La Catalpa bignonioides es uno de los árboles de sombra más reconocibles del arbolado urbano español, y lo es por dos rasgos que no comparte con casi ningún otro: unas hojas enormes, acorazonadas y de un verde claro, y unos frutos larguísimos, delgados y colgantes, que permanecen en el árbol desnudo todo el invierno y que le han dado nombres populares como árbol de las judías o árbol de los cigarrillos.
Es originaria del sureste de Estados Unidos y pertenece a las Bignoniaceae, la familia de la jacaranda y de la bignonia trepadora. Su floración, entre mayo y junio, lo confirma: panículas erguidas de flores blancas acampanadas, con el labio inferior rizado y la garganta salpicada de manchas amarillas y de puntos púrpura. Un árbol adulto en flor parece cubierto de orquídeas blancas.
Cómo reconocerla
Forma un árbol de tamaño medio, con el tronco corto y una copa muy ancha, redondeada y abierta, más ancha que alta en los ejemplares libres. La corteza es grisácea y se agrieta en escamas finas.
Las hojas son grandes, de hasta veinte centímetros o más, con forma de corazón, ápice acuminado y borde entero, sobre pecíolos largos. Se disponen en pares opuestos o en verticilos de tres, un detalle útil para identificarla. Al estrujarlas desprenden un olor desagradable, característico y también diagnóstico. Brota muy tarde, cuando el resto del jardín lleva semanas verde, y pierde la hoja pronto en otoño sin coloración destacable.
El fruto es una cápsula estrecha, cilíndrica y muy larga, verde primero y pardo oscuro al madurar, que cuelga en manojos. Al abrirse libera semillas planas provistas en ambos extremos de un penacho de pelos que facilita la dispersión por el viento. Esas cápsulas persistentes son la mejor forma de identificar una catalpa en invierno.
Dónde plantarla en España
Es una especie muy adaptable y se cultiva bien en casi toda España. Aguanta el calor del verano, tolera la contaminación atmosférica y el ambiente urbano, y resiste heladas notables. Su ficha de cultivo la sitúa en temperatura media o alta, con sol o sombra ligera.
Donde mejor se comporta es en el interior peninsular y en climas continentales con riego, y en las ciudades del norte y del centro, donde es un clásico de paseos y plazas. En el sur y en el litoral mediterráneo también se cultiva, aunque en verano necesita más agua de la que su fama de árbol rústico sugiere: con sequía prolongada la hoja se quema por el borde y cuelga marchita, un efecto muy visible por el tamaño de la lámina.
Necesita espacio. La copa se desarrolla en anchura y las ramas, de madera blanda, se quiebran con el viento fuerte y con el peso de la nieve. No es árbol para un patio estrecho ni para plantar pegado a una fachada.
Suelo y riego
Pide un suelo de fertilidad media o alta con buen drenaje. Es tolerante en cuanto a pH y no tiene problemas serios en terrenos calizos, lo que amplía mucho su uso en España respecto de especies como el abedul o el arce japonés. Lo que no acepta es el suelo pobre y compactado sin ninguna enmienda: crece poco y la hoja sale pequeña, con lo que pierde su principal atractivo.
El riego es moderado o abundante, y no conviene escatimarlo. Las hojas grandes transpiran mucho y el árbol acusa la sed con rapidez. En verano, riegos profundos y espaciados; un acolchado en el alcorque reduce mucho las necesidades y evita el estrés de los días de calor extremo.
Un aporte de compost o de materia orgánica al final del invierno, extendido en superficie bajo la proyección de la copa, mantiene el vigor y el tamaño del follaje.
Poda
Aquí está una de sus grandes ventajas prácticas: la catalpa tolera podas severas y rebrota con fuerza. Es la razón de que se use tanto en alineaciones urbanas conducidas en cabeza de gato, esa forma de poda que concentra los cortes año tras año en los mismos puntos y produce esas siluetas nudosas tan características de los paseos españoles.
En un jardín particular no hace falta llegar a eso. Basta con una poda de formación en los primeros años, para levantar la copa a la altura de paso deseada, y después limpieza de madera seca y de ramas rotas. Si se busca hoja muy grande y aspecto exuberante, se puede recurrir a la poda severa anual en invierno: el rebrote produce brotes vigorosos con hojas mucho mayores, a costa de la floración, que se pierde.
El momento de podar es el reposo invernal, antes de la brotación, que en esta especie es tardía. Los cortes gruesos deben respetar el rodete de la rama y evitarse en lo posible, porque la madera es blanda y se puede colonizar con facilidad por hongos.
Multiplicación
Por semilla es sencillo. Las cápsulas se recogen en invierno, cuando están secas, y las semillas aladas se siembran en primavera en sustrato ligero, apenas cubiertas. No requieren tratamientos especiales y germinan con facilidad y en alto porcentaje.
Las estaquillas leñosas en invierno también enraízan, y las estaquillas de raíz funcionan bien. Los cultivares de follaje dorado y las formas de copa esférica no se propagan de semilla: se injertan, y en el caso de las formas de bola el injerto se hace en la cabeza de un pie alto, a la altura a la que se quiere la copa.
Plagas y problemas frecuentes
No tiene plagas graves en España. Puede recibir pulgón en la brotación, con melaza y negrilla, y cochinillas en ejemplares debilitados. Las manchas foliares de origen fúngico son frecuentes en primaveras húmedas y afean la hoja sin comprometer al árbol.
El problema serio es la verticilosis, una enfermedad vascular del suelo que se manifiesta con el marchitamiento repentino de ramas o sectores enteros de la copa y que no tiene tratamiento. Se previene evitando heridas en raíces y tronco, no plantando en suelos donde haya muerto otro árbol por esta causa y manteniendo el árbol bien nutrido y regado.
Los otros dos inconvenientes son mecánicos. La madera es frágil y las ramas se desgajan con viento fuerte, sobre todo en ejemplares mal conducidos con horquillas de inserción cerrada. Y el árbol ensucia bastante: caída de flores, hojas grandes que hay que barrer y cápsulas que se acumulan. Conviene no plantarla sobre una piscina ni sobre una zona de aparcamiento.
Usos en el jardín
Su función principal es dar sombra densa y fresca en poco tiempo, porque crece rápido y la hoja es grande. Bajo una catalpa adulta la temperatura baja de forma perceptible, y eso la hace muy valiosa en plazas, patios y zonas de estar de jardines de interior peninsular.
Como ejemplar aislado en un césped amplio luce la copa ancha y el porte, y en flor es de los árboles más vistosos de comienzos de verano. Su follaje grande y de aspecto casi tropical se aprovecha para dar volumen y textura en composiciones exóticas.
Las formas de copa esférica injertadas sobre pie alto se usan en alineaciones de calles estrechas, en parterres formales y en jardines pequeños, donde su tamaño previsible y su silueta compacta resuelven el problema del espacio. Esas formas apenas florecen, cosa que hay que saber antes de elegirlas.
Otras catalpas y cultivares
Además de Catalpa bignonioides se cultivan en España otras especies del género de origen americano y asiático, de porte y flor algo distintos, y varios cultivares seleccionados. Los más difundidos son las formas de follaje amarillo dorado, muy luminosas en primavera y que van virando a verde amarillento durante el verano, las formas de hoja purpúrea en la brotación y las ya citadas formas globosas de copa compacta y regular. Todas ellas comparten las exigencias de cultivo de la especie tipo.
En resumen
La catalpa es un árbol de sombra de crecimiento rápido, hoja grande y acorazonada, floración blanca en mayo y junio y frutos larguísimos que persisten todo el invierno. Es rústica, tolera la caliza, la contaminación urbana y las podas severas, lo que la ha convertido en un habitual de paseos y plazas de toda España.
Pide suelo de fertilidad media o alta con buen drenaje y, sobre todo, riego suficiente en verano: sus hojas grandes acusan la sequía muy deprisa. Se poda en reposo invernal, se multiplica sin dificultad por semilla y solo la verticilosis representa un riesgo real. Hay que darle espacio en anchura, contar con que la madera es frágil y con que ensucia bastante al caer flores, hojas y cápsulas.