Zonas 9-11: soporta hasta -7º
Pleno sol
Cualquier sustrato, ligero, bien drenado
Riego regular moderado
Follaje perenne
Floración: primaveraverano
Frutos secos en folículo

La Grevillea robusta es un árbol australiano de hoja perenne, porte piramidal y crecimiento muy rápido, conocido en español como roble sedoso o pino de oro. De roble no tiene nada: pertenece a las proteáceas, la familia de las proteas y las banksias, un grupo casi ausente de la flora europea y que se reconoce por sus inflorescencias densas y sus exigencias de suelo particulares.

Su follaje es la primera seña de identidad. Las hojas son grandes y están profundamente divididas dos veces, con un aspecto de fronda de helecho, verde oscuro por el haz y cubiertas de un tomento sedoso y plateado por el envés. La segunda son las flores: racimos unilaterales de color naranja dorado, con los estilos largos y curvados, que recuerdan a un cepillo con las cerdas todas del mismo lado y que aparecen en primavera y verano sobre las ramas viejas.

Cómo reconocerla

Es un árbol de tronco recto, corteza pardo grisácea agrietada longitudinalmente y copa piramidal y bastante estrecha en la juventud, que se abre y se redondea con los años. Crece deprisa, más que la mayoría de los árboles ornamentales, y alcanza un porte considerable en climas que le convienen.

El follaje es perenne, aunque en episodios de frío o de sequía intensa puede defoliar parcialmente. La hoja, bipinnatisecta y de segmentos estrechos, mide bastante y proyecta una sombra ligera y filtrada. El contraste entre el verde oscuro del haz y el plateado del envés es evidente cuando sopla el viento.

Las inflorescencias son racimos densos de flores tubulares que se abren desenrollando un estilo largo, todas orientadas hacia el mismo lado del eje. Son muy ricas en néctar y atraen a insectos y aves. El fruto es un folículo leñoso y aplanado, algo curvado, que se abre por una sola sutura y libera semillas aladas.

Dónde plantarla en España

Los datos de cultivo la sitúan en las zonas 9 a 11, con resistencia hasta siete grados bajo cero. Es, por tanto, una especie sensible al frío, y ese es el factor que decide dónde puede plantarse.

Su terreno son las islas Canarias, donde es un árbol muy frecuente en jardines, parques y calles y donde se ha empleado en repoblaciones, y el litoral mediterráneo cálido: la costa de Málaga y Granada, Almería, Murcia, Alicante y la costa valenciana, además de puntos resguardados de la costa catalana. En Barcelona existen ejemplares grandes y antiguos catalogados. En el interior peninsular, con heladas fuertes, no es viable salvo en microclimas muy protegidos.

Quiere pleno sol. Tolera el calor y una sequía moderada una vez arraigada, y aguanta bien el ambiente costero. En Canarias se ha naturalizado en algunas islas, apareciendo de forma espontánea fuera de las plantaciones, lo que conviene tener presente si el jardín linda con espacio natural.

Antes de plantarla hay que contar con dos cosas: su tamaño final, que es grande, y su madera, que es blanda y quebradiza, con ramas que se desgajan en episodios de viento fuerte. No es un árbol para un patio pequeño ni para plantar junto a una vivienda.

Suelo, riego y el problema del fósforo

Acepta cualquier sustrato mientras sea ligero y bien drenado, según indica su ficha. Prefiere suelos ácidos o neutros, sueltos y más bien pobres. En terrenos con caliza activa alta se cloroza con facilidad, con amarilleo entre los nervios de las hojas jóvenes, y ese es el principal límite edáfico en buena parte de España.

Hay un detalle propio de las proteáceas que conviene conocer: son sensibles al exceso de fósforo. Los abonos ricos en fósforo, incluidos muchos abonos universales para plantas de flor, pueden provocar toxicidad, con quemaduras en las puntas y en los bordes de las hojas y decaimiento general. Si se abona, hay que usar productos bajos en fósforo o simplemente prescindir del abonado, que en un suelo medio no hace falta.

