Laurus nobilis es el laurel de toda la vida, el de la hoja que va al guiso. Es un árbol o arbusto de hoja perenne, de la familia de las lauráceas, propio de la cuenca mediterránea, donde queda como reliquia de los bosques húmedos que cubrieron la región antes de que el clima se secara. En jardín se usa poco como árbol y mucho como seto, como pieza recortada y como planta de maceta junto a la cocina.
Lo que lo hace distinto de casi cualquier otro arbusto de hoja perenne es que resiste el recorte hasta extremos que otras especies no toleran, rebrota de la cepa aunque se corte a ras y aguanta décadas en el mismo sitio con muy poco mantenimiento. A eso se suma que es una planta de sombra tolerante, una rareza entre las mediterráneas.
Cómo reconocerlo
Es un árbol de porte piramidal y denso, con tendencia a formar mata con varios troncos desde la base si no se conduce. Sin poda alcanza porte arbóreo, en torno a los 8 o 10 metros en buenas condiciones, aunque en jardín rara vez se le deja llegar.
La hoja es la clave: alterna, coriácea, de contorno lanceolado, con el margen ondulado y el haz verde oscuro brillante. Al estrujarla desprende el olor característico, intenso y balsámico. Ese aroma es la prueba de identidad más rápida y también la más importante en el jardín, por lo que se explica más abajo.
Florece en marzo y abril, con pequeños ramilletes de flores amarillentas en la axila de las hojas. Es dioico, con pies masculinos y femeninos separados, así que solo los pies femeninos, y solo si hay un macho cerca, dan las bayas ovoides negras y brillantes del otoño.
Cuidado con los otros «laureles»
En España se llama laurel a varias plantas que no tienen nada que ver entre sí, y la confusión es peligrosa porque dos de ellas son tóxicas.
- Laurel de flor o adelfa (Nerium oleander). Toda la planta es tóxica por ingestión, incluidas hojas y ramas secas. No se usa en cocina bajo ningún concepto.
- Laurel cerezo o lauroceraso (Prunus laurocerasus), muy usado en setos. Hojas y semillas son tóxicas por ingestión.
- Laurel de Portugal (Prunus lusitanica), del mismo grupo y con las mismas precauciones.
La regla práctica es sencilla: si la hoja machacada no huele a laurel de cocina, no es Laurus nobilis. La hoja de lauroceraso es más grande, más ancha, de un verde brillante distinto y sin ese aroma. La de adelfa es estrecha, alargada y tampoco huele. Ante cualquier duda sobre la identidad de una planta del jardín, no se recolecta.
Dónde plantarlo
El laurel prospera en casi toda España a baja y media altitud, y está especialmente cómodo en el litoral atlántico y en el mediterráneo, donde las temperaturas suaves y la humedad ambiental le sientan bien. En el interior continental sufre con las heladas fuertes y prolongadas: no es que muera, pero se le quema el follaje y rebrota desde abajo, lo que arruina un seto formado.
Acepta sol pleno y semisombra, y de hecho es de las pocas especies mediterráneas que mantiene follaje denso en sombra parcial. A pleno sol en zonas muy cálidas y secas conviene que tenga el pie fresco, porque la hoja pierde brillo y se amarillea con el estrés hídrico.
Tolera bien el ambiente costero, incluida cierta salinidad, y resiste la contaminación urbana. Lo que peor lleva es el viento seco y frío del invierno continental, que le seca el borde de la hoja.
Riego y sustrato
Riego moderado. El laurel resiste sequía cuando está bien arraigado, pero responde con follaje mucho mejor si el suelo se mantiene con algo de frescura en verano. En seto recortado la demanda de agua es mayor que en ejemplar libre, porque cada recorte obliga a rebrotar.
Le va cualquier tipo de suelo mientras drene. Prefiere los fértiles, frescos y sueltos, con materia orgánica, y admite la caliza sin dar clorosis, algo que amplía mucho las zonas de España donde puede plantarse sin problemas. El drenaje sí es innegociable: en suelo encharcado se pudre la raíz.
En maceta, que es como se cultiva en muchas terrazas, hay que regar con más frecuencia y evitar los platos con agua estancada. Un sustrato de calidad con un tercio de material drenante y un trasplante cada dos o tres años mantienen la planta sana durante años.
