Temperatura alta o media
Sol o semisombra
Suelo fértil, arenoso, fresco
Riego moderado
Hoja perenne
Flor: abril-mayo
Drupas de color negro azulado

El alcanforero es un árbol de hoja perenne de gran porte, copa muy ancha y densa y follaje lustroso, originario del este de Asia. Se identifica sin instrumentos: basta estrujar una hoja entre los dedos y olerla. El aroma intenso y penetrante a alcanfor es inconfundible y no lo comparte ningún otro árbol de los que se plantan habitualmente en España.

Pertenece a la familia del laurel y al género Cinnamomum, el mismo del árbol de la canela, un grupo caracterizado precisamente por acumular aceites esenciales aromáticos en hojas, corteza y madera. En el caso del alcanforero ese aceite es el alcanfor, que impregna todo el árbol y que durante siglos se extrajo de su madera por destilación.

Advertencia: el alcanfor es tóxico por ingestión

Conviene decirlo antes que nada. El alcanfor que contienen las hojas, la corteza, la madera y las raíces de este árbol es una sustancia tóxica si se ingiere, y lo es en dosis relativamente pequeñas, especialmente en niños. No debe consumirse ninguna parte de la planta, ni prepararse infusiones, ni utilizarse como remedio casero de ningún tipo. El aceite obtenido del árbol tampoco es un producto inocuo y no debe ingerirse en ninguna cantidad. Si se sospecha una ingestión, hay que acudir a un servicio médico o al centro de información toxicológica.

En la práctica del jardín esto se traduce en una precaución sencilla: no dejar que los niños masquen hojas ni frutos y usar guantes al podar si la piel es sensible.

Cómo reconocerlo

Es un árbol perennifolio de tronco grueso, corteza pardo grisácea que se agrieta longitudinalmente en placas y copa amplísima, redondeada, que da una sombra muy densa. Alcanza dimensiones considerables con los años, y en su área de origen se conocen ejemplares milenarios de troncos enormes, venerados en santuarios.

Las hojas son alternas, ovadas o elípticas, coriáceas, de haz verde oscuro muy brillante y envés más claro y glauco. El carácter que las distingue es la nervadura: además del nervio central hay dos nervios laterales prominentes que arrancan cerca de la base y recorren buena parte de la lámina, y en las axilas de esos nervios se aprecian por el envés unas pequeñas cavidades. La brotación de primavera sale con tonos rojizos y bronceados que contrastan con el follaje viejo, y es uno de los momentos más atractivos del árbol.

La floración llega en abril y mayo, en panículas axilares de flores muy pequeñas, blanquecinas o verdosas, poco vistosas pero abundantes. Los frutos son drupas globosas del tamaño de un guisante que maduran de verde a negro azulado sobre un receptáculo en forma de copita.

Dónde plantarlo en España

Su ficha de cultivo indica temperatura alta o media, y esa es la clave. Es un árbol subtropical que tolera heladas ligeras cuando está adulto, pero que sufre daños con los fríos intensos y prolongados y que en estado juvenil es claramente sensible.

En España se cultiva bien en Canarias, en toda la franja litoral andaluza, en el Levante y la costa valenciana, en la costa catalana y también en Galicia y la cornisa cantábrica, donde encuentra la humedad ambiental que agradece. En el interior peninsular, con heladas fuertes y aire seco, es una apuesta arriesgada salvo en emplazamientos muy protegidos de grandes ciudades.

Acepta sol o semisombra. De joven agradece algo de protección; adulto prefiere el sol pleno, que le da una copa más compacta.

Antes de plantarlo hay que asumir dos cosas. La primera es su tamaño final, que es grande: no es un árbol de jardín pequeño ni de alcorque estrecho. La segunda es su sistema radicular, superficial y potente, capaz de levantar pavimentos, bordillos y soleras y de invadir conducciones. Necesita distancia respecto de la vivienda, de las aceras y de las redes enterradas.

Suelo y riego

Pide un suelo fértil, arenoso y fresco, según los datos de esta ficha. Prefiere terrenos sueltos, profundos, de pH neutro o ligeramente ácido y con buena aireación. En suelos muy calizos puede clorosarse, con amarilleo internervial de la hoja, sobre todo en ejemplares jóvenes.