El riego es regular y moderado. Los primeros años necesita aportes constantes; después tolera períodos secos. Lo que no soporta es el encharcamiento, que provoca podredumbre radicular con rapidez.

Advertencia por contacto

Las hojas y las flores de esta especie contienen compuestos que provocan dermatitis de contacto en personas sensibles, con enrojecimiento y picor que pueden aparecer horas después del contacto y que a veces se manifiestan solo tras exposiciones repetidas. Conviene podar y manipular los restos con guantes y manga larga, y lavarse después. Quien haya reaccionado una vez tenderá a reaccionar de nuevo con más facilidad.

Plantación y poda

Se planta en primavera, cuando ya no hay riesgo de heladas, con hoyo amplio, suelo descompactado y el cuello a su nivel. Conviene entutorar los primeros años, porque crece muy deprisa y la madera blanda no sostiene bien la copa hasta que el tronco engrosa.

La poda debe ser mínima. No rebrota bien de la madera vieja, así que los rebajes severos dejan muñones que no se recubren y que acaban pudriéndose. El trabajo se limita a la formación en los primeros años, para elegir un eje dominante y evitar horquillas mal insertadas, y después a la retirada de madera seca y de ramas rotas.

Como florece sobre las ramas de años anteriores, cualquier poda fuerte elimina también la floración. Se interviene al final del invierno o después de florecer.

Multiplicación

Por semilla es el método habitual. Los folículos se recogen antes de que se abran y liberen las semillas aladas. Conviene sembrar fresco, porque la viabilidad se pierde con rapidez si la semilla se almacena. Germina en primavera con calor, en sustrato ligero y ácido, y las plántulas crecen deprisa.

Las estaquillas son difíciles y dan porcentajes bajos, incluso con hormona de enraizamiento y nebulización. Para el aficionado, la semilla es la vía razonable.

Plagas y problemas

Tiene pocos enemigos. Puede recibir cochinillas y algún pulgón, y en suelos mal drenados sufre podredumbres de raíz. La mayoría de los problemas que se ven son fisiológicos: clorosis en suelo calizo, toxicidad por fósforo tras un abonado inadecuado, quemaduras por helada y daños de viento.

El desgajado de ramas es el riesgo práctico más importante en ejemplares grandes. Una conducción correcta desde joven, sin horquillas de inserción cerrada y con las ramas bien repartidas a lo largo del tronco, reduce mucho ese problema.

Usos en el jardín y en interior

En su clima es un árbol de sombra y de alineación de crecimiento muy rápido, útil precisamente cuando se quiere resultado en pocos años. Su copa piramidal y su follaje fino lo hacen elegante como ejemplar aislado, y su tolerancia al ambiente costero lo hace apto para jardines litorales. En muchos países cálidos se ha usado además como árbol de sombra en plantaciones agrícolas.

Tiene otro uso muy extendido y quizá menos conocido: de joven, cuando aún tiene el porte de una planta pequeña y el follaje muy dividido, se cultiva como planta de interior. En maceta se comporta bien durante años en un sitio muy luminoso, sin sol directo abrasador, con riegos moderados y sin exceso de abono. Antes o después necesita más espacio del que un interior puede darle, pero mientras dura es una planta de gran valor decorativo por la textura de la hoja.

En resumen

El roble sedoso es un árbol australiano perennifolio de crecimiento muy rápido, hoja bipinnatisecta con aspecto de helecho y envés plateado, y racimos unilaterales de flores naranja dorado en primavera. Pertenece a las proteáceas, y de ahí vienen sus dos peculiaridades de cultivo: prefiere suelos pobres, sueltos y ácidos, y es sensible al exceso de fósforo en el abonado.

En España su sitio son las Canarias y el litoral mediterráneo cálido, porque no resiste heladas fuertes. Quiere pleno sol, buen drenaje, riego moderado y muy poca poda, ya que no rebrota bien de la madera vieja. Hay que darle espacio, contar con que la madera es frágil y con que sus hojas y flores pueden causar dermatitis de contacto en personas sensibles, y vigilar las plántulas espontáneas en las zonas donde se ha naturalizado.


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