escocia. De ahí vienen sus dos rasgos más útiles: una rusticidad al frío enorme y una tolerancia al suelo encharcado que muy pocos arbustos de jardín comparten.

Cómo reconocerlo

Forma una mata erguida y ramificada desde la base, de porte medio, que con el tiempo se extiende lateralmente porque emite brotes de raíz y acaba formando una colonia. Las ramas jóvenes son finas y algo pubescentes.

La hoja es simple, alterna, obovada, de borde aserrado en la mitad superior, de un verde medio mate y con la nervadura marcada. El nombre específico, alnifolia, alude precisamente a ese parecido con la hoja del aliso. En otoño vira a un amarillo dorado limpio, uno de los mejores amarillos otoñales entre los arbustos de sombra.

La floración es lo que justifica plantarlo. Produce racimos erguidos, cilíndricos y densos, de cinco a quince centímetros, cubiertos de florecillas blancas de cinco pétalos y estambres salientes. El perfume es penetrante y se percibe a varios metros en una tarde cálida. Existen variedades de flor rosada. Tras la floración quedan pequeñas cápsulas pardas que persisten en la rama durante el invierno y dan un cierto interés a la silueta desnuda.

Dónde plantarlo

Aquí hay que ser claro, porque de esto depende todo. La Clethra alnifolia es un arbusto de clima fresco y suelo ácido y húmedo. Su sitio en España es la cornisa cantábrica, Galicia, el norte de Navarra y del País Vasco, las zonas de montaña húmeda y los jardines de suelo ácido con riego asegurado.

En el interior seco y en el litoral mediterráneo lo pasa mal. El verano largo, caluroso y con aire seco le quema los bordes de las hojas, y el suelo calizo, que es la norma en buena parte del país, le produce clorosis férrica: hojas amarillas con los nervios verdes, crecimiento parado y una vida corta y penosa. Plantarlo en tierra caliza es condenarlo, por mucho hierro que se le añada.

Prefiere semisombra o sombra. Admite más sol cuanta más humedad tenga el suelo, y en clima atlántico fresco puede ir a pleno sol si nunca le falta agua. En clima cálido, sombra sin discusión.

Suelo y riego

Quiere un sustrato rico en materia orgánica, ácido, húmedo y a la vez bien drenado, que es la combinación de un suelo forestal de ribera. En jardín se consigue enmendando con turba, tierra de brezo, compost y hojarasca, y manteniendo un acolchado permanente de corteza de pino o de restos vegetales sobre la zona de raíces.

Es de los pocos arbustos ornamentales que tolera el suelo temporalmente encharcado, hasta el punto de servir para plantar en la orilla de un estanque o en el fondo de una zona de drenaje. Esa característica es su gran baza en jardines con problemas de agua.

El riego debe ser regular y abundante en verano. No aguanta la sequía. Si el suelo se seca, la hoja se dobla, los bordes se tuestan y la floración se pierde. Con agua muy caliza acaba apareciendo clorosis, así que en zonas de agua dura conviene regar con agua de lluvia siempre que se pueda.

Poda

Este es un punto donde equivocarse cuesta la floración del año, y por suerte la regla es sencilla: la Clethra florece sobre los brotes del año en curso. Por tanto se poda al final del invierno, antes de que arranque la brotación, y no después de florecer.

La poda anual consiste en aclarar la mata retirando las ramas más viejas a ras de suelo, para que se renueve desde la base, y acortar el resto si se quiere una planta más compacta. Responde bien, incluso a podas fuertes, y una mata envejecida se puede rejuvenecer casi por completo.

Los brotes de raíz que salen alrededor se dejan si se busca una mancha amplia, o se arrancan cada año si se quiere mantener la planta contenida en su sitio.

Multiplicación

La forma más sencilla es aprovechar los brotes de raíz: se separan en invierno, con su porción de raíz, y se plantan directamente. No falla y da plantas de buen tamaño desde el primer año.

También funciona el esqueje semileñoso en verano, tomado de brotes del año ya algo endurecidos, con hormona de enraizamiento y en ambiente húmedo, y el acodo de una rama baja tumbada y enterrada. La semilla es minúscula y germina en superficie, sin enterrar, pero es una vía lenta que solo interesa para obtener variabilidad.

Variedades

Se han seleccionado muchos cultivares en Norteamérica y algunos se encuentran con facilidad en viveros europeos. Entre las de flor blanca destacan las selecciones compactas, de porte bajo y muy florífera, pensadas para jardines pequeños y para maceta, y las de racimos especialmente largos y erguidos.

Entre las de flor rosa, la diferencia importante es si el color se mantiene o se lava con el tiempo: las mejores selecciones conservan un rosa intenso hasta el final de la floración, mientras que otras palidecen a los pocos días. Hay además variedades de floración más tardía, que alargan la temporada hasta bien entrado octubre, y otras de panículas más largas y perfumadas.

Plagas y problemas frecuentes

Es un arbusto sano y con pocos enemigos. En condiciones de aire seco y calor puede sufrir araña roja, con el punteado pálido y el aspecto grisáceo característicos, lo que en la práctica es otro síntoma de estar plantado donde no debe.

El problema real, y prácticamente el único, es el suelo equivocado. La clorosis por caliza es irreversible en la práctica y condena a la planta a una vida raquítica. Antes de comprarlo conviene comprobar el pH del suelo del jardín, y si es calizo, plantarlo en un macizo elevado con sustrato ácido o en maceta grande, regando con agua de lluvia.

No tiene uso alimentario conocido y sus cápsulas no son un fruto comestible.

Usos en el jardín

Su lugar natural es el macizo de sombra sobre suelo ácido, junto a hortensias, rododendros, azaleas, camelias y helechos, con los que comparte exigencias y a los que aporta lo que a ese grupo le falta: floración de agosto y septiembre.

Es también una de las mejores opciones para orilla de estanque y para zonas bajas del jardín donde se acumula el agua, situaciones que a la mayoría de arbustos les resultan letales. Plantado cerca de una ventana, de una terraza o de un banco, el perfume de la floración es un argumento por sí solo.

En resumen

El arbusto de la pimienta dulce ofrece algo poco común: espigas blancas muy perfumadas de julio a octubre, en la sombra, más un amarillo otoñal limpio y una resistencia al frío extrema. Tolera el suelo húmedo y hasta encharcado, se poda al final del invierno porque florece sobre madera del año y se multiplica sin dificultad separando sus brotes de raíz.

Su condición innegociable es el suelo ácido y fresco, con riego abundante en verano. En la España atlántica y de montaña húmeda es un arbusto fácil y muy agradecido. En suelo calizo y verano mediterráneo no hay manera de que prospere, y conviene saberlo antes de comprarlo en lugar de después.


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