El riego es moderado. Necesita aporte regular durante los primeros años y en los veranos secos, y agradece la humedad ambiental, pero un ejemplar establecido en clima litoral se defiende bien. Lo que no tolera es el encharcamiento prolongado, que provoca podredumbre de raíz.

Un acolchado bajo la copa mantiene la humedad, protege las raíces superficiales y evita tener que labrar cerca del árbol, cosa que nunca conviene con una especie de raíces someras.

Poda

Tolera la poda notablemente bien y rebrota con facilidad, incluso de madera vieja. En Asia se conducen ejemplares recortados en formas compactas aprovechando esa capacidad.

En el jardín lo habitual es limitarse a la poda de formación durante los primeros años, para levantar la cruz a la altura conveniente y repartir bien las ramas principales, y después a la limpieza. Si hay que contener el tamaño, es mejor hacerlo con aclareos repetidos y moderados que con un rebaje severo, que produce un rebrote desordenado y mal anclado.

Se poda al final del invierno o al principio de la primavera, antes de la brotación. Los restos de poda desprenden un olor fuerte a alcanfor, y conviene manejarlos con guantes.

Multiplicación

Por semilla es el método natural y el más habitual. Las drupas se recogen maduras, se despulpan y se siembran frescas: la semilla pierde poder germinativo si se seca y se almacena, así que no se conserva bien de una temporada a otra. Germina con calor en pocas semanas y las plántulas crecen deprisa.

Las estaquillas semileñosas de verano también enraízan, con hormona de enraizamiento y humedad ambiental alta, aunque con porcentajes irregulares. El acodo aéreo es una alternativa fiable para reproducir un ejemplar concreto.

Plagas y problemas

Es una especie sana y con pocos enemigos en el jardín español. Puede recibir cochinillas y algún pulgón en la brotación tierna, con la melaza y la negrilla consiguientes, y en suelos mal drenados aparecen podredumbres radiculares.

Sus problemas reales son de convivencia. Las raíces superficiales dañan pavimentos y compiten con todo lo que se plante debajo. La sombra que proyecta es tan densa que apenas prospera nada bajo la copa. Y produce una cantidad considerable de fruto que cae, mancha y germina con facilidad, dando lugar a plántulas espontáneas en todo el entorno.

Ese último punto merece atención. En varios países de clima cálido donde se introdujo como ornamental, el alcanforero se ha extendido por su cuenta y se considera hoy una especie problemática para la vegetación autóctona, porque las aves dispersan sus frutos a distancia. En un jardín próximo a espacios naturales conviene vigilar y eliminar las plántulas espontáneas.

Usos en el jardín

Su papel es el de gran árbol de sombra perenne para parques, jardines amplios, avenidas anchas y fincas. La sombra que da es densa y constante todo el año, cosa que ningún caducifolio ofrece, y el follaje lustroso mantiene el aspecto del jardín en invierno.

Aguanta bien la contaminación urbana y el ambiente costero, y su copa amplia y regular le da un valor paisajístico notable como ejemplar aislado en una pradera grande. También se ha usado en pantallas cortavientos en zonas litorales.

Donde no encaja es en el jardín pequeño, en el patio, en el alcorque de acera estrecha o cerca de una piscina. Elegirlo para esos sitios es garantizar un conflicto en pocos años.

En resumen

El alcanforero es un árbol perennifolio de gran porte, hoja lustrosa con tres nervios marcados y olor inconfundible a alcanfor al estrujarla, brotación primaveral bronceada, flor discreta en abril y mayo y drupas negro azuladas. Todas sus partes contienen alcanfor, que es tóxico por ingestión y no debe consumirse ni emplearse como remedio casero.

En España se cultiva en Canarias, en el litoral mediterráneo y atlántico y en la cornisa cantábrica, en suelo fértil, suelto y fresco, con riego moderado y a resguardo de las heladas fuertes. Necesita mucho espacio: crece grande y sus raíces superficiales levantan pavimentos. Se poda poco, se multiplica por semilla fresca y su principal inconveniente en el jardín, además del tamaño, es la abundancia de plántulas espontáneas que produce.


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