Zonas 7-12: soporta hasta -15º
Pleno sol
Cualquier sustrato profundo y bien drenado
Riego escaso
Follaje caduco
Floración: mayo-junio
Minúsculas bayas planas

El Cotinus coggygria se conoce como árbol de las pelucas o zumaque de Venecia, y los dos nombres apuntan a lo mismo: en verano la planta parece envuelta en una nube de humo rosado. El efecto no lo producen las flores, que son diminutas y pasan desapercibidas, sino los pedicelos de las flores estériles, que después de la floración se alargan y se cubren de pelos plumosos formando panículas vaporosas que persisten durante meses.

Es un arbusto grande o arbolito caducifolio de la familia de las anacardiáceas, con un área natural amplia que va del sur de Europa al Cáucaso, el Himalaya y China. En España crece de forma silvestre en laderas pedregosas y calizas de varias sierras, lo que anticipa lo que necesita en el jardín: sol, terreno seco y buen drenaje.

Cómo reconocerlo

Forma una mata redondeada y densa, muy ramificada desde la base, que puede conducirse como arbolito de tronco único. La corteza es grisácea y la madera desprende un olor resinoso característico al cortarla.

Las hojas son alternas, simples, de contorno redondeado u ovalado, con el borde entero y un pecíolo largo que les da movilidad. En la especie tipo son de un verde azulado mate; en los cultivares de follaje coloreado van del burdeos al púrpura oscuro o al amarillo dorado. En otoño toda la planta se enciende en naranjas, rojos y púrpuras, y esa otoñada es uno de los mejores argumentos para plantarla.

La floración se produce en mayo y junio, en grandes panículas terminales de flores minúsculas de color amarillo verdoso. Solo una pequeña parte de esas flores es fértil; el resto aborta, y son precisamente sus pedicelos plumosos los que crean la nube de humo. Los frutos que llegan a cuajar son drupas diminutas, aplanadas y reniformes, apenas visibles entre el plumón.

Dónde plantarlo en España

Es una de las especies ornamentales que mejor encajan en el clima español. Su ficha de cultivo pide pleno sol, cualquier sustrato profundo y bien drenado y riego escaso, y eso describe con exactitud un jardín mediterráneo de secano.

Se cultiva sin dificultad en toda la Península. Aguanta el frío del interior, el calor y la sequía del verano, los suelos pobres y pedregosos y la caliza sin clorosarse. Donde peor se comporta es en climas muy húmedos y en suelos ricos y frescos: allí crece mucho, se estira, la coloración del follaje se apaga y aumenta el riesgo de enfermedades.

El pleno sol no es negociable. En sombra o semisombra los cultivares de hoja púrpura viran a un verde sucio, la floración se reduce y la otoñada pierde intensidad. Es una planta de sitio abierto y luminoso.

Suelo y riego

Acepta cualquier suelo mientras sea profundo y drene bien. Prefiere los terrenos pobres, calcáreos, pedregosos y secos, y de hecho responde mejor en ellos que en un suelo de jardín enriquecido: en tierra fértil produce brotes largos y blandos que se doblan y colorean peor.

El riego es escaso. Un ejemplar establecido pasa el verano español sin ayuda o con un par de riegos profundos de apoyo. El exceso de agua es su principal enemigo doméstico, porque favorece las podredumbres de raíz y las enfermedades vasculares. Nunca conviene integrarlo en un parterre con riego diario, y menos aún con el mismo programa que el césped.

Los dos primeros años sí necesita riegos regulares para arraigar. Después, cuanto menos se le atienda, mejor se comporta. Tampoco necesita abonado: la fertilización nitrogenada solo produce vegetación blanda y menos flor.

Poda: hoja grande o nube de humo

Con esta especie hay que elegir, porque las dos cosas no se pueden tener a la vez. Las panículas nacen en los brotes del año que salen de la madera del año anterior, de modo que una poda severa a final de invierno elimina esa madera y suprime la floración de la temporada.