Poda y setos
El laurel es una de las mejores especies para seto formal y para topiaria en clima mediterráneo. Rebrota con fuerza de madera vieja, así que admite rejuvenecimientos drásticos que otras perennes no soportan.
Para un seto se recorta dos veces al año, a final de primavera y a final de verano, siempre con la base algo más ancha que la parte alta para que la luz llegue abajo y no se desnude. Conviene hacerlo con tijera de mano y no con cortasetos mecánico si la hoja importa: la cuchilla parte las hojas por la mitad y los bordes cortados se secan y se ponen pardos, lo que afea el seto durante semanas.
Un ejemplar viejo y desgarbado se puede recuperar cortándolo bajo a final del invierno. Rebrota de la cepa con varios vástagos, de los que se seleccionan los que interesen. Es una operación que se hace en una sola vez y se le da un año de riego regular para que reconstruya.
Para topiaria (bolas, conos, pies con copa) se recorta ligero y a menudo durante la temporada de crecimiento, y se retiran los chupones de la base a mano en cuanto salen.
Plagas y problemas frecuentes
El laurel tiene dos problemas muy característicos que aparecen casi siempre juntos y que conviene saber leer.
- Cochinilla. Se instala en el envés y en las ramas jóvenes en forma de escudetes o de masas algodonosas. Segrega melaza, que es lo que desencadena el segundo problema.
- Negrilla. Un hongo negro que crece sobre la melaza y cubre el haz de las hojas de una capa oscura y pegajosa. No ataca a la planta directamente, pero le tapa la luz. Desaparece cuando se controla la cochinilla.
- Psila del laurel. Provoca que el borde de la hoja se enrolle hacia abajo, se engrose y se ponga blanquecino, con insectos y restos cerosos dentro del pliegue. Se corrige retirando y destruyendo los brotes afectados en primavera.
- Amarilleo general y caída de hoja. Casi siempre exceso de agua o falta de drenaje, sobre todo en maceta.
Un laurel plantado en sitio muy cerrado, sin aire, con la copa densa y sin aclarar, acumula cochinilla año tras año. Aclarar el interior de la mata y mejorar la ventilación reduce el problema más que cualquier tratamiento.
Multiplicación
Se multiplica por esqueje semileñoso a final del verano, tomando brotes del año con un talón de madera vieja. Enraíza despacio y con porcentajes irregulares, así que conviene poner más esquejes de los que se necesitan, usar hormona de enraizamiento y mantener humedad ambiental alta sin encharcar el sustrato.
También rebrota de raíz alrededor del pie, y esos hijuelos, separados con un trozo de raíz al final del invierno, son la forma más sencilla de conseguir plantas nuevas de un ejemplar que ya se tiene. Por semilla se puede, pero germina mal e irregular, y como la planta es dioica no se sabe qué se obtiene hasta que florece.
Usos en el jardín
Como seto es de lo mejor que hay en clima mediterráneo: denso, perenne, aromático y con una tolerancia al recorte que permite mantenerlo estrecho durante décadas. Sirve igual de pantalla de privacidad y de fondo verde oscuro para un parterre de flor.
Recortado en bola o en cono sobre un tronco limpio se usa a los lados de una puerta o flanqueando un camino, y en maceta es una de las pocas plantas de porte formal que aguanta bien la vida en terraza durante años. Y como árbol pequeño aislado, dejado crecer libre, da una masa verde oscura y densa útil como fondo o como pantalla de viento.
La hoja para la cocina se recoge de la planta en cualquier época y se seca a la sombra, en un sitio ventilado. Las hojas de un laurel del jardín son bastante más aromáticas que las envasadas de supermercado, sobre todo si se dejan secar unos días en vez de usarlas frescas.
En resumen
El laurel es un arbusto de hoja perenne casi sin defectos para el jardín mediterráneo: acepta caliza, aguanta sequía razonable, tolera sombra parcial, resiste el aire de mar y soporta el recorte mejor que ninguna otra perenne de la región. Su límite es el frío continental intenso, que le quema el follaje y lo hace rebrotar desde la base.
Los dos puntos de atención son la cochinilla con su negrilla asociada, que se previene aclarando la mata y dándole aire, y la confusión con las otras plantas que en España se llaman laurel. El de cocina es Laurus nobilis y se reconoce porque la hoja machacada huele a laurel; adelfa y lauroceraso son tóxicas y no se recolectan nunca.