Prunus serrulata «Kanzan» es el cerezo japonés de flor más plantado del mundo, y el que la mayoría de la gente tiene en la cabeza cuando piensa en un sakura. Es una rosácea caducifolia de porte pequeño, seleccionada en Japón y difundida en Europa desde principios del siglo XX, cuyo único cometido es la floración de primavera.
Lo que la distingue de otros cerezos de flor es que la suya es doble y densa: cada flor lleva un número alto de pétalos, de un rosa fuerte casi carmín en el capullo que se aclara al abrirse, y se agrupa en ramilletes colgantes que cubren la rama antes o a la vez que la brotación. El resultado, durante una o dos semanas, es un árbol convertido en una masa rosa compacta, más pesada y más llamativa que la de los cerezos de flor simple. A cambio, apenas fructifica, como recoge la ficha.
Cómo reconocerlo
El porte es característico y cambia con la edad. De joven forma una copa marcadamente en copa de vino, con las ramas principales muy erguidas y abiertas en abanico desde un tronco corto. Con los años esas ramas se van tumbando y la copa acaba siendo ancha y extendida, más ancha que alta. Es un árbol pequeño, que suele quedarse en un tamaño de jardín de casa.
La hoja es alterna, ovalada y con el margen aserrado con dientes finos y aristados. Brota con un tono bronceado o cobrizo que acompaña muy bien a la flor rosa, se vuelve verde en verano y en otoño toma amarillos y anaranjados.
La flor, en marzo y abril según la zona, es el rasgo definitivo: doble, de unos cuatro o cinco centímetros, rosa intenso, sin apenas perfume, en ramilletes de tres a cinco sobre pedúnculos largos. Su peso hace que los ramilletes cuelguen, y esa caída es parte del efecto.
La corteza es lisa, de un pardo rojizo brillante, con lenticelas horizontales marcadas, típica del género. Casi siempre se ve el punto de injerto en el tronco, porque los ejemplares de vivero se injertan a cierta altura.
Dónde plantarlo en España
Necesita frío invernal. Las yemas de flor requieren acumular horas de frío para brotar bien, y ese es el factor que decide dónde tiene sentido plantarlo. Va bien en el norte peninsular, en el interior con inviernos marcados, en zonas de media montaña y en jardines de altitud. En el litoral mediterráneo cálido y en el sur la floración es más floja, más irregular y más corta.
Pide sol pleno. A la sombra florece mal y se ahíla, y además la copa se vuelve más propensa a enfermedades de hoja.
Conviene un sitio abierto y ventilado, no un rincón cerrado y húmedo. La ventilación reduce mucho los problemas de hongos, que son los que acortan la vida de estos árboles.
Hay que preverle espacio lateral, porque la copa acaba extendiéndose bastante más de lo que sugiere el ejemplar joven de vivero. Plantarlo pegado a un muro obliga después a podas que este árbol lleva mal.
Riego y sustrato
Suelo moderadamente fértil, profundo y bien drenado. Acepta la caliza sin problemas serios, lo que amplía las zonas donde puede plantarse. Lo que no tolera es el encharcamiento: en suelo pesado y mal drenado la raíz se pudre y el árbol decae en pocos años.
Riego medio y regular durante la temporada de crecimiento, especialmente en primavera y en los veranos secos. Un cerezo de flor con estrés hídrico en junio y julio prepara mal la floración del año siguiente, porque las yemas de flor se forman en verano.
No conviene abonar fuerte con nitrógeno: da brotes largos y blandos, más pulgón y más problemas de hongos, y no mejora la flor. Un acolchado orgánico sobre el alcorque, renovado cada primavera, es mejor inversión que cualquier fertilizante.
Poda
La regla con «Kanzan» es podar lo mínimo. Es un árbol que cicatriza mal y que responde a los cortes grandes con gomosis y con entradas de hongos de madera.
La flor se produce en madera de años anteriores, en ramillos cortos, de modo que recortar el crecimiento del año elimina la floración siguiente. Si hay que intervenir, se aclara: se retiran ramas enteras secas, cruzadas o mal insertadas, y no se despuntan las ramas cortas donde está la flor.
El momento correcto es el final del verano, con tiempo seco y el árbol todavía activo, nunca en invierno húmedo. Esa es la diferencia práctica más importante respecto a la poda de un árbol cualquiera, y es también la que más se incumple. La herramienta debe estar limpia y desinfectada.
Los chupones del pie, por debajo del injerto, se quitan siempre. Tienen hoja y flor distintas y, si se dejan, acaban dominando el árbol.
Plagas y enfermedades
- Pulgón. Coloniza los brotes tiernos en primavera y enrolla las hojas. Deja melaza pegajosa, molesta si el árbol está sobre una terraza.
- Monilia. En primaveras húmedas seca de golpe flores y brotes, que quedan colgando pardos como quemados. Se retiran y destruyen las partes afectadas.
- Plateado. Hongo que entra por heridas de poda, da brillo plateado a la hoja y va secando ramas. Es la razón principal para podar en seco y a final de verano.
- Gomosis y chancros. Exudados ambarinos en tronco y ramas, casi siempre asociados a heridas, podas mal programadas o daños en el tronco.
- Cribado. Perforaciones redondas en la hoja, como agujeros de perdigón, en primaveras húmedas.
Un cerezo de flor en jardín tiene una vida más corta que un árbol forestal, y el manejo influye mucho en ella. Evitar heridas en el tronco (desbrozadoras, ataduras, tutores mal puestos), no podar en húmedo y mantener el suelo fresco y aireado es lo que marca la diferencia entre un ejemplar que dura décadas y otro que decae a los quince años.
Multiplicación
«Kanzan» es un cultivar y se propaga por injerto sobre pie de Prunus, que es como llega del vivero, casi siempre injertado a cierta altura para formar un tronco limpio. De semilla no se reproduce, y de hecho es un árbol que casi no da fruto.
Al comprar conviene mirar tres cosas: que el punto de injerto esté sano y bien soldado, que el tronco no tenga heridas ni exudados, y que la copa tenga ramas repartidas y no todas saliendo del mismo punto. Un cuello de injerto con muchas ramas naciendo juntas es un punto débil que se paga años después.
Usos en el jardín
Es un árbol de un solo momento, y se planta sabiéndolo. Su sitio es el de pieza aislada en césped o en pradera, donde se vea entero durante las dos semanas de flor, o el de alineación corta en un camino o una entrada, que es donde produce el efecto más espectacular.
El resto del año aporta un follaje correcto y un otoño amarillo anaranjado discreto, con la copa extendida dando una sombra ligera. No es un árbol de estructura ni de interés invernal, salvo por la corteza brillante.
Funciona muy bien acompañado de bulbos de primavera plantados bajo la copa, que coinciden con la floración, y sobre un fondo de perennes verde oscuro que hagan contraste con el rosa. Lo que conviene evitar es mezclarlo con otras floraciones rosas fuertes en el mismo golpe de vista.
En resumen
«Kanzan» es el cerezo japonés de flor doble por excelencia: dos semanas de floración rosa densa en marzo o abril, hoja bronceada al brotar, tamaño pequeño y tolerancia a la caliza. Necesita sol pleno, un invierno con frío suficiente para que la flor cuaje bien, suelo drenado y riego medio en la temporada de crecimiento.
Su punto crítico es la sanidad de la madera. Poda mínima, de aclareo, a final de verano y con tiempo seco, herramienta desinfectada, nada de heridas en el tronco y nada de podar en invierno húmedo. Con eso resuelto, es un árbol pequeño de floración inmejorable; sin ello, es el típico cerezo de flor que decae y se va secando por ramas a los pocos años.