Si lo que se busca es el efecto de humo, la poda debe ser ligera: limpieza de madera seca, aclareo de ramas cruzadas y poco más, hecho al final del invierno. Si lo que interesa es el follaje, y en los cultivares de hoja púrpura o dorada suele ser el caso, se puede recurrir a la poda severa anual, cortando la mata a pocos centímetros del suelo en invierno. El rebrote da tallos vigorosos con hojas mucho más grandes y de color más saturado, a cambio de renunciar a las panículas.

Una fórmula intermedia consiste en podar a fondo la mitad de la planta cada año, de manera que siempre haya madera vieja para florecer y madera joven para el follaje.

Multiplicación

El método más práctico es la estaquilla semileñosa tomada a finales de primavera o en verano, de brotes del año ya algo endurecidos, con hormona de enraizamiento y en ambiente húmedo. Es también la única vía para reproducir los cultivares de follaje coloreado, que no salen fieles de semilla.

El acodo bajo funciona muy bien, aprovechando las ramas exteriores de la mata que se pueden doblar hasta el suelo. Y la semilla es posible pero lenta: tiene una doble latencia que exige escarificación de la cubierta y después estratificación en frío, y la germinación resulta desigual.

Plagas y problemas

Apenas tiene plagas. Puede aparecer pulgón en la brotación de primavera y, en ambiente muy húmedo, oídio y manchas foliares que afean la hoja sin más consecuencias.

El problema grave es la verticilosis, una enfermedad vascular causada por un hongo del suelo a la que esta especie es especialmente sensible. Se manifiesta con el marchitamiento repentino de una rama o de todo un lado de la mata en pleno verano, con las hojas colgando secas. No tiene tratamiento curativo. La prevención pasa por evitar suelos húmedos y mal drenados, no herir raíces al labrar cerca de la planta, retirar y destruir el material afectado y no replantar la misma especie en el mismo sitio.

Un apunte de manejo: pertenece a la misma familia que otras plantas cuya savia irrita la piel, y hay personas sensibles que reaccionan al contacto con la de este arbusto. Podar con guantes es una precaución razonable, sobre todo si se manejan cantidades grandes de material.

Usos en el jardín

Es una planta de estructura y de color. Como ejemplar aislado sobre grava o césped luce la mata redondeada, el humo estival y la otoñada. En macizo mixto aporta una masa de color oscuro que hace de fondo a las floraciones claras, y los cultivares purpúreos son de los pocos arbustos que dan ese tono durante toda la temporada.

Funciona muy bien en jardines de bajo consumo de agua, junto a lavandas, salvias, santolinas, romeros y gramíneas, y en taludes secos y soleados, donde ayuda a fijar el terreno. También se usa como seto informal sin recortar y, conducido a un solo tronco, como arbolito de patio.

Las ramas cortadas, con sus panículas plumosas, aguantan bien en arreglos florales, y el follaje púrpura se emplea del mismo modo.

Variedades

La selección ha trabajado sobre tres caracteres. El más explotado es el color del follaje: hay cultivares de hoja burdeos o púrpura oscuro, muy extendidos en jardinería pública por su facilidad y su tolerancia a la contaminación urbana, y otros de hoja amarilla o dorada. El segundo es la floración: existen selecciones que producen una nube de panículas rosadas especialmente densa, incluso en formas enanas y compactas de poco más de un metro, útiles en jardines pequeños y en maceta. El tercero es el tamaño y el color de otoño, con híbridos de gran porte y hojas mucho mayores que las de la especie, que viran a naranjas y rojos brillantes antes de caer.

En resumen

El árbol de las pelucas es un arbusto grande caducifolio que ofrece tres momentos: la nube de panículas plumosas que envuelve la planta desde junio hasta bien entrado el verano, el color del follaje durante toda la temporada en los cultivares seleccionados y una otoñada de naranjas y rojos difícil de igualar. Es una de las plantas mejor adaptadas al jardín seco español.

Quiere pleno sol, suelo profundo y bien drenado, incluso pobre y calizo, y muy poca agua una vez arraigado. Su punto delicado es la verticilosis, favorecida por los suelos húmedos, y la poda exige decidir entre flor y follaje: la poda severa de invierno da hojas grandes pero elimina las panículas del año. Se multiplica sin dificultad por estaquilla semileñosa y por acodo.


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