Temperatura media
Pleno sol
Suelo medio, fresco, bien drenado
Riego entre escaso y moderado
Hoja semicaduca
Flor: abril-mayo
Grandes cápsulas decorativas

Paulownia tomentosa, la paulonia o kiri, es un árbol chino que se planta por dos cosas espectaculares y desproporcionadas: unas hojas enormes, aterciopeladas, que en un ejemplar joven pueden ser mayores que un plato, y una floración de abril y mayo en panículas erguidas de flores tubulares color lila o malva, con aroma dulce, que se abren sobre la rama todavía desnuda.

Es además uno de los árboles de crecimiento más rápido que existen. Un ejemplar joven puede hacer brotes de varios metros en una sola temporada, y esa velocidad es a la vez su atractivo y el origen de casi todos sus problemas: madera blanda, ramas frágiles, raíces expansivas y una producción de semilla enorme.

Cómo reconocerla

Forma un árbol de talla media, de tronco recto y copa amplia, abierta y de ramificación gruesa y escasa. La silueta invernal es inconfundible: pocas ramas, muy gruesas para la edad del árbol, terminadas en manojos de yemas florales pardas y peludas.

La hoja es el rasgo más llamativo. Opuesta, con forma de corazón, entera o algo lobulada, cubierta de un fieltro suave por las dos caras, de un verde claro mate. En los rebrotes vigorosos y en los ejemplares jóvenes alcanza tamaños desmesurados; en el árbol maduro es más pequeña. El follaje se comporta como caduco en la mayor parte de España, con caída en otoño sin apenas coloración, y en zonas de invierno muy suave aguanta más tiempo en la rama.

La flor es la de una digital gigante: tubular, acampanada, de unos cinco centímetros, lila por fuera y con el interior manchado de amarillo y de puntos púrpura. Se agrupa en panículas verticales en la punta de las ramas.

El fruto es una cápsula ovoide y leñosa, apuntada, que se abre en dos valvas y deja escapar miles de semillas diminutas y aladas. Las cápsulas secas quedan en el árbol todo el invierno y se usan en composiciones secas.

El detalle que decide si florece

Este es el punto que hay que entender antes de plantarla. La paulonia forma las yemas de flor en otoño y las mantiene expuestas en la rama durante todo el invierno, sin protección. Una helada tardía de marzo o un invierno con frío intenso destruyen esas yemas, y el árbol brota con normalidad en primavera pero no da una sola flor.

Eso explica que en el interior peninsular con inviernos duros haya paulonias que llevan años sin florecer, mientras en el litoral y en las ciudades con invierno suave florecen todos los años. Si el motivo de plantarla es la flor, hace falta un clima de invierno moderado o una posición abrigada, a resguardo del viento frío y con la protección térmica de un muro o de la propia ciudad.

Dónde plantarla en España

Necesita sol pleno. A la sombra se estira, hace hojas grandes y flojas y no florece.

Va bien en el litoral mediterráneo, en el valle del Guadalquivir, en el Levante y en zonas de interior con inviernos moderados. En el norte húmedo crece bien pero la flor sufre con la primavera fría, y en el interior continental frío hay que dar por hecho que habrá años sin floración.

La ubicación pide precaución por dos motivos. Uno son las raíces, potentes y superficiales, que pueden dañar solados, muros y conducciones, así que hay que separarla varios metros de cualquier construcción. El otro es la fragilidad: las ramas gruesas y la madera blanda hacen que se rompa con viento fuerte, y una rama de paulonia es pesada. No es árbol para plantar sobre una zona de estar, un aparcamiento o un paso habitual.

Riego y sustrato

El riego es entre escaso y moderado. Los primeros años necesita agua regular en verano para sostener el crecimiento, que es enorme y consume mucho. Una vez establecida se defiende bien, aunque con sequía severa las hojas grandes se marchitan de forma llamativa a media tarde.

El suelo debe ser medio, fresco, profundo y sobre todo bien drenado. Es una especie muy sensible a la asfixia radicular: en terrenos pesados y encharcadizos la raíz se pudre y el árbol se pierde. Acepta la caliza sin grandes problemas.

No conviene abonar con nitrógeno. Ya crece de sobra, y forzarlo produce brotes larguísimos y blandos que se rompen al primer temporal.

Poda

La poda de formación es importante. La paulonia joven tiende a hacer un eje muy vigoroso y ramas gruesas mal insertadas, y conviene elegir pronto una guía y unas ramas principales bien repartidas, quitando las horquillas cerradas mientras son finas.

Hay una técnica específica que aprovecha su vigor: cortar el árbol casi a ras cada invierno para obtener un rebrote único y vertical con hojas gigantes. Es una práctica ornamental que produce una planta de aspecto exótico, casi tropical, con hojas mucho mayores que las normales. El precio es que así el árbol nunca florece, porque la flor se forma en madera del año anterior.

Fuera de esa técnica, se poda en invierno, en reposo, y lo justo: madera seca, ramas rotas y horquillas peligrosas. Los cortes grandes cicatrizan mal en una madera tan blanda.

Cuidado con la semilla y los rebrotes

Cada cápsula contiene miles de semillas minúsculas y aladas que el viento lleva lejos, y germinan con facilidad en suelos removidos, taludes, cunetas, grietas de pavimento y terrenos alterados. Un ejemplar adulto produce una cantidad enorme cada año.

Además rebrota con fuerza de la cepa y de las raíces, de modo que un árbol cortado no desaparece: emite brotes durante años, y a cierta distancia del tocón.

En un jardín particular la recomendación práctica es retirar las cápsulas antes de que se abran si la parcela linda con terreno natural o con zonas alteradas, y arrancar las plántulas espontáneas en cuanto salgan, cuando todavía se sacan con la mano. Es una planta que se instala sola con mucha facilidad y conviene no facilitarle el trabajo.

Multiplicación

Por semilla es inmediato: se siembra en superficie, sin enterrar, porque necesita luz para germinar, y con calor nace en pocos días. También se multiplica muy bien por esqueje de raíz, tomando trozos de raíz de un centímetro de grosor a final del invierno y enterrándolos en horizontal.

Ese esqueje de raíz es el método habitual en las plantaciones forestales de paulonia, que en los últimos años se han extendido en España usando clones e híbridos seleccionados por rectitud y velocidad de crecimiento, no la especie ornamental de esta ficha.

Usos en el jardín

Como árbol de sombra rápida es imbatible cuando lo que se busca es cubrir un espacio en pocos años. La hoja es enorme y la sombra que da es densa en verano.

Como ejemplar de flor funciona en jardines grandes de clima suave, plantado aislado y donde se pueda ver la copa entera en abril. La floración sobre rama desnuda, en un árbol de ese tamaño, es de las más vistosas que se pueden tener en primavera.

Y como planta de follaje, recortada a ras cada invierno, da un efecto casi tropical en un macizo, con hojas de tamaño desproporcionado sobre un único tallo. Es un uso ornamental muy eficaz en jardines de estilo exótico y compatible con espacios pequeños, porque el tamaño se controla cada año.

En resumen

La paulonia da flor lila y perfumada en abril, hojas gigantes y sombra en muy pocos años, y aguanta caliza y sequía moderada una vez arraigada. Para quien quiere resultado rápido en un jardín grande y de invierno suave, pocas especies compiten con ella.

A cambio hay que asumir un paquete completo de inconvenientes. La madera es blanda y las ramas se rompen, así que no debe plantarse sobre zonas de paso o de estar. Las raíces son expansivas y hay que separarla de construcciones. Las yemas de flor pasan el invierno al descubierto, de modo que en climas fríos hay años sin floración. Y produce muchísima semilla viable y rebrota de raíz, por lo que conviene retirar las cápsulas y vigilar las plántulas espontáneas, sobre todo si el jardín linda con terreno natural.